Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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El tema del Mensaje (Ampliado)

EL MENSAJE MISMO

El desarrollo del mensaje mismo ha sido llamado el plan o argumento. Uno puede hacer el número de divisiones o puntos principales como sean necesarios. Pero es aconsejable tener por lo menos dos, pero no más de cinco divisiones. Por lo general se hacen tres divisiones principales.

1. Es de mucha importancia tener un tema que uno conoce bien. El predicador que procura predicar sobre un tema que él mismo no entiende tendrá un fracaso.

2. Se debe escoger un tema que la congregación entenderá. Siempre debemos procurar predicar al nivel de nuestros oyentes, usando palabras que ellos entienden, y sobre un tema que ellos podrán apreciar.

3. El tema debe ser de valor espiritual. Se puede desarrollar otros temas interesantes como de la historia, la ciencia u otros asuntos. Pero eso no es predicar a Cristo ni la Biblia. Debemos predicar sobre las cosas que edifiquen a nuestros oyentes en su vida espiritual, tal como las grandes doctrinas y la aplicación práctica de éstas a la vida diaria.

4. El tema debe coincidir con el blanco u objetivo del mensaje. No debemos predicar sólo por predicar. Toda predicación debe tener como fin conmover a los oyentes y estimularles a alguna acción espiritual.

5. No escoja un tema que no esté de acuerdo con su propia experiencia. Si uno no está viviendo santamente, no debe predicar de la santidad. No se puede predicar de la victoria completa si uno mismo vive en derrota.

6. El tema debe ser apropiado al tiempo, al lugar y a los oyentes. No es apropiado predicar mensaje evangelístico a un grupo de creyentes, ni es aconsejable predicar sobre el crecimiento en la vida cristiana a un auditorio de inconversos.

Algunas sugerencias en cuanto a las divisiones son:

1.No deben ser demasiado marcadas o diferentes. Debe haber una conexión lógica entre las divisiones.

2.Las divisiones deben presentar el tema a la congregación en una manera clara, definida y completa. Se debe tener cuidado especialmente cuando el tema no es muy claro en el texto.

3.Las divisiones deben ser naturales y lógicas referente al orden y transición de una a otra.

4.Las divisiones negativas deben preceder a las positivas. Hay algunos que creen que las divisiones deben ser anunciados en el principio; otros, que deben ser dadas al llegar el punto, y aún otros que creen que nunca deben ser mencionadas en el púlpito. Cada uno tendrá que decidir por sí mismo.

LA PRIMERA DIVISIÓN

La primera división de un mensaje debe tratar de aclarar el asunto y la doctrina o deber que el sermón quiere enseñar. Debe contestar la pregunta, ¿Qué es? No debe haber ninguna equivocación o parte mal entendida del tema cuando la primera división está concluida. En un sentido especial, esta división apela al intelecto en vez de las emociones o la voluntad. ¿Cómo podemos contestar la pregunta "¿Qué es?" en el mensaje?.
1.Por definición del Tema y sus términos. Si el tema del sermón es la santificación, la primera división puede dar la definición de la palabra, otros términos que quieren decir la misma cosa, errores en cuanto a la santificación y lo que no es. Puede ser aclarado el tema, dando su relación a la justificación.
2. Por comparación. Podemos comparar, relacionar y hacer contraste entre el tema y otros asuntos. Cristo usó este método muchas veces, comparando el reino de los cielos a alguno cosa bien conocida. “El reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas”, “El reino de los cielos es semejante a una red”. Jesús vendrá “como ladrón en la noche”. Las escrituras usan el método de definición por contraste. Por ejemplo, las ovejas y las cabras; el trigo y la cizaña; la luz y la oscuridad.
3. Por ilustración. Una ilustración es al sermón lo que una ventana es a una casa. Una casa no debe ser toda ventana, ni un sermón toda ilustración. Uno debe estar muy seguro que la ilustración verdaderamente ilustra el tema. En resumen diremos que el propósito de la primera división del mensaje es exponer el tema en una manera clara, por definición, explicación, relación, comparación, contraste o ilustración.

LA SEGUNDA DIVISIÓN

La segunda división de un mensaje debe contestar la pregunta ¿Por qué? Debe exponer la necesidad, la razón y el por qué uno debe creer y aceptar lo dicho. No es suficiente decir que una cosa es cierta. Hay que probarlo. Cristo dio muchas pruebas infalibles de su resurrección. Por supuesto no es necesario probar todas las cosas, pues hay unas que son muy evidentes. No es necesario probar que existe el sol. Se puede ver. Tampoco necesitamos probar que hay Dios. Comencemos con un hecho ya conocido por el oyente. Procedamos de lo conocido a lo desconocido. Usemos argumentos comunes. Cuando Pablo hablaba a los agricultores hablaba de “tiempos fructíferos”, pero cuando hablaba a los atenienses hablaba de “sus poetas”. Los pobres escuchaban a Jesús con gusto porque les hablaba de una manera que podían entender. Es bueno en tanto que sea posible, usar argumentos de las Escrituras porque convencen mejor. ¿De qué podremos hacer argumentos?

