Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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Edicion:
 
Biblia de Estudio Adventista

Nota:
 
Deseamos que tu estudio personal sea discernido espiritualmente por medio de la oracion y la reflexion,solo incluimos ocasionalmente notas explicativas cuando lo hemos considerado necesario


Tema 

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La imposibilidad del Hombre la Posibilidad de Dios
Autor: Dennis E.Priebe
 


udas 24 expresa una verdad muy importante tocante a lo que Cristo puede hacer. “Y a Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”. ¿Puede guardarnos Cristo de caer? Judas bajo inspiración, lo afirma decididamente. De ahí que caer no es una realidad inevitable para nuestras vidas. Cristo puede guardarnos de caer. En Fil. 4:13 encontramos otra declaración que debemos considerar seriamente. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¿Son posibles todas las cosas a través de Jesucristo? ¿Es realmente cierto que la victoria sobre el pecado es posible?

 2 Pedro 2:9 dice, “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos”. Entonces no es necesario que cedamos a la tentación pues Cristo puede librarnos de ella. No podemos autoliberarnos de la tentación, pero Cristo sí puede hacerlo. El proveerá una vía de escape si nosotros lo deseamos y estamos dispuestos. 1 Cor. 10:13 añade: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. Dios ha prometido que no permitirá que nos sobrevenga una tentación demasiado fuerte, pues esto causaría nuestra caída inevitable. Esto significa que con toda tentación se otorga también una vía de liberación. No nos sobrevendrá ninguna tentación que pueda hacernos pecar irremediablemente. Dios ha prometido que si confiamos en él nos mostrará la vía de escape a cada tentación.

 1 Pedro 2:21-22 declara, “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”. Reconocemos que Cristo vivió una vida sin pecado, pero a veces no queremos admitir que él es también nuestro ejemplo, invitándonos a seguir en sus pasos. Por supuesto, esto asume que Cristo nació como nosotros, sintiendo nuestras tentaciones y experimentando nuestros deseos. Si todo eso fue cierto para él y no pecó, entonces ciertamente puede ser un ejemplo para nosotros.

 1 Juan 3:2-9 es un pasaje significativo en relación a nuestra posición después de la conversión. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a si mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido ... El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio ... Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. Si estamos en Cristo, no estamos en rebelión contra él; el pecado es rebelión. Si permanecemos en él, no pecaremos, pues él no peca en nosotros. Aquí volvemos a nuestra declaración anterior de que Cristo no peca. Luego si moramos en Cristo constantemente, él no estará pecando en nosotros. Así no nos estaremos rebelando en pensamiento, ni en palabra, ni en acción mientras permanezcamos en él.

 En Apoc. 3:21 encontramos una magnífica declaración. “Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. El modelo a seguir para vencer es Jesucristo, y debemos vencer como él lo hizo. Ciertamente debemos depender de su fuerza y de su poder, pero sigue siendo cierto que venceremos como él venció. 2 Cor. 10:5 es otro versículo clásico. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

 El ideal de Dios para nosotros es que llevemos todo pensamiento en cautividad a Cristo. No solamente los pensamientos positivos, sino aún los negativos, para que él controle todos nuestros pensamientos y nuestras actitudes. Gál. 5:16 añade: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Si el Espíritu Santo está al control, no sucumbiremos a los deseos de nuestra naturaleza. No tenemos por qué caer y fallar constantemente, una y otra vez. La promesa de las Escrituras es que podemos vencer y podemos obtener victorias sucesivas en la batalla contra la carne 


 
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