Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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Edicion:
 
Biblia de Estudio Adventista

Nota:
 
Deseamos que tu estudio personal sea discernido espiritualmente por medio de la oracion y la reflexion,solo incluimos ocasionalmente notas explicativas cuando lo hemos considerado necesario


Tema 

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La imposibilidad del Hombre la Posibilidad de Dios
Autor: Dennis E.Priebe
 


Primero debemos ser muy claros en cuanto a lo que no es santificación. Si queremos entender lo que es la perfección, debemos alejarnos completamente de aquellos conceptos que están en oposición a la doctrina bíblica de la perfección. Creo que la mayoría de las objeciones a la doctrina de la perfección, están basadas en malas interpretaciones de lo que es. La perfección nunca es absoluta, ni ahora ni después de la venida de Cristo. La perfección nunca es igualdad con Cristo. La perfección no significa una falta de debilidad o libertad de la tentación. La perfección no significa libertad de enfermedad o una ausencia de errores mentales o físicos. Ninguno que sea perfecto sentirá alguna vez que lo es.

 El término perfeccionismo tiene una connotación negativa en muchas mentes. Estrictamente hablando, no debería existir nada negativo acerca de la palabra, pues ésta describe simplemente una creencia en la perfección. Pero en muchas mentes, el perfeccionismo describe una visión distorsionada y extrema de la perfección. El perfeccionismo, en este sentido negativo, enfatiza un punto absoluto más allá del cual no puede haber más desarrollo. Esta creencia realmente es emanada de la filosofía griega en vez de la Biblia. Este perfeccionismo distorsionado se enfoca en una cualidad en el hombre, la cual puede existir independientemente de la presencia de un Cristo morando en el corazón.

 Nosotros no queremos estar envueltos en un perfeccionismo extremista, ya que es un legalismo egoísta, el cual coloca el yo sobre el trono del corazón una vez más y depone a Cristo del control de la vida. Procura éste forzar la obediencia, así que uno llega a obedecer por sus propios esfuerzos. Este perfeccionismo desenfocado es extremamente peligroso, como también lo es la de la imperfección, la cual le permite a la pecaminosidad y a la incapacidad del hombre eclipsar lo que Dios promete hacer por los pecadores arrepentidos a través de la presencia habilitadora del Espíritu Santo.

 Dudar que esa perfección es una meta real es dudar del poder viviente que realiza, que obra aquello que Dios ha prometido. La imperfección no entiende a Jesús como el completo sustituto y ejemplo para el hombre, quien demostró que la ley de amor de Dios podía ser guardad y que el hombre podía seguramente ser un vencedor aquí y ahora. Creo que la doctrina bíblica de la perfección es diferente de ambos extremos de perfeccionismo e imperfección.

 Habiendo aclarado lo que no es perfección, creo que es necesario decir qué es. Perfección significa estar en una relación tan íntima, tan estrecha con Cristo que el individuo cesa de responder a los clamores a pecar, ya sean internos o externos. La perfección significa una completa cooperación con Cristo; significa una continua muerte al yo y una negación de la voluntad propia y de sus inclinaciones. La perfección es un total rechazo del egoísmo y del orgullo; es una unión de la voluntad del hombre con la de Cristo para que el Espíritu Santo esté al control en forma completa y final. La perfección es un ejercicio ininterrumpido de fe que guarda el alma pura d pecado y de la deslealtad a Dios. La perfección se refiere al estilo de vida dinámico, creciente de la persona quien refleja la vida de Jesús, así que ya no cede más a la rebelión, ni a los deseos pecaminosos. Perfección es ser como Cristo, combinando una relación con Dios tal como Jesús la tuvo, con las cualidades del carácter que él manifestó; es vivir una vida madura en el Espíritu, llena de los frutos del Espíritu y por lo tanto sin pecado. Si la perfección es entendida correctamente, la veremos en términos de madurez de carácter, lo cual significa que vivimos en armonía con la voluntad de Cristo. Él mora dentro de nosotros y esta realidad impedirá que los deseos rebeldes y pecaminosos obtengan el control. Cristo controlará lo que nosotros solos no podemos.

 Aunque esta doctrina parece ser clara en el Nuevo Testamento y en los escritos de Elena de White, hay algunos quienes continúan albergando el pensamiento de que Dios no espera pureza, impecabilidad y ausencia total de pecado antes de la traslación. Quizás esta interpretación errada de lo que Dios está tratando de decir a su pueblo no es deliberada, y puede aún no ser consciente. Este error comienza con una mala interpretación de lo que es el pecado y de cómo vivió Cristo como hombre y es perpetuada en incomprensiones de la justificación por la fe. Ahora usted lo puede ver, si Jesús fue solamente el sustituto del hombre, pero no su ejemplo, entonces el reto a hacer lo que él hizo se reduce en forma inmensurable. “Él (Satanás) trata constantemente de engañar a los discípulos de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer” CS:543. 

 Entendida correctamente, la justicia por la fe en el poder de Dios para guardar al hombre de caer, es una fuerza positiva dinámica apremiante en la vida de una persona. Conociendo muy bien su propia debilidad cuando está separada del poder de Dios, el hombre de fe ahora ve lo que puede ser logrado en su vida, y encuentra su máximo gozo en vivir la vida victoriosa. Entonces el mensaje de la Biblia llega a ser excesivamente simple. “Jesús lo hizo, y a través de la dependencia de Dios, yo también. Puedo vivir como él lo hizo, por la fe en mi Padre celestial”. En esta experiencia viviremos sin pensamientos rebeldes en ningún área de la vida. Habremos alcanzado la perfección del carácter en una naturaleza caída que todavía es capaz de pecar. Ya no tendremos más incursiones ocasionales al terreno de la indulgencia propia. Siempre diremos NO, como Jesús dijo NO a todas las tentaciones. Para silenciar la última duda persistente de que quizás Jesús no pecó porque era Dios, la generación final probará más allá de ninguna sombra de duda que los hombres y las mujeres con naturalezas caídas pueden vivir sin pecar. Esta demostración final contribuirá a la vindicación del carácter de Dios, de su gobierno, de su justicia y de su misericordia, y el gran conflicto estará muy cerca de su conclusión.

 ¿Podemos aceptar este desafío? “Cristo tomó la humanidad y soportó el odio del mundo para mostrar a los hombres y a las mujeres que podían vivir sin pecado, que las palabras de ellos, sus acciones y su espíritu podían ser santificados a Dios. Nosotros podemos ser cristianos perfectos si deseamos manifestar este poder en nuestras vidas” The Upward Look:303. Dios ha prometido que puede dar victoria sobre todo pecado. Debido a esta promesa, la perfección bíblica nunca debería ser un tópico desalentador; mas bien debería ser el prospecto más glorioso puesto alguna vez delante del pueblo de Dios. Dios, en realidad es capaz de guardarnos sin caer 


 
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