Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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 BibliadeEstudioAdventistaHechos de los A: 09.BibliadeEstudioAdventista

La version Reina Valera 1990 con comentarios de elena White,referencias biblicas y otros complementos (Por editar)se encuentra en las subpaginas de Hechos de los Apostoles.


 

Hch 9:1  Y Saulo, aun respirando amenaza y matanza contra los discípulos del Señor, acercándose al sumo sacerdote,
Hch 9:2  pidió de él cartas a Damasco para las sinagogas, a fin de que, si algunos hallase de esta sentada, y hombres y mujeres, atados llevase a Jerusalén.
Hch 9:3  Y en el camino aconteció acercarse él a Damasco; y de repente la circunrelampagueó luz del cielo;
Hch 9:4  y cayendo en la tierra, oyó voz diciéndole: «Saúl, Saúl, ¿qué me persigues?»
Hch 9:5  Y dijo: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues: duro para ti, recalcitrar contra el aguijón(a) ».
Hch 9:6  Y temblando y atónito, dijo: «Señor; ¿qué yo quieres haga?»
Hch 9:7  Y el Señor a él: «Levántate y entra en la ciudad, y hablarásete lo que debes hacer». Pero, los varones, los que caminaban con él, habíanse parado mudos, oyendo en verdad la voz; a nadie, empero viendo.
Hch 9:8  Y levantóse Saulo de la tierra; y, abiertos los ojos, nada veía; y manuguiándole, introdujeron en Damasco.
Hch 9:9  Y estuvo días tres no viendo, y no comió ni bebió.
Hch 9:10  Y había cierto discípulo en Damasco, por nombre Ananías. Y dijo a él, en visión, el Señor: «¡Ananías!». Y él dijo: «¡Señor!» Y el Señor a él:
Hch 9:11  «Levántate vete a la vía, la llamada recta y busca en casa de Judas a Saulo por nombre Tarsense(b) ; pues he aquí ora»
Hch 9:12  (y vio a un varón, en visión: Ananías por nombre, entrar e imponerle las manos, para que volviese a ver).
Hch 9:13  Y respondió Ananías: «Señor, he oído de muchos acerca de este varón: cuántos males a tus santos ha hecho en Jerusalén;
Hch 9:14  y aquí tiene potestad, de los sumos sacerdotes, de atar a todos los que invocan tu nombre».
Hch 9:15  Y dijo a él el Señor: «Vete, por que vaso de elección esme éste para llevar mi nombre a faz, y de las gentes, y reyes e hijos de Israel;
Hch 9:16  que yo mostraréle cuanto debe, por mi nombre, padecer».
Hch 9:17  Y fuese Ananías, y entró en la casa, y, poniendo sobre él las manos, dijo: «Saúl hermano, el Señor hame enviado: Jesús, el aparecido a ti en el camino que has andado, para que vuelvas a ver y lleno seas de Espíritu Santo».
Hch 9:18  Y luego cayeron de sus ojos abajo como escamas; y volvió a ver, y levantándose, fue bautizado;
Hch 9:19  y, tomando alimento, confortóse. Y quedóse con los en Damasco discípulos días algunos;
Hch 9:20  y luego en las sinagogas predicaba a Jesús: que «éste es el Hijo de Dios».
Hch 9:21  Y arrobábanse todos los que oían, y decían: «¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí a esto había venido; a fin de que atados los llevase a los sumos sacerdotes?»
Hch 9:22  Y Saulo más fortalecíase y confundía a los judíos: a los que habitaban en Damasco, demostrando que éste es el Cristo.
Hch 9:23  Y, como se cumplían días bastantes, acordaron los judíos arrebatarle;
Hch 9:24  y comunicóse a Saulo el acuerdo de ellos. Y guardaban también las puertas, y de día y de noche, para arrebatarle.
Hch 9:25  Mas, tomando los discípulos a él, de noche, por el muro, bajáronle descendiendo en una espuerta.
Hch 9:26  Y, llegando a Jerusalén, intentaba adherir a los discípulos; y todos temíanle, no creyendo que es discípulo.
Hch 9:27  Mas Bernabé, cogiéndole llevó a los apóstoles, y refirióles cómo en el camino vio al Señor, y que le habló, y cómo en Damasco habló libremente en el nombre de Jesús.
Hch 9:28  Y estaba con ellos entrando y saliendo de Jerusalén, hablando libremente en el nombre del Señor;
Hch 9:29  y hablaba y disputaba con los helenistas. Y ellos ponían mano para arrebatarle;
Hch 9:30  y, conociendo los hermanos, lleváronle abajo a Cesarea, y de allí enviáronle a Tarso.
Hch 9:31  La Iglesia, en verdad, por toda la Judea, y Galilea y Samaria tenía paz, edificándose y caminando con el temor del Señor; y con la consolidación del Santo Espíritu multiplicábase.
Hch 9:32  Y aconteció que Pedro, que atravesaba por todos, descendió también a los santos los que habitaban en Lida.
Hch 9:33  Y encontró allí a un hombre, por nombre Eneas, desde años ocho, yaciente en litera; que estaba paralizado.
Hch 9:34  Y díjole Pedro: «Eneas, sánate Jesucristo: levántate y aderezáte(c) ». Y luego se levantó;
Hch 9:35  y viéronle todos los que habitaban Lida y el Sarón; los cuales se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Y en Yope una discípula, por nombre Tabitá (la que, interpretada, se dice Dorcas(d) ); —ésta era llena de obras buenas y limosnas que hacía.
Hch 9:37  Y aconteció en aquellos días que, enfermando, murió; y, lavando, pusieron en azotea.
Hch 9:38  Y, cerca estando Lida de Yope, los discípulos, oyendo que Pedro está en ella, enviaron dos varones a él, rogando: «No tardes en venir hasta nosotros».
Hch 9:39  Y, levantándose Pedro, vino con ellos; a quien, llegando, subieron a la azotea; y paráronse en torno de él todas las viudas, llorando y mostrando túnicas y vestiduras: cuántas hacía, con ellas estando, Dorcas.
Hch 9:40  Y, echando fuera a todos Pedro y, poniendo las rodillas, oró; y, volviéndose al cuerpo, dijo: «Tabitá, levántate». Y ella abrió sus ojos, y, viendo a Pedro, incorporóse.
Hch 9:41  Y, dándole mano, levantóla; y llamando a los santos y las viudas, con ellos púsola viva.
Hch 9:42  Y notorio hízose por toda Yope; y creyeron muchos en el Señor.
Hch 9:43  Y aconteció días bastantes permanecer él en Yope, cerca de cierto Simón, curtidor.

 


 

