Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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LA MÍMICA EN LA PREDICACIÓN

La mímica o sea el arte de la expresión por medio de los ademanes y gestos, es muy importante en la presentación del discurso, ya que contribuye a expresar con más facilidad las ideas, sentimientos y el énfasis que el predicador desea imprimir a su mensaje. Podríamos decir que la mímica hace que la gente “vea” lo que está oyendo. Sin embargo, en la práctica de este auxiliar se debe procurar que los ademanes, acciones o gestos sean naturales, y espontáneos y que se adapten a la expresión hablada.

1.Que sean naturales.

Esto quiere decir que los ademanes, acciones y gestos nazcan de los pensamientos y emociones propios del predicador. No deben ser prestados, premeditados o estudiados.

2.Que sean espontáneos.

Como cuando conversamos, las manos, los brazos, los ojos y aun todo el cuerpo a veces se mueven de acuerdo con lo que hablamos sin haber previsto dichos movimientos, y sin pensar aun en lo que estamos haciendo. Por ejemplo, si mencionamos el cielo, instintivamente señalamos con el dedo índice hacia arriba.

3.Que se adapten.

Que los ademanes correspondan con la idea expresada, como se sugiere en el punto anterior. Si, por ejemplo, usted dice que le duele el corazón, nunca debe tocar la frente, sino, como es obvio, el lado izquierdo de su pecho

La mímica es



¿Por qué es importante la mímica?



¿Qué son las tres cualidades que deben tener los ademanes?


 
 
 
 

 
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