1.De la Causa y Efecto. Esto quiere decir que cada efecto tiene una causa. Nada es sin causa. Si uno quiere probrar la resurrección de Jesucristo, puede usar argumentos tales como la tumba vacía, la Iglesia Cristiana, etc. Estos son efectos. ¿Qué son las causas? ¿Cómo sucedió que la tumba quedó vacía? Era por el poder divino de Cristo.

2. Del Testimonio. El testimonio puede tener mucho uso en un mensaje. ¿Qué piensan de Cristo? ¿Qué era el testimonio de los que le conocieron bien? ¿Qué dijeron de Él sus enemigos? Mucho del efecto del testimonio depende del carácter del testigo, el número de testigos, y el hecho a que testifican. Lo primero con respecto al testimonio es la autoridad de las Escrituras. En cuestiones de la fe y de la práctica cristiana, la Biblia es la última autoridad. Uno debe tener mucho cuidado en citar a otros autores.

3. De la Analogía. Esta forma de raciocinio está basada en la semejanza de dos o más cosas en ciertos puntos, y su semejanza inferida en otros puntos. Si los hombres dicen que la doctrina del pecado original es incompatible con la bondad divina, podemos señalar, como prueba por analogía, la enfermedad heredada, la deshonra heredada y las tendencias al vicio heredadas. 4.

4. De la Refutación. Refutar es más fácil que probar, como más fácil es deshacer que hacer. En la refutación, dígase claramente la cosa que va a refutar, y entonces contéstese.

5. La experiencia. El argumento de más valor de la existencia de Dios y de la deidad de Cristo, es la experiencia cristiana. Pablo usó este modo en 1a. Corintios 15:17. “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados”. Los corintios sabían que fueron librados de su vida pecaminosa por un poder sobrenatural que había venido del Cristo, resucitado. En la experiencia de la oración, la oración contestada es la mejor prueba de la realidad de la oración.

LA TERCERA DIVISIÓN

El Propósito de la tercera división es presentar la manera por la cual el tema del mensaje puede ser efectuado. Contesta la pregunta ¿cómo? Si el tema ha sido la regeneración, la primera división explicará qué es; la segunda, por qué se necesita; y la tercera división cómo recibimos la regeneración. Los dos pensamientos en la presentación de esta división son: la agencia divina o lo que Dios hace, y la agencia humana o lo que le corresponde al hombre hacer. El predicador debe explicar claramente qué debe hacer el hombre para lograr lo que el mensaje le ha presentado. Esto lo debe presentar en forma específica, y no en sólo generalidades. Si no se logra presentar bien el ¿Cómo? Todo lo que se hay presentado en las divisiones anteriores del mensaje se echará a perder. Es también importante hacer énfasis en que es posible que el oyente logre lo que hemos presentado en el mensaje. Debemos predicar lo práctico y no sólo lo ideal, y por lo tanto es necesario hacer sentir que cada oyente puede obtener la experiencia, la victoria o la gracia que hemos presentado en nuestro mensaje.

LA APLICACIÓN

Esta parte del mensaje es muy importante, porque debemos hacer el sermón práctico. Hay unos que hacen la aplicación práctica después de cada punto, pero parece natural que hay una aplicación práctica al fin del mensaje. Por tanto, si uno hace aplicación práctica después de cada punto, sería bueno siempre dejar algo que decir al fin del sermón. La aplicación puede ser una de varias clases:

1. Instrucción. Si el tema es la necesidad del estudio de la Biblia, en la aplicación sería bueno decir cómo pueden estudiarla con provecho. A veces el predicador despide a su congregación convencida y deseosa, pero ignorando la manera de satisfacer su deseo.

2. Persuasión. No es suficiente que los hombres sean convencidos, sino es necesario que lo sientan. Los hombres, por lo general, no dejan el pecado porque lo deben dejar. Tienen que sentir la culpabilidad del pecado antes que lo dejen. En otras palabras, tienen que ser persuadidos de que es a su propio interés eterno dejarlo. Tenemos que persuadir a los hombres. Por tanto necesitamos considerar las emociones y los hechos. La voluntad no obra independiente de las emociones; obra movida por ellas. La razón no gobierna a muchos hombres. Sus hechos dependen de sus emociones. Necesitamos estudiar este punto para conocer cómo las emociones pueden impulsar acción. Necesitamos dar atención especial a los motivos que guían a los hombres a accionar. Podemos definir estos motivos como las necesidades espirituales, intelectuales, morales y materiales. El predicador tratará especialmente de las fases espirituales y eternas en estos motivos para guiar a los hombres a acción :

¿Por qué es de mucha importancia conocer bien el tema?



¿Qué entiende usted por un mensaje de valor espiritual?



¿Qué debe ser el fin de toda predicación?



¿Qué es predicar de acuerdo con la experiencia?



Explique por qué es importante que el tema sea apropiado al tiempo, lugar y oyentes.


 
 
 

 
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