Hch 9:1  Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se llegó al sumo sacerdote,
Hch 9:2  pidiéndole cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si allí hallaba quienes siguiesen este camino, hombres o mujeres, los llevase atados a Jerusalén.
Hch 9:3  Estando ya cerca de Damasco, de repente se vio rodeado de una luz del cielo;"
Hch 9:4  y cayendo a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Hch 9:5  El contestó: ¿Quién eres, Señor? Y Él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
Hch 9:6  Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer.
Hch 9:7  Los hombres que le acompañaban estaban de pie atónitos oyendo la voz, pero sin ver a nadie”
Hch 9:8  Saulo se levantó del suelo, y con los ojos abiertos nada veía. Lleváronle de la mano y le introdujeron en Damasco,
Hch 9:9  donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber.
Hch 9:10  Había en Damasco un discípulo, de nombre Ananías, a quien dijo el Señor en visión: ¡Ananías! El contestó: Heme aquí, Señor.
Hch 9:11  Y el Señor a él: Levántate y vete a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a Saulo de Tarso, que está orando;"
Hch 9:12  y vio en visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista.
Hch 9:13  Y contestó Ananías: Señor, he oído a muchos de este hombre cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén,
Hch 9:14  y que viene aquí con poder de los príncipes de los sacerdotes para prender a cuantos invocan tu nombre.
Hch 9:15  Pero el Señor le dijo: Ve, porque es éste para mí vaso de elección, para que lleve mi nombre ante las naciones y los reyes y los hijos de Israel.
Hch 9:16  Yo le mostraré cuánto habrá de padecer por mi nombre.
Hch 9:17  Fue Ananías y entró en la casa, e imponiéndole las manos, le dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Hch 9:18  Al punto se le cayeron de los ojos unas como escamas, y recobró la vista y levantándose fue bautizado; después tomó alimento y se repuso."
Hch 9:19  Pasó algunos días con los discípulos de Damasco,
Hch 9:20  y luego se dio a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios;"
Hch 9:21  y cuantos le oían quedaban fuera de sí, diciendo: ¿No es éste el que en Jerusalén perseguía a cuantos invocaban este nombre, y que a esto venía aquí, para llevarlos atados a los sumos sacerdotes?
Hch 9:22  Pero Saulo cobraba cada día más fuerzas y confundía a los judíos de Damasco, demostrando que éste es el Mesías.
Hch 9:23  Pasados bastantes días, resolvieron los judíos matarle;"
Hch 9:24  pero su resolución fue conocida de Saulo. Día y noche guardaban las puertas para darle muerte;"
Hch 9:25  pero los discípulos, tomándole de noche, lo bajaron por la muralla, descolgándole en una espuerta.
Hch 9:26  Llegado que hubo a Jerusalén, quiso unirse a los discípulos, pero todos le temían, no creyendo que fuese discípulo.
Hch 9:27  Tomóle entonces Bernabé y le condujo a los apóstoles, a quienes contó cómo en el camino había visto al Señor, que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado valientemente el nombre de Jesús.
Hch 9:28  Estaba con ellos, yendo y viniendo dentro de Jerusalén, predicando con valor el nombre del Señor,
Hch 9:29  y hablando y disputando con los helenistas, que intentaron quitarle la vida,
Hch 9:30  pero sabiendo esto los hermanos, le llevaron a Cesárea y de allí le enviaron a Tarso.
Hch 9:31  Por toda Judea, Galilea y Samaría, la Iglesia gozaba de paz y se fortalecía y andaba en el temor del Señor, llena de los consuelos del Espíritu Santo.
Hch 9:32  Acaeció que, yendo Pedro por todas partes, vino también a los santos que vivían en Lida.
Hch 9:33  Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que estaba paralítico desde hacía ocho años, echado en una camilla.
Hch 9:34  Díjole Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y toma la camilla. Y al punto se levantó."
Hch 9:35  Visto lo cual, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Había en Joppe una discípula llamada Tabita, que quiere decir Dorcas. Era rica en buenas obras y en limosnas.
Hch 9:37  Sucedió, pues, en aquellos días que, enfermando, murió, y lavada, la colocaron en el piso alto de la casa.
Hch 9:38  Está Joppe próximo a Licia; y sabiendo los discípulos que se hallaba allí Pedro, le enviaron dos hombres con este ruego: No tardes en venir a nosotros."
Hch 9:39  Se levantó Pedro, se fue con ellos y luego le condujeron a la sala donde estaba y le rodearon todas las viudas, que lloraban, mostrando las túnicas y mantos que en vida les hacía Dorcas.
Hch 9:40  Pedro los hizo salir fuera a todos, y puesto de rodillas, oró; luego, vuelto al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Abrió los ojos, y viendo a Pedro, se sentó."
Hch 9:41  En seguida le dio éste la mano y la levantó, y llamando a los santos y a las viudas, se la presentó viva.
Hch 9:42  Se hizo esto público por tocio Joppe y muchos creyeron en el Señor.
Hch 9:43  Pedro permaneció bastantes días en Joppe, en casa de Simón el curtidor.

 


 

Hch 9:1  Saulo estaba furioso y amenazaba con matar a todos los seguidores del Señor Jesús. Por eso fue a pedirle al jefe de los sacerdotes unas cartas con un permiso especial. Quería ir a la ciudad de Damasco y sacar de las sinagogas a todos los que siguieran las enseñanzas de Jesús, para llevarlos presos a la cárcel de Jerusalén.
Hch 9:3  Ya estaba Saulo por llegar a Damasco cuando, de pronto, desde el cielo lo rodeó un gran resplandor, como de un rayo.
Hch 9:4  Saulo cayó al suelo, y una voz le dijo: —¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?
Hch 9:5  —¿Quién eres, Señor? —preguntó Saulo. —Yo soy Jesús —respondió la voz—. Es a mí a quien estás persiguiendo.
Hch 9:6  Pero levántate y entra en la ciudad, que allí sabrás lo que tienes que hacer.
Hch 9:7  Los hombres que iban con Saulo se quedaron muy asustados, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie.
Hch 9:8  Por fin, Saulo se puso de pie pero, aunque tenía los ojos abiertos, no podía ver nada. Entonces lo tomaron de la mano y lo llevaron a la ciudad de Damasco.
Hch 9:9  Allí Saulo estuvo ciego durante tres días, y no quiso comer ni beber nada.
Hch 9:10  En Damasco vivía un seguidor de Jesús llamado Ananías. En una visión que tuvo, oyó que el Señor Jesús lo llamaba: —¡Ananías! ¡Ananías! —Señor, aquí estoy —respondió. Y el Señor le dijo:
Hch 9:11  —Levántate y ve a la Calle Recta. En la casa de Judas, busca a un hombre de la ciudad de Tarso. Se llama Saulo, y está orando allí.
Hch 9:12  Yo le he mostrado que un hombre, llamado Ananías, llegará a poner sus manos sobre él, para que pueda ver de nuevo.
Hch 9:13  —Señor —respondió Ananías—, me han contado que en Jerusalén este hombre ha hecho muchas cosas terribles contra tus seguidores.
Hch 9:14  ¡Hasta el jefe de los sacerdotes le ha dado permiso para que atrape aquí, en Damasco, a todos los que te adoran!
Hch 9:15  Sin embargo, el Señor Jesús le dijo: —Ve, porque yo he elegido a ese hombre para que me sirva. Él hablará de mí ante reyes y gente que no me conoce, y ante el pueblo de Israel.
Hch 9:16  Yo le voy a mostrar lo mucho que va a sufrir por mí.
Hch 9:17  Ananías fue y entró en la casa donde estaba Saulo. Al llegar, le puso las manos sobre la cabeza y le dijo: «Amigo Saulo, el Señor Jesús se te apareció cuando venías hacia Damasco. Él mismo me mandó que viniera aquí, para que puedas ver de nuevo y para que recibas el Espíritu Santo.»
Hch 9:18  Al instante, algo duro, parecido a las escamas de pescado, cayó de los ojos de Saulo, y este pudo volver a ver. Entonces se puso de pie y fue bautizado.
Hch 9:19  Después de eso, comió y tuvo nuevas fuerzas. Saulo pasó algunos días allí en Damasco, con los seguidores de Jesús,
Hch 9:20  y muy pronto empezó a ir a las sinagogas para anunciar a los judíos que Jesús era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Todos los que lo oían, decían asombrados: «Pero si es el mismo que allá, en Jerusalén, perseguía y maltrataba a los seguidores de Jesús. Precisamente vino a Damasco a buscar más seguidores, para llevarlos atados ante los sacerdotes principales.»
Hch 9:22  Y cada día Saulo hablaba con más poder del Espíritu Santo, y les probaba que Jesús era el Mesías. Sin embargo, los judíos que vivían en Damasco lo escuchaban, pero no entendían nada.
Hch 9:23  Tiempo después, se pusieron de acuerdo para matarlo;
Hch 9:24  pero Saulo se dio cuenta de ese plan. Supo que la entrada de la ciudad era vigilada de día y de noche, y que habían puesto hombres dispuestos a matarlo.
Hch 9:25  Así que, una noche, los seguidores de Jesús lo escondieron dentro de un canasto y lo bajaron por la muralla de la ciudad.
Hch 9:26  Saulo se fue a la ciudad de Jerusalén, y allí trató de unirse a los seguidores de Jesús. Pero estos tenían miedo de Saulo, pues no estaban seguros de que en verdad él creyera en Jesús.
Hch 9:27  Bernabé sí lo ayudó, y lo llevó ante los apóstoles. Allí Bernabé les contó cómo Saulo se había encontrado con el Señor Jesús en el camino a Damasco, y cómo le había hablado. También les contó que allí, en Damasco, Saulo había anunciado sin miedo la buena noticia acerca de Jesús.
Hch 9:28  Desde entonces Saulo andaba con los demás seguidores de Jesús en toda la ciudad de Jerusalén, y hablaba sin miedo acerca del Señor Jesús.
Hch 9:29  También trataba de convencer a los judíos de habla griega, pero ellos empezaron a hacer planes para matarlo.
Hch 9:30  Cuando los seguidores de Jesús se enteraron, llevaron a Saulo hasta la ciudad de Cesarea, y de allí lo enviaron a la ciudad de Tarso.
Hch 9:31  En las regiones de Judea, Galilea y Samaria, los miembros de la iglesia vivían sin miedo de ser maltratados. Seguían adorando al Señor, y cada día confiaban más en él. Con la ayuda del Espíritu Santo, cada vez se unían más y más personas al grupo de seguidores del Señor Jesús.
Hch 9:32  Pedro viajaba por muchos lugares, para visitar a los seguidores del Señor Jesús. En cierta ocasión, pasó a la ciudad de Lida, para visitar a los miembros de la iglesia en ese lugar.
Hch 9:33  Allí conoció a un hombre llamado Eneas, que desde hacía ocho años estaba enfermo y no podía levantarse de su cama.
Hch 9:34  Pedro le dijo: «Eneas, Jesús el Mesías te ha sanado. Levántate y arregla tu cama.» Al instante, Eneas se levantó.
Hch 9:35  Al ver ese milagro, todos los que vivían en Lida y en la región de Sarón creyeron en el Señor Jesús.
Hch 9:36  En el puerto de Jope vivía una seguidora de Jesús llamada Tabitá. Su nombre griego era Dorcas, que significa «Gacela». Tabitá siempre servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres.
Hch 9:37  Por esos días Tabitá se enfermó y murió. Entonces, de acuerdo con la costumbre, lavaron su cuerpo y lo pusieron en un cuarto del piso superior de la casa.
Hch 9:38  Pedro estaba en Lida, ciudad cercana al puerto de Jope. Cuando los seguidores de Jesús que vivían en Jope lo supieron, enseguida enviaron a dos hombres con este mensaje urgente: «Por favor, venga usted tan pronto como pueda.»
Hch 9:39  De inmediato, Pedro se fue a Jope con ellos. Al llegar, lo llevaron a donde estaba el cuerpo de Tabitá. Muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá les había hecho cuando aún vivía.
Hch 9:40  Pedro mandó que toda la gente saliera del lugar. Luego se arrodilló y oró al Señor. Después de eso, se dio vuelta hacia donde estaba el cuerpo de Tabitá y le ordenó: «¡Tabitá, levántate!» Ella abrió los ojos, miró a Pedro y se sentó.
Hch 9:41  Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva.
Hch 9:42  Todos los que vivían en Jope se enteraron de esto, y muchos creyeron en el Señor Jesús.
Hch 9:43  Por un tiempo Pedro se quedó en Jope, en la casa de un hombre llamado Simón, que se dedicaba a curtir pieles.

