Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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2Co 1:1  Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios, la que está en Corinto, con los santos todos los que están en toda la Acaya:
2Co 1:2  gracia a vosotros y paz, de Dios nuestro Padre y de Señor Jesucristo.
2Co 1:3  ¡Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el padre de las misericordias y Dios de toda consolación;
2Co 1:4  el que nos consuela en toda la tribulación nuestra, para poder nosotros consolar a los en toda tribulación, por la consolación que somos consolados nosotros mismos por Dios!
2Co 1:5  Porque, así como abundan los padecimientos del Cristo en nosotros, así, por el Cristo, abunda también la consolación nuestra.
2Co 1:6  Y, ora seamos atