Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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Aspectos Importantes.

Las tres técnicas mencionadas, contemplan entre otros aspectos los siguientes dignos de enfatizar:

1.- Duración del mensaje:

Está probado que la audiencia de jóvenes y adultos prestan la mayor atención en los primeros 15 minutos de una exposición. Cuando el predicador es bueno, logra con dificultad atención completa por 30 minutos, tiempos mayores que este son muy difíciles, habrá entre la audiencia quienes estén atentos hasta una hora, pero pensar que esto es en la generalidad es un error. Se recomienda que el mensaje no rebase los 20 minutos y máximo 30.

2.- Citas Bíblicas:

Utilizar las menos posibles. Cuidando que realmente se ajusten al tema que se está predicando.

3.- Redundancia:

Evitar ser repetitivo en la exposición del mensaje
4.- Énfasis:

Es necesario dar énfasis adecuado a las palabras, el tono de voz para resaltar aspectos importantes. Hay quienes predican gritando, es una técnica válida, sin embargo no es indispensable. La congregación aprecia un buen tono de voz. Evitar predicaciones planas, es decir a un mismo tono sin énfasis alguno, pues difícilmente impactan a los oyentes.

5.- Preparar bosquejo:

NO LEER EL MENSAJE. Muy importante es este aspecto, error en el que a menudo caen los Predicadores Laicos, peor aun cuando se lee mal. El bosquejo consiste en una serie de palabras que sirven de guía para recordar los aspectos relevantes a incluir en la predica.

6.- Practicar la predicación:

Esto es muy útil, practicar a solas, con un interlocutor o mentalmente apoyado del bosquejo. Tomar tiempo para exponer el mensaje de forma fluida, clara y concisa cumpliendo el objetivo del mismo

7.- No disculparse:

Algunos predicadores cometen el error de comenzar disculpándose con la congregación por no ser profesionales, o por cualquier otra causa. Esto es un craso error, puesto que el mensaje que le envían a la audiencia es “no sirvo para esto”, “el mensaje que voy a predicar es malo”; evite a toda costa hacer algo así, y no espere que la audiencia lo comprenda. En realidad cuando se predica desde el púlpito, estamos sirviendo a Dios, y si usted no se siente preparado, mejor es que no lo haga, prepárese bien y dé lo mejor al Maestro.

8.- No imite a otros predicadores:

Siempre habrá mejores predicadores que uno mismo, evite el imitar a otro. Es válido estudiar sus estilos y adoptar algunas técnicas, sin embargo es más valioso y útil ser uno mismo. Podemos sin lugar a dudas aprender de otros predicadores, pero busque siempre su propio estilo.

9.- Observe a la audiencia:

Debe ser capaz de mirarlos a todos, evite fijar su vista en alguien o ser reiterativo con su mirada sobre un solo grupo. Aprenda a “mirar sin ver”, y observar las actitudes de la audiencia, detectar si están cansados o aburridos, para lo cual debe manejar su voz y ademanes, y saber en que momento les pide que participen leyendo algún pasaje.

10.- Usar lenguaje claro y apropiado a las edades y cultura de la audiencia:

El dominio de su propio lenguaje es importante, y la valoración de las edades promedio y nivel cultural de la audiencia. Esto obliga al predicador a usar un lenguaje sencillo y claro. Es importante ser preciso en la exposición de sus ideas y no utilizar vocablos que no le son comunes, por ejemplo: “es menester de mutuo propio, hagamos sinergia entre las diferentes asambleas cristianas, alimentando nuestra coinonía en aras de un mejor desarrollo espiritual”, ¿Qué dijo este predicador?, que es necesario que compartamos nuestras habilidades entre las diferentes iglesias y así alimentemos nuestra convivencia a fin de mejorar espiritualmente.

11.- Evitar clisés:

Este es un recurso muy gastado, los clisés son frases o palabras repetidas para llenar huecos o buscar reacciones también repetidas, por ejemplo el clásico “¿amén hermanos?, ¿Cuántos están alegres esta tarde?, ¿cuántos aman a Dios?, ¡Aleluya!”, las frases y palabras no son malas en si, el problema es el abuso repetido en una misma exposición, lo que tergiversa el propósito del mensaje.

12.- Apariencia:

Es muy importante vestir bien, esto no significa lujosamente sino mas bien, limpio y en orden, cuidar el aseo del calzado, el acomodo correcto de la camisa, el zipper del pantalón bien cerrado, limpieza corporal, combinar de forma correcta los colores de la ropa, a efecto la audiencia aprecie nuestro respeto por ellos mismos, por la posición que en ese momento ocupamos (en el púlpito) y sobretodo respeto por Dios.
13.- No usar el pupito de palestra:

Evite utilizar su predicación para defenderse a si mismo de alguna agresión, ni para agredir a alguna persona, y tampoco lo utilice para justificarse por tal o cual acción o actitud, sea propia o de otra persona. El pulpito es para predicar la Palabra de Dios con miras a Edificar, Exhortar y Consolar

14.- Acepte la crítica:

Pida a personas de su entera confianza le critiquen para que detecte errores y vicios, tanto de dicción como de actitud. A veces tendemos a repetir mucho una frase o palabra mientras hablamos o narramos algo como el “digo, digo, digo, o sea, o sea , o sea, a según, a según, a según” o sin darnos cuenta nos tocamos la nariz, la oreja (limpiándola), pasamos la mano por el cabello, la frente, o estamos golpeteando el púlpito mientras hablamos, estos son solo ejemplos, hay muchos más. Pregunte a esa persona si se entendió el mensaje, pida sugerencias, sea abierto a esto. Una buena opción es grabarse o video grabarse para auto criticarse. No olvide que cuando predica, usted apela a la INTELIGENCIA, EMOCIONES Y SENTIMIENTO de la audiencia.:
 
 
 
 

 
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