 


 

Hch 9:1  Mas Saulo, que todavía no respiraba sino amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al príncipe de los sacerdotes,
Hch 9:2  y le pidió cartas para Damasco, dirigidas a las sinagogas, para traer presos a Jerusalén a cuantos hombres y mujeres hallase de esta profesión o escuela de Jesús .
Hch 9:3  Caminando, pues, a Damasco, ya se acercaba a esta ciudad, cuando de repente le cercó de resplandor una luz del cielo.
Hch 9:4  Y cayendo en tierra asombrado oyó una voz que le decía: ¡Saulo, Saulo!, ¿por qué me persigues?
Hch 9:5  Y él respondió: ¿Quién eres tú, Señor? Y el Señor le dijo: Yo soy Jesús , a quien tú persigues: dura cosa es para ti el dar coces contra el aguijón.
Hch 9:6  El entonces, temblando y despavorido, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga?
Hch 9:7  Y el Señor le respondió: Levántate y entra en la ciudad, donde se te dirá lo que debes hacer. Los que venían acompañándole estaban asombrados, oyendo sonidos de voz, pero sin ver a nadie.
Hch 9:8  Se levantó Saulo de la tierra, y aunque tenía abiertos los ojos, nada veía. Por lo cual llevándole de la mano le metieron en Damasco.
Hch 9:9  Aquí se mantuvo tres días privado de la vista, y sin comer ni beber.
Hch 9:10  Estaba a la sazón en Damasco un discípulo llamado Ananías, al cual dijo el Señor en una visión: ¡Ananías! Y él respondió: Aquí me tenéis, Señor.
Hch 9:11  Levántate, le dijo el Señor, y ve a la calle llamada Recta; y busca en casa de Judas a un hombre de Tarso, llamado Saulo, que ahora está en oración.
Hch 9:12  (Y en este mismo tiempo, veía Saulo en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista).
Hch 9:13  Respondió Ananías: Señor, he oído decir a muchos que este hombre ha hecho grandes daños a tus santos en Jerusalén .
Hch 9:14  Y aun aquí está con poderes de los príncipes de los sacerdotes para prender a todos los que invocan tu Nombre.
Hch 9:15  Ve a encontrarlo, le dijo el Señor, que ese mismo es ya un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre y anunciarlo delante de todas las naciones, y de los reyes, y de los hijos de Israel.
Hch 9:16  Y yo le haré ver cuántos trabajos tendrá que padecer por mi Nombre.
Hch 9:17  Marchó, pues, Ananías, y entró en la casa, e imponiéndole las manos, le dijo: ¡Saulo, hermano mío!, el Señor Jesús , que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado para que recobres la vista, y quedes lleno del Espíritu Santo.
Hch 9:18  Al momento cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; y levantándose fue bautizado.
Hch 9:19  Y habiendo tomado después alimento, recobró sus fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos que habitaban en Damasco;
Hch 9:20  y desde luego empezó a predicar en las sinagogas a Jesús , afirmando que éste era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Todos los que le oían estaban pasmados, y decían: ¿Pues no es éste aquel mismo que con tanto furor perseguía en Jerusalén a los que invocaban este Nombre, y que vino acá de propósito para conducirlos presos a los príncipes de los sacerdotes?
Hch 9:22  Saulo cobraba cada día nuevo vigor y esfuerzo, y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrándoles que Jesús era el Cristo .
Hch 9:23  Mucho tiempo después, los judíos se conjuraron para quitarle la vida.
Hch 9:24  Fue advertido Saulo de sus acechanzas; y ellos a fin de salir con el intento de matarle, tenían puestos centinelas día y noche a las puertas.
Hch 9:25  En vista de lo cual los discípulos, tomándole una noche, le descolgaron por el muro metido en un serón.
Hch 9:26  Así que llegó a Jerusalén , procuraba unirse con los discípulos, mas todos se temían de él, no creyendo que fuese discípulo;
Hch 9:27  hasta tanto, que Bernabé, tomándole consigo, le llevó a los apóstoles, y les contó cómo el Señor se le había aparecido en el camino, y las palabras que le había dicho, y con cuánta firmeza había procedido en Damasco, predicando con libertad en el Nombre de Jesús .
Hch 9:28  Con eso andaba y vivía con ellos en Jerusalén , y predicaba con grande ánimo y libertad en el nombre del Señor.
Hch 9:29  Conversaba también con los de otras naciones, y disputaba con los judíos griegos; pero éstos, confundidos, buscaban medio para matarle.
Hch 9:30  Lo que sabido por los hermanos le condujeron a Cesarea, y de allí le enviaron a Tarso.
Hch 9:31  La Iglesia entretanto gozaba de paz por toda la Judea, y Galilea, y Samaria, e iba estableciéndose o perfeccionándose, procediendo en el temor del Señor, y llena de los consuelos del Espíritu Santo.
Hch 9:32  Sucedió por entonces, que visitando Pedro a todos los discípulos, vino así mismo a los santos o fieles que moraban en Lidda.
Hch 9:33  Aquí halló a un hombre llamado Eneas, que hacía ocho años que estaba postrado en una cama, por estar paralítico.
Hch 9:34  Le dijo Pedro: Eneas, el Señor Jesucristo te cura: levántate, y hazte tú mismo la cama. Y al momento se levantó.
Hch 9:35  Todos los que habitaban en Lidda y en Sarona le vieron; y se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Había también en Jope entre los discípulos una mujer llamada Tabita, que traducido al griego es lo mismo que Dorcas. Estaba ésta enriquecida de buenas obras y de las limosnas que hacía.
Hch 9:37  Mas acaeció en aquellos días que cayendo enferma, murió. Y lavado su cadáver, la pusieron de cuerpo presente en un aposento alto.
Hch 9:38  Como Lidda está cerca de Jope, oyendo los discípulos que Pedro estaba allí, le enviaron dos mensajeros, suplicándole que sin detención pasase a verlos.
Hch 9:39  Se puso luego Pedro en camino con ellos. Llegado que fue, le condujeron al aposento alto, y se halló rodeado de todas las viudas, que llorando le mostraban las túnicas y los vestidos que Dorcas les hacía.
Hch 9:40  Entonces Pedro, habiendo hecho salir a toda la gente, poniéndose de rodillas, hizo oración, y vuelto al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Al instante abrió ella los ojos, y viendo a Pedro se incorporó.
Hch 9:41  El cual, dándole la mano, la puso en pie. Y llamando a los santos, o fieles, y a las viudas, se la entregó viva.
Hch 9:42  Lo que fue notorio en toda la ciudad de Jope; por cuyo motivo muchos creyeron en el Señor.
Hch 9:43  Con eso Pedro se hubo de detener muchos días en Jope, hospedado en casa de cierto Simón curtidor.

 


 

Hch 9:1 

Conversión de Saulo
  Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,
Hch 9:2  y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.
Hch 9:3  Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;
Hch 9:4  y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Hch 9:5  El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
Hch 9:6  El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
Hch 9:7  Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.
Hch 9:8  Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
Hch 9:9  donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
Hch 9:10  Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.
Hch 9:11  Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
Hch 9:12  y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
Hch 9:13  Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
Hch 9:14  y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
Hch 9:15  El Señor le dijo: Vé, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
Hch 9:16  porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
Hch 9:17  Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Hch 9:18  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.
Hch 9:19  Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

Saulo predica en Damasco
 
Hch 9:20  En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
Hch 9:22  Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Saulo escapa de los judíos
 
Hch 9:23  Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;
Hch 9:24  pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.
Hch 9:25  Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.(A)

Saulo en Jerusalén
 
Hch 9:26  Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Hch 9:27  Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
Hch 9:28  Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía,
Hch 9:29  y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.
Hch 9:30  Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.
Hch 9:31  Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Curación de Eneas
 
Hch 9:32  Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.
Hch 9:33  Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.
Hch 9:34  Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.
Hch 9:35  Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.

Dorcas es resucitada
 
Hch 9:36  Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.
Hch 9:37  Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.
Hch 9:38  Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros.
Hch 9:39  Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.
Hch 9:40  Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.
Hch 9:41  Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Hch 9:42  Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.
Hch 9:43  Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.

 


 

Hch 9:1  Y Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,
Hch 9:2  y demandó de él letras para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos hombres o mujeres de este camino, los trajese presos a Jerusalén.
Hch 9:3  Y procediendo, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo;
Hch 9:4  y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Hch 9:5  Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él Señor dijo: YO SOY Jesus el Nazareno a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
Hch 9:6  El, temblando y temeroso, dijo: ¿Señor, qué quieres que haga? Y el Señor le dice : Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.
Hch 9:7  Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie.
Hch 9:8  Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
Hch 9:9  donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.
Hch 9:10  Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.
Hch 9:11  Y el Señor le dijo : Levántate, y ve a la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora;
Hch 9:12  y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.
Hch 9:13  Entonces Ananías respondió: Señor, he oído a muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
Hch 9:14  y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender a todos los que invocan tu Nombre.
Hch 9:15  Y le dijo el Señor: Ve, porque vaso escogido me es éste, para que lleve mi Nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
Hch 9:16  porque yo le mostraré cuánto le conviene que padezca por mi Nombre.
Hch 9:17  Ananías entonces fue, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesus, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Hch 9:18  Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.
Hch 9:19  Y cuando comió, fue confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
Hch 9:20  Y luego (entrando) en las sinagogas predicaba a Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este Nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos a los príncipes de los sacerdotes?
Hch 9:22  Pero Saulo se fortaleció más, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, comprobando que éste es el Cristo.
Hch 9:23  Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;
Hch 9:24  mas las asechanzas de ellos fueron entendidas por Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.
Hch 9:25  Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una canasta.
Hch 9:26  Y cuando Saulo llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.
Hch 9:27  Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el Nombre de Jesus.
Hch 9:28  Y entraba y salía con ellos en Jerusalén;
Hch 9:29  y hablaba confiadamente en el Nombre del Señor; y disputaba con los griegos; pero ellos procuraban matarle.
Hch 9:30  Lo cual, cuando los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.
Hch 9:31  Las Iglesias entonces tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
Hch 9:32  Y aconteció que Pedro, visitándolos a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.
Hch 9:33  Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.
Hch 9:34  Y le dijo Pedro: Eneas, El Señor Jesús, el Cristo, te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.
Hch 9:35  Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Entonces en Jope había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.
Hch 9:37  Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; a la cual, después de lavada, la pusieron en un cenadero.
Hch 9:38  Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.
Hch 9:39  Pedro entonces levantándose, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron al cenadero, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas les hacía cuando estaba con ellas.
Hch 9:40  Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo a Pedro, se incorporó.
Hch 9:41  Y él le dio la mano, y la levantó; entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Hch 9:42  Esto fue notorio por toda Jope; y creyeron muchos en el Señor.
Hch 9:43  Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.

 


 

Hch 9:1  And Saul, yet breathing out threatenings and slaughter against the disciples of the Lord, went unto the high priest,
Hch 9:2  And desired of him letters to Damascus to the synagogues, that if he found any of this way, whether they were men or women, he might bring them bound unto Jerusalem.
Hch 9:3  And as he journeyed, he came near Damascus: and suddenly there shined round about him a light from heaven:
Hch 9:4  And he fell to the earth, and heard a voice saying unto him, Saul, Saul, why persecutest thou me?
Hch 9:5  And he said, Who art thou, Lord? And the Lord said, I am Jesus whom thou persecutest: it is hard for thee to kick against the pricks.
Hch 9:6  And he trembling and astonished said, Lord, what wilt thou have me to do? And the Lord said unto him, Arise, and go into the city, and it shall be told thee what thou must do.
Hch 9:7  And the men which journeyed with him stood speechless, hearing a voice, but seeing no man.
Hch 9:8  And Saul arose from the earth; and when his eyes were opened, he saw no man: but they led him by the hand, and brought him into Damascus.
Hch 9:9  And he was three days without sight, and neither did eat nor drink.
Hch 9:10  And there was a certain disciple at Damascus, named Ananias; and to him said the Lord in a vision, Ananias. And he said, Behold, I am here, Lord.
Hch 9:11  And the Lord said unto him, Arise, and go into the street which is called Straight, and enquire in the house of Judas for one called Saul, of Tarsus: for, behold, he prayeth,
Hch 9:12  And hath seen in a vision a man named Ananias coming in, and putting his hand on him, that he might receive his sight.
Hch 9:13  Then Ananias answered, Lord, I have heard by many of this man, how much evil he hath done to thy saints at Jerusalem:
Hch 9:14  And here he hath authority from the chief priests to bind all that call on thy name.
Hch 9:15  But the Lord said unto him, Go thy way: for he is a chosen vessel unto me, to bear my name before the Gentiles, and kings, and the children of Israel:
Hch 9:16  For I will shew him how great things he must suffer for my name's sake.
Hch 9:17  And Ananias went his way, and entered into the house; and putting his hands on him said, Brother Saul, the Lord, even Jesus, that appeared unto thee in the way as thou camest, hath sent me, that thou mightest receive thy sight, and be filled with the Holy Ghost.
Hch 9:18  And immediately there fell from his eyes as it had been scales: and he received sight forthwith, and arose, and was baptized.
Hch 9:19  And when he had received meat, he was strengthened. Then was Saul certain days with the disciples which were at Damascus.
Hch 9:20  And straightway he preached Christ in the synagogues, that he is the Son of God.
Hch 9:21  But all that heard him were amazed, and said; Is not this he that destroyed them which called on this name in Jerusalem, and came hither for that intent, that he might bring them bound unto the chief priests?
Hch 9:22  But Saul increased the more in strength, and confounded the Jews which dwelt at Damascus, proving that this is very Christ.
Hch 9:23  And after that many days were fulfilled, the Jews took counsel to kill him:
Hch 9:24  But their laying await was known of Saul. And they watched the gates day and night to kill him.
Hch 9:25  Then the disciples took him by night, and let him down by the wall in a basket.
Hch 9:26  And when Saul was come to Jerusalem, he assayed to join himself to the disciples: but they were all afraid of him, and believed not that he was a disciple.
Hch 9:27  But Barnabas took him, and brought him to the apostles, and declared unto them how he had seen the Lord in the way, and that he had spoken to him, and how he had preached boldly at Damascus in the name of Jesus.
Hch 9:28  And he was with them coming in and going out at Jerusalem.
Hch 9:29  And he spake boldly in the name of the Lord Jesus, and disputed against the Grecians: but they went about to slay him.
Hch 9:30  Which when the brethren knew, they brought him down to Caesarea, and sent him forth to Tarsus.
Hch 9:31  Then had the churches rest throughout all Judaea and Galilee and Samaria, and were edified; and walking in the fear of the Lord, and in the comfort of the Holy Ghost, were multiplied.
Hch 9:32  And it came to pass, as Peter passed throughout all quarters, he came down also to the saints which dwelt at Lydda.
Hch 9:33  And there he found a certain man named Aeneas, which had kept his bed eight years, and was sick of the palsy.
Hch 9:34  And Peter said unto him, Aeneas, Jesus Christ maketh thee whole: arise, and make thy bed. And he arose immediately.
Hch 9:35  And all that dwelt at Lydda and Saron saw him, and turned to the Lord.
Hch 9:36  Now there was at Joppa a certain disciple named Tabitha, which by interpretation is called Dorcas: this woman was full of good works and almsdeeds which she did.
Hch 9:37  And it came to pass in those days, that she was sick, and died: whom when they had washed, they laid her in an upper chamber.
Hch 9:38  And forasmuch as Lydda was nigh to Joppa, and the disciples had heard that Peter was there, they sent unto him two men, desiring him that he would not delay to come to them.
Hch 9:39  Then Peter arose and went with them. When he was come, they brought him into the upper chamber: and all the widows stood by him weeping, and shewing the coats and garments which Dorcas made, while she was with them.
Hch 9:40  But Peter put them all forth, and kneeled down, and prayed; and turning him to the body said, Tabitha, arise. And she opened her eyes: and when she saw Peter, she sat up.
Hch 9:41  And he gave her his hand, and lifted her up, and when he had called the saints and widows, presented her alive.
Hch 9:42  And it was known throughout all Joppa; and many believed in the Lord.
Hch 9:43  And it came to pass, that he tarried many days in Joppa with one Simon a tanner.

 


 

Hch 9:1  Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote,
Hch 9:2  y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.
Hch 9:3  Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,
Hch 9:4  cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»
Hch 9:5  El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
Hch 9:6  Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.»
Hch 9:7  Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie.
Hch 9:8  Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.
Hch 9:9  Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.
Hch 9:10  Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.»
Hch 9:11  Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración
Hch 9:12  y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»
Hch 9:13  Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén
Hch 9:14  y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.»
Hch 9:15  El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.
Hch 9:16  Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»
Hch 9:17  Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»
Hch 9:18  Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.
Hch 9:19  Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco,
Hch 9:20  y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?»
Hch 9:22  Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.
Hch 9:23  Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle.
Hch 9:24  Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.
Hch 9:25  Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta.
Hch 9:26  Llegó a Jerusalén e intentaba juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Hch 9:27  Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús.
Hch 9:28  Andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor.
Hch 9:29  Hablaba también y discutía con los helenistas; pero éstos intentaban matarle.
Hch 9:30  Los hermanos, al saberlo, le llevaron a Cesarea y le hicieron marchar a Tarso.
Hch 9:31  Las Iglesias por entonces gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se edificaban y progresaban en el temor del Señor y estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo.
Hch 9:32  Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos que habitaban en Lida.
Hch 9:33  Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico.
Hch 9:34  Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te cura; levántate y arregla tu lecho.» Y al instante se levantó.
Hch 9:35  Todos los habitantes de Lida y Sarón le vieron, y se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía.
Hch 9:37  Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior.
Hch 9:38  Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros.»
Hch 9:39  Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas.
Hch 9:40  Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate.» Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó.
Hch 9:41  Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.
Hch 9:42  Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor.
Hch 9:43  Pedro permaneció en Joppe bastante tiempo en casa de un tal Simón, curtidor.

 


 

Hch 9:1  Mientras tanto, Saulo no dejaba de amenazar de muerte a los creyentes en el Señor. Por eso, se presentó al sumo sacerdote,
Hch 9:2  y le pidió cartas de autorización para ir a las sinagogas de Damasco, a buscar a los que seguían el Nuevo Camino, [1] tanto hombres como mujeres, y llevarlos presos a Jerusalén.
Hch 9:3  Pero cuando y a se encontraba cerca de la ciudad de Damasco, una luz que venía del cielo brilló de repente a su alrededor.
Hch 9:4  Saulo cayó al suelo, y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
Hch 9:5  Saulo preguntó: "¿Quién eres, Señor?" La voz le contestó: "Yo soy Jesús, el mismo a quien estás persiguiendo. [2]
Hch 9:6  Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer."
Hch 9:7  Los que viajaban con Saulo estaban muy asustados, porque habían oído la voz pero no habían visto a nadie.
Hch 9:8  Luego, Saulo se levantó del suelo; pero cuando abrió los ojos, no podía ver. Así que lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.
Hch 9:9  Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber nada.
Hch 9:10  En Damasco vivía un creyente que se llamaba Ananías, a quien el Señor se le presentó en una visión y le dijo: "¡Ananías!"Él contestó: "Aquí estoy, Señor."
Hch 9:11  El Señor le dijo: "Levántate y vete a la calle llamada Derecha, y en la casa de Judas pregunta por un hombre de Tarso que se llama Saulo. Está orando,
Hch 9:12  y en una visión ha visto a uno llamado Ananías que entra y pone sus manos sobre él para que pueda ver de nuevo."
Hch 9:13  Al oír esto, Ananías dijo: "Señor, muchos me han hablado de ese hombre y de todos los males que ha causado en Jerusalén a tu pueblo santo.
Hch 9:14  y ahora ha venido aquí, con autorización de los jefes de los sacerdotes, a llevarse presos a todos los que invocan tu nombre."
Hch 9:15  Pero el Señor le dijo: "Ve, porque he escogido a ese hombre para que hable de mí a la gente de otras naciones, y a sus reyes, y también a los israelitas.
Hch 9:16  yo le mostraré lo mucho que tiene que sufrir por mi causa."
Hch 9:17  Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Al entrar, puso sus manos sobre él, y le dijo:
 –Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.
Hch 9:18  Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas, y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado.
Hch 9:19  Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco.
Hch 9:20  Luego Saulo comenzó a proclamar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Todos los que lo oían se quedaban asombrados, y decían:
 –¿No es este el que andaba persiguiendo en Jerusalén a los que invocan el nombre de Jesús? ¿No es el mismo que también vino aquí para arrestarlos y entregarlos a los jefes de los sacerdotes?
Hch 9:22  Pero Saulo hablaba cada vez con más valor, y dejaba confundidos a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es el Mesías.
Hch 9:23  Al cabo de muchos días, los judíos se pusieron de acuerdo para matar a Saulo,
Hch 9:24  pero él llegó a saberlo. Día y noche lo esperaban en las puertas de salida de la ciudad, para matarlo,
Hch 9:25  pero sus discípulos lo pusieron en un gran canasto y lo bajaron de noche por la muralla que rodeaba la ciudad. [3]
Hch 9:26  Cuando Saulo llegó a Jerusalén, quiso reunirse con los creyentes; pero todos le tenían miedo, porque no creían que él también fuera creyente.
Hch 9:27  Sin embargo, Bernabé lo llevó y lo presentó a los apóstoles. Les contó que Saulo había visto al Señor en el camino, y que el Señor le había hablado, y que, en Damasco, Saulo había anunciado a Jesús con toda valentía.
Hch 9:28  Así Saulo se quedó en Jerusalén, y andaba con ellos. Hablaba del Señor con toda valentía,
Hch 9:29  conversando y discutiendo con los judíos que hablaban griego; pero estos procuraban matarlo.
Hch 9:30  Cuando los hermanos se dieron cuenta de ello, llevaron a Saulo a Cesarea, y de allí lo mandaron a Tarso. [d]
Hch 9:31  Entonces la iglesia, en todas las regiones de Judea, Galilea y Samaria, tenía paz y crecía espiritualmente. Vivía en el temor del Señor y , con la ayuda del Espíritu Santo, iba aumentando en número.
Hch 9:32  Pedro, que andaba visitando a los hermanos, fue también a ver a los del pueblo santo que vivían en Lida.
Hch 9:33  Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que desde hacía ocho años estaba en cama, paralítico.
Hch 9:34  Pedro le dijo:   –Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y arregla tu cama.   Eneas se levantó al momento.
Hch 9:35  Y todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron levantarse, y se convirtieron al Señor.
Hch 9:36  Por aquel tiempo había en la ciudad de Jope una creyente llamada Tabitá, que en griego significa Dorcas. Esta mujer pasaba su vida haciendo el bien y ayudando a los necesitados. [e]
Hch 9:37  Por aquellos días, Dorcas enfermó y murió. Su cuerpo, después de haber sido lavado, fue puesto en un cuarto del piso alto.
Hch 9:38  Jope estaba cerca de Lida, donde Pedro se encontraba; y como los creyentes supieron que estaba allí, mandaron dos hombres a decirle: "Venga usted a Jope sin demora."
Hch 9:39  Y Pedro se fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al cuarto donde estaba el cuerpo; y todas las viudas, llorando, rodearon a Pedro y le mostraron los vestidos y túnicas que Dorcas había hecho cuando aún vivía.
Hch 9:40  Pedro los hizo salir a todos, y se arrodilló y oró; luego, mirando a la muerta, dijo:   –¡Tabitá, levántate!   Ella abrió los ojos y , al ver a Pedro, se sentó.
Hch 9:41  Él la tomó de la mano y la levantó; luego llamó a los creyentes y a las viudas, y la presentó viva.
Hch 9:42  Esto se supo en toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.
Hch 9:43  Pedro se quedó varios días en la ciudad, en casa de un curtidor que se llamaba Simón.

 


 

Hch 9:1  Pero Saulo, respirando todavía amenaza y asesinato contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote
Hch 9:2  y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que pudiera traer atados a Jerusalén a cualesquiera que hallara que pertenecieran al Camino, tanto a varones como a mujeres.
Hch 9:3  Ahora bien, al ir viajando se acercó a Damasco, cuando de repente una luz del cielo fulguró alrededor de él,
Hch 9:4  y él cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”.
Hch 9:5  Dijo él: “¿Quién eres, Señor?”. Él dijo: “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo.
Hch 9:6  Sin embargo, levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que tienes que hacer”.
Hch 9:7  Ahora bien, los varones que viajaban con él estaban parados sin poder hablar, oyendo, en realidad, el sonido de una voz, pero sin ver a nadie.
Hch 9:8  Entonces Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no veía nada. De modo que lo llevaron de la mano y lo condujeron a Damasco.
Hch 9:9  Y por tres días no vio nada, y ni comió ni bebió.
Hch 9:10  Había en Damasco cierto discípulo de nombre Ananías, y el Señor le dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él dijo: “Aquí estoy, Señor”.
Hch 9:11  El Señor le dijo: “Levántate, ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un hombre cuyo nombre es Saulo, de Tarso. Porque, ¡mira!, está orando,
Hch 9:12  y en una visión ha visto que un varón por nombre Ananías entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista”.
Hch 9:13  Pero Ananías contestó: “Señor, he oído de muchos acerca de este varón, cuántas cosas perjudiciales hizo a tus santos en Jerusalén.
Hch 9:14  Y aquí tiene autoridad de parte de los sacerdotes principales para poner en cadenas a todos los que invocan tu nombre”.
Hch 9:15  Pero el Señor le dijo: “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel.
Hch 9:16  Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre”.
Hch 9:17  De modo que Ananías se fue, y entró en la casa, y puso las manos sobre él y dijo: “Saulo, hermano, el Señor, el Jesús que se te apareció en el camino por el cual venías, me ha enviado, para que recobres la vista y seas lleno de espíritu santo”.
Hch 9:18  E inmediatamente cayó de los ojos de él lo que se parecía a escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado,
Hch 9:19  y tomó alimento y cobró fuerza.  Estuvo por algunos días con los discípulos que había en Damasco,
Hch 9:20  e inmediatamente en las sinagogas se puso a predicar a Jesús, que Este es el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Pero todos los que le oían quedaban pasmados y decían: “¿No es este el hombre que en Jerusalén asolaba a los que invocan este nombre, y que había venido acá con ese mismo propósito, para conducirlos atados a los sacerdotes principales?”.
Hch 9:22  Pero Saulo siguió adquiriendo tanto más poder, y confundía a los judíos que moraban en Damasco al probar lógicamente que este es el Cristo.
Hch 9:23  Entonces, cuando se cumplía una buena cantidad de días, los judíos entraron en consejo para eliminarlo.
Hch 9:24  Sin embargo, el complot de ellos contra él llegó a serle conocido a Saulo. Pero también vigilaban cuidadosamente las puertas tanto de día como de noche para eliminarlo.
Hch 9:25  De modo que sus discípulos lo tomaron y lo bajaron de noche por una abertura en el muro, descolgándolo en un cesto.
Hch 9:26  Al llegar a Jerusalén él se esforzó por unirse a los discípulos; pero todos le tenían miedo, porque no creían que fuera discípulo.
Hch 9:27  De modo que Bernabé vino en socorro de él y lo condujo a los apóstoles, y les dijo en detalle cómo en el camino este había visto al Señor, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado denodadamente en el nombre de Jesús.
Hch 9:28  Y él continuó con ellos, entrando y saliendo en Jerusalén, hablando denodadamente en el nombre del Señor;
Hch 9:29  y hablaba y disputaba con los judíos de habla griega. Pero estos intentaron eliminarlo.
Hch 9:30  Cuando los hermanos descubrieron esto, lo llevaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
Hch 9:31  Entonces, verdaderamente, la congregación por toda Judea y Galilea y Samaria entró en un período de paz, siendo edificada; y como andaba en el temor de Jehová y en el consuelo del espíritu santo, siguió multiplicándose.
Hch 9:32  Ahora bien, puesto que Pedro iba pasando por todas [partes], bajó también a los santos que moraban en Lida.
Hch 9:33  Allí halló a cierto hombre de nombre Eneas, que llevaba ocho años de yacer postrado en su camilla, pues era paralítico.
Hch 9:34  Y Pedro le dijo: “Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y haz tu cama”. Y al instante él se levantó.
Hch 9:35  Y lo vieron todos los que habitaban en Lida y en la [llanura de] Sarón, y estos se volvieron al Señor.
Hch 9:36  Pero en Jope había cierta discípula de nombre Tabita, que, traducido, significa Dorcas. Esta abundaba en buenos hechos y en dádivas de misericordia que hacía.
Hch 9:37  Pero en aquellos días sucedió que enfermó y murió. De modo que la lavaron y la pusieron en un aposento de arriba.
Hch 9:38  Ahora bien, como Lida estaba cerca de Jope, cuando los discípulos oyeron que Pedro estaba en esta ciudad le despacharon dos varones para suplicar[le]: “Por favor, no titubees en venir hasta donde estamos”.
Hch 9:39  Ante aquello, Pedro se levantó y fue con ellos. Y cuando llegó, lo condujeron al aposento de arriba; y todas las viudas se le presentaron llorando y exhibiendo muchas prendas de vestir interiores y exteriores que Dorcas solía hacer mientras estaba con ellas.
Hch 9:40  Pero Pedro hizo salir a todos y, doblando las rodillas, oró, y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo: “Tabita, ¡levántate!”. Ella abrió los ojos y, alcanzando a ver a Pedro, se incorporó.
Hch 9:41  Dándole la mano, él la levantó, y llamó a los santos y a las viudas y la presentó viva.
Hch 9:42  Esto llegó a ser conocido por toda Jope, y muchos se hicieron creyentes en el Señor.
Hch 9:43  Por espacio de bastantes días él permaneció en Jope con cierto Simón, curtidor.

 


 

Hch 9:1  Saulo estaba furioso y amenazaba con matar a todos los seguidores del Señor Jesús. Por eso fue a pedirle al jefe de los sacerdotes unas cartas con un permiso especial. Quería ir a la ciudad de Damasco y sacar de las sinagogas a todos los que siguieran las enseñanzas de Jesús, para llevarlos presos a la cárcel de Jerusalén.
Hch 9:3  Ya estaba Saulo por llegar a Damasco cuando, de pronto, desde el cielo lo rodeó un gran resplandor, como de un rayo.
Hch 9:4  Saulo cayó al suelo, y una voz le dijo: —¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?
Hch 9:5  —¿Quién eres, Señor? —preguntó Saulo. —Yo soy Jesús —respondió la voz—. Es a mí a quien estás persiguiendo.
Hch 9:6  Pero levántate y entra en la ciudad, que allí sabrás lo que tienes que hacer.
Hch 9:7  Los hombres que iban con Saulo se quedaron muy asustados, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie.
Hch 9:8  Por fin, Saulo se puso de pie pero, aunque tenía los ojos abiertos, no podía ver nada. Entonces lo tomaron de la mano y lo llevaron a la ciudad de Damasco.
Hch 9:9  Allí Saulo estuvo ciego durante tres días, y no quiso comer ni beber nada.
Hch 9:10  En Damasco vivía un seguidor de Jesús llamado Ananías. En una visión que tuvo, oyó que el Señor Jesús lo llamaba: —¡Ananías! ¡Ananías! —Señor, aquí estoy —respondió. Y el Señor le dijo:
Hch 9:11  —Levántate y ve a la Calle Recta. En la casa de Judas, busca a un hombre de la ciudad de Tarso. Se llama Saulo, y está orando allí.
Hch 9:12  Yo le he mostrado que un hombre, llamado Ananías, llegará a poner sus manos sobre él, para que pueda ver de nuevo.
Hch 9:13  —Señor —respondió Ananías—, me han contado que en Jerusalén este hombre ha hecho muchas cosas terribles contra tus seguidores.
Hch 9:14  ¡Hasta el jefe de los sacerdotes le ha dado permiso para que atrape aquí, en Damasco, a todos los que te adoran!
Hch 9:15  Sin embargo, el Señor Jesús le dijo: —Ve, porque yo he elegido a ese hombre para que me sirva. Él hablará de mí ante reyes y gente que no me conoce, y ante el pueblo de Israel.
Hch 9:16  Yo le voy a mostrar lo mucho que va a sufrir por mí.
Hch 9:17  Ananías fue y entró en la casa donde estaba Saulo. Al llegar, le puso las manos sobre la cabeza y le dijo: «Amigo Saulo, el Señor Jesús se te apareció cuando venías hacia Damasco. Él mismo me mandó que viniera aquí, para que puedas ver de nuevo y para que recibas el Espíritu Santo.»
Hch 9:18  Al instante, algo duro, parecido a las escamas de pescado, cayó de los ojos de Saulo, y este pudo volver a ver. Entonces se puso de pie y fue bautizado.
Hch 9:19  Después de eso, comió y tuvo nuevas fuerzas. Saulo pasó algunos días allí en Damasco, con los seguidores de Jesús,
Hch 9:20  y muy pronto empezó a ir a las sinagogas para anunciar a los judíos que Jesús era el Hijo de Dios.
Hch 9:21  Todos los que lo oían, decían asombrados: «Pero si es el mismo que allá, en Jerusalén, perseguía y maltrataba a los seguidores de Jesús. Precisamente vino a Damasco a buscar más seguidores, para llevarlos atados ante los sacerdotes principales.»
Hch 9:22  Y cada día Saulo hablaba con más poder del Espíritu Santo, y les probaba que Jesús era el Mesías. Sin embargo, los judíos que vivían en Damasco lo escuchaban, pero no entendían nada.
Hch 9:23  Tiempo después, se pusieron de acuerdo para matarlo;
Hch 9:24  pero Saulo se dio cuenta de ese plan. Supo que la entrada de la ciudad era vigilada de día y de noche, y que habían puesto hombres dispuestos a matarlo.
Hch 9:25  Así que, una noche, los seguidores de Jesús lo escondieron dentro de un canasto y lo bajaron por la muralla de la ciudad.
Hch 9:26  Saulo se fue a la ciudad de Jerusalén, y allí trató de unirse a los seguidores de Jesús. Pero estos tenían miedo de Saulo, pues no estaban seguros de que en verdad él creyera en Jesús.
Hch 9:27  Bernabé sí lo ayudó, y lo llevó ante los apóstoles. Allí Bernabé les contó cómo Saulo se había encontrado con el Señor Jesús en el camino a Damasco, y cómo le había hablado. También les contó que allí, en Damasco, Saulo había anunciado sin miedo la buena noticia acerca de Jesús.
Hch 9:28  Desde entonces Saulo andaba con los demás seguidores de Jesús en toda la ciudad de Jerusalén, y hablaba sin miedo acerca del Señor Jesús.
Hch 9:29  También trataba de convencer a los judíos de habla griega, pero ellos empezaron a hacer planes para matarlo.
Hch 9:30  Cuando los seguidores de Jesús se enteraron, llevaron a Saulo hasta la ciudad de Cesarea, y de allí lo enviaron a la ciudad de Tarso.
Hch 9:31  En las regiones de Judea, Galilea y Samaria, los miembros de la iglesia vivían sin miedo de ser maltratados. Seguían adorando al Señor, y cada día confiaban más en él. Con la ayuda del Espíritu Santo, cada vez se unían más y más personas al grupo de seguidores del Señor Jesús.
Hch 9:32  Pedro viajaba por muchos lugares, para visitar a los seguidores del Señor Jesús. En cierta ocasión, pasó a la ciudad de Lida, para visitar a los miembros de la iglesia en ese lugar.
Hch 9:33  Allí conoció a un hombre llamado Eneas, que desde hacía ocho años estaba enfermo y no podía levantarse de su cama.
Hch 9:34  Pedro le dijo: «Eneas, Jesús el Mesías te ha sanado. Levántate y arregla tu cama.» Al instante, Eneas se levantó.
Hch 9:35  Al ver ese milagro, todos los que vivían en Lida y en la región de Sarón creyeron en el Señor Jesús.
Hch 9:36  En el puerto de Jope vivía una seguidora de Jesús llamada Tabitá. Su nombre griego era Dorcas, que significa «Gacela». Tabitá siempre servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres.
Hch 9:37  Por esos días Tabitá se enfermó y murió. Entonces, de acuerdo con la costumbre, lavaron su cuerpo y lo pusieron en un cuarto del piso superior de la casa.
Hch 9:38  Pedro estaba en Lida, ciudad cercana al puerto de Jope. Cuando los seguidores de Jesús que vivían en Jope lo supieron, enseguida enviaron a dos hombres con este mensaje urgente: «Por favor, venga usted tan pronto como pueda.»
Hch 9:39  De inmediato, Pedro se fue a Jope con ellos. Al llegar, lo llevaron a donde estaba el cuerpo de Tabitá. Muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá les había hecho cuando aún vivía.
Hch 9:40  Pedro mandó que toda la gente saliera del lugar. Luego se arrodilló y oró al Señor. Después de eso, se dio vuelta hacia donde estaba el cuerpo de Tabitá y le ordenó: «¡Tabitá, levántate!» Ella abrió los ojos, miró a Pedro y se sentó.
Hch 9:41  Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva.
Hch 9:42  Todos los que vivían en Jope se enteraron de esto, y muchos creyeron en el Señor Jesús.
Hch 9:43  Por un tiempo Pedro se quedó en Jope, en la casa de un hombre llamado Simón, que se dedicaba a curtir pieles.

 


 

Hch 9:1  Entre tanto, Shaúl todavía respiraba amenazas asesinas contra los talmidim del Adón, fue al kohen hagadol
Hch 9:2  y le pidió cartas para las sinagogas de Dammesek, autorizándole a arrestar a cualquier persona que pudiera encontrar, fuera hombre o mujer, que perteneciera "al Camino" y los trajera a Yerushalayim.
Hch 9:3  Cuando iba por el camino, acercándose a Dammesek, de repente un destello de luz del cielo resplandeció por todo su alrededor.
Hch 9:4  Cayéndose en tierra, oyó una voz que le decía: "¡Shaúl! ¡Shaúl! ¿Por qué me persigues constantemente?"
Hch 9:5  El preguntó: "Señor, ¿q uién eres tú?" El Adón le dijo: "Yo soy Yahshúa, y tú me persigues.
Hch 9:6  Pero levántate y entra en la ciudad, y te será dicho lo que tienes que hacer."
Hch 9:7  Los hombres que viajaban con él se quedaron petrificados, sin habla, oyendo la voz, pero sin ver a nadie.
Hch 9:8  Ellos ayudaron a Shaúl a levantarse de la tierra, pero cuando abrió sus ojos, no podía ver nada. Así que, llevándole de la mano, le trajeron a Dammesek.
Hch 9:9  Por tres días permaneció sin poder ver, y no comió ni bebió.
Hch 9:10  Había un talmid en Dammesek, Hananyah de nombre, y en una visión el Adón le dijo: "¡Hananyah!" El dijo: "Aquí estoy Adón."
Hch 9:11  El Adón le dijo: "Levántate y ve a la calle Recta, a casa de Yahudáh y pregunta por un hombre de Tarso llamado Shaúl; porque está orando,
Hch 9:12  en una visión ha visto a un hombre llamado Hananyah entrando y poniendo sus manos sobre él para restaurar su vista."
Hch 9:13  Pero Hananyah respondió: "Adón, muchos me han contado acerca de este hombre, cuánto daño ha hecho a tu pueblo en Yerushalayim;[57]
Hch 9:14  y aquí tie ne autoridad de los principales kohanim para arrestar a todos los que invocan Tu Nombre."
Hch 9:15  Pero el Adón le dijo: "Ve, porque este hombre es mi instrumento elegido para llevar Mi Nombre a los Goyim, aún hasta a sus reyes, como también a los hijos de Yisra'el.[58]
Hch 9:16  Porque Yo mismo le mostraré cuanto tiene que sufrir por causa de Mi Nombre."[59]
Hch 9:17  Por lo tanto Hananyah fue y entró en la casa. Poniendo sus manos sobre él, dijo: "Hermano Shaúl, el Adón Yahshúa, el que se te apareció en el camino cuando venías aquí, me ha enviado para que puedas ver de nuevo y seas lleno del Ruaj HaKodesh."
Hch 9:18  En el momento algo como escamas cayeron de los ojos de Shaúl, y pudo ver otra vez. Se levantó y fue sumergido;
Hch 9:19  después comió un poco de alimentos y recobró la fuerza. Shaúl pasó unos días con los talmidim en Dammesek,
Hch 9:20  e inmediatamente comenzó a proclamar en las sinagogas que Yahshúa es el Hijo de YAHWEH.
Hch 9:21  Todos los que le oían estaban atónitos, y preguntaban: "¿No es éste el hombre que en Yerushalayim estaba tratando de destruir al pueblo que invoca Su Nombre?[60] De hecho, ¿no es por eso que vino aquí, para arrestarlos y llevarlos de regreso a los principales kohanim?"
Hch 9:22  Pero Shaúl estaba siendo lleno con más y más poder, y estaba creando un alboroto entre los Judíos que vivían en Dammesek con sus pruebas de que Yahshúa es el Mashíaj
Hch 9:23  Un tiempo después, los Judíos no-creyentes se reunieron e hicieron planes para matarle,[61]
Hch 9:24  pero esos planes llegaron a conocimiento de Shaúl. Ellos estaban vigilando las puertas día y noche para eliminarle;
Hch 9:25  pero, bajo la oscuridad de la noche, sus talmidim le tomaron, y le bajaron por sobre el muro de la ciudad en una canasta grande.
Hch 9:26  Cuando llegó a Yerushalayim,[62] trató de unirse a los talmidim; pero todos tenían miedo de él, no creían que él era un talmid.
Hch 9:27  Sin embargo, Bar-Nabba le agarró, y le llevó ante los talmidim. Les contó como Shaúl había visto al Adón mientras viajaba, y que el Adón le había hablado, y cómo en Dammesek Shaúl había hablado con audacia en El Nombre de Yahshúa.
Hch 9:28  De modo que permaneció con ellos y continuaba hablando con audacia en El Nombre del Adón por todo Yerushalayim.
Hch 9:29  Hablaba y debatía con los Judíos de habla Griega, pero ellos empezaron a hacer intentos para matarle.[63]
Hch 9:30  Cuando los hermanos se enteraron de esto, le llevaron hasta Kesarea, y le enviaron lejos, a Tarso.
Hch 9:31  Entonces la Asamblea Mesiánica por todo Yahudáh, Galil y Shomron disfrutaron de Shalom. Ellos vivían con el Ruaj de temor de YAHWEH, siendo edificados con el consejo del Ruaj HaKodesh, y sus números seguían multiplicándose.[64]
Hch 9:32  Cuando Kefa viajaba por los alrededores del campo, vino a los creyentes en Lud.
Hch 9:33  Allí se encontró con un hombre llamado Aeneas, que había estado en cama por ocho años, porque era paralítico.
Hch 9:34  Kefa le dijo: "¡Aeneas! ¡Yahshúa Ha Mashíaj te está sanando! ¡Levántate y haz tu cama!"
Hch 9:35  Todos los que vivían en Lud y Sharon lo vieron, y se volvieron al Adón. Ahora bien, en Yafo [65] había una talmidah llamada Tavita.
Hch 9:36  (que quiere decir "gacela"); ella siempre estaba haciendo tzedakah y otras buenas obras.
Hch 9:37  Y en aquel preciso momento se enfermó y murió. Después de lavarla, la acostaron en una habitación en el piso superior.
Hch 9:38  Lud está cerca de Yafo, y los talmidim oyeron que Kefa estaba allí, de modo que mandaron dos hombres a él y le insistieron urgentemente: "Por favor ven a nosotros sin demora."
Hch 9:39  Kefa se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, le llevaron a la habitación superior. Todas las viudas se pararon alrededor de él sollozando, y le mostraron los vestidos y sacos que Tavita les había hecho mientras todavía estaba con ellas.
Hch 9:40  Pero Kefa mandó a todas afuera, se postró de rodillas y oró. Entonces, volviéndose al cuerpo, dijo: "¡Tavita! ¡Levántate!" Ella abrió sus ojos y viendo a Kefa, se sentó.
Hch 9:41  El le ofreció su mano y la ayudó a levantarse; entonces, llamando a los creyentes y a las viudas, se las presentó viva.
Hch 9:42  Esto fue conocido por todo Yafo, y mucha gente puso su confianza en el Adón.
Hch 9:43  Kefa se quedó en Yafo por un tiempo con un hombre llamado Shimeon, curtidor de pieles.

 


 

Hch 9:1  Saulo continuaba amenazando y matando a los seguidores del Señor. Entonces fue al sumo sacerdote
Hch 9:2  "y le pidió cartas de autorización para las sinagogas de Damasco. Si Saulo encontraba a algún seguidor del Camino, lo podía arrestar y llevar preso a Jerusalén. "
Hch 9:3  "Cuando estaba cerca de la ciudad de Damasco, lo rodeó de repente una luz muy brillante del cielo."
Hch 9:4  "Saulo cayó al suelo y escuchó una voz que le decía: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
Hch 9:5  "Saulo preguntó: -¿Quién eres, Señor? La voz le contestó: -Soy Jesús, a quien tú persigues."
Hch 9:6  Levántate y vete a la ciudad. Allí se te dirá qué tienes que hacer.
Hch 9:7  "Los hombres que viajaban con Saulo estaban ahí, sin poder decir ni una sola palabra. Oían la voz pero no veían a nadie."
Hch 9:8  "Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos no veía nada. Entonces lo llevaron de la mano a Damasco."
Hch 9:9  Estuvo allí tres días sin ver y no comió ni bebió nada.
Hch 9:10  "En Damasco había un seguidor llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: - Ananías. Y él le respondió: -Aquí estoy, Señor."
Hch 9:11  "El Señor le dijo: -Levántate, ve a la calle Derecha y busca la casa de un hombre llamado Judas. Allí pregunta por Saulo de Tarso. Él está orando y"
Hch 9:12  tuvo una visión donde un hombre llamado Ananías se le acerca y le impone las manos para que recobre la vista.
Hch 9:13  "Ananías le respondió: -Señor, muchos me han contado todo el mal que él ha hecho en Jerusalén contra tu pueblo santo."
Hch 9:14  Ahora Saulo ha venido aquí con poderes de los jefes de los sacerdotes para arrestar a todo el que confía en ti.
Hch 9:15  "Pero el Señor le dijo a Ananías: -¡Ve! Yo escogí a Saulo para la misión de dar a conocer mi mensaje ante reyes, israelitas y gente de otras naciones."
Hch 9:16  Yo mismo le mostraré a Saulo todo lo que tendrá que sufrir por mi causa.
Hch 9:17  "Entonces Ananías se fue a la casa de Judas, e imponiéndole las manos le dijo: ""Hermano Saulo, el Señor Jesús me envió. Fue el que se te apareció cuando venías para acá. Me mandó para que puedas ver de nuevo y te llenes del Espíritu Santo""."
Hch 9:18  "De inmediato, algo que parecía escamas cayó de sus ojos y recobró la vista. Saulo se levantó y fue bautizado."
Hch 9:19  Luego comió y recuperó las fuerzas. Saulo se quedó un tiempo con los seguidores que vivían en Damasco.
Hch 9:20  En seguida entró en las sinagogas a proclamar que Jesús es el Hijo de Dios.
Hch 9:21  "Todos los que lo escuchaban se asombraban y decían: ""¿No es este el mismo que en Jerusalén perseguía a muerte a los que confían en Jesús? Vino a arrestar a los seguidores de aquí y a llevarlos ante los jefes de los sacerdotes""."
Hch 9:22  Las palabras de Saulo eran tan bien argumentadas que confundía a los judíos que vivían en Damasco. Ellos no lo podían contradecir cuando él afirmaba que Jesús es el Cristo.
Hch 9:23  "Después de muchos días, los judíos hicieron planes para matar a Saulo."
Hch 9:24  "De día y de noche vigilaban las puertas de la ciudad porque lo querían matar, pero Saulo se enteró del plan."
Hch 9:25  Sus seguidores lo bajaron en un canasto por la muralla que rodeaba la ciudad.
Hch 9:26  "Saulo se fue a Jerusalén y trató de reunirse con los seguidores, pero todos le tenían miedo y no creían que fuera un seguidor."
Hch 9:27  "Pero Bernabé aceptó a Saulo y lo trajo a los apóstoles. Les explicó que Saulo había visto al Señor en el camino y que el Señor le había hablado. También les contó que en Damasco, Saulo había hablado valientemente en el nombre de Jesús."
Hch 9:28  "Entonces Saulo se quedó en Jerusalén con los seguidores. Estando ahí, hablaba abiertamente en el nombre del Señor."
Hch 9:29  "Conversaba y discutía con los judíos que hablaban griego, pero ellos intentaban acabar con él."
Hch 9:30  "Cuando los creyentes se enteraron de esto, lo llevaron a la ciudad de Cesarea y de ahí lo mandaron a Tarso."
Hch 9:31  "Así que la iglesia disfrutó de paz por toda Judea, Galilea y Samaria. Se fortalecía y progresaba, viviendo de una manera que mostraba mucho respeto por el Señor. La iglesia crecía animada por el Espíritu Santo."
Hch 9:32  Pedro recorría toda la región y fue a ver a los creyentes que vivían en Lida.
Hch 9:33  Allí conoció a un paralítico llamado Eneas que llevaba ocho años en cama.
Hch 9:34  "Pedro le dijo: -Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y tiende tu cama. Inmediatamente Eneas se levantó."
Hch 9:35  Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron y creyeron en el Señor.
Hch 9:36  "En la ciudad de Jope había una seguidora llamada Tabita (que en griego es Dorcas y significa ""gacela""). Ella siempre hacía buenas obras y daba dinero a los necesitados."
Hch 9:37  "Mientras Pedro estaba en Lida, ella se enfermó y murió. Lavaron su cuerpo y la llevaron a una habitación de arriba."
Hch 9:38  "Los seguidores que vivían en Jope escucharon que Pedro estaba en Lida, cerca de Jope. Entonces mandaron dos hombres para que hablaran con Pedro. Le rogaron: ""¡Venga usted con nosotros, rápido!"""
Hch 9:39  Pedro se fue con ellos y al llegar lo llevaron arriba a la habitación. Todas las viudas rodearon a Pedro llorando y le mostraron las túnicas que Dorcas había hecho cuando aún estaba viva.
Hch 9:40  "Pedro sacó de la habitación a todos, se arrodilló y oró. Luego, volviéndose hacia el cuerpo de ella, le dijo: -Tabita, ¡levántate! Ella abrió los ojos y cuando vio a Pedro, se sentó."
Hch 9:41  "Pedro le extendió la mano y la levantó. Entonces llamó a los creyentes y a las viudas para que vinieran a la habitación, y presentó viva a Tabita."
Hch 9:42  Esto se supo en toda la ciudad de Jope y mucha gente creyó en el Señor.
Hch 9:43  Pedro se quedó en Jope muchos días en casa de un curtidor llamado Simón.

 


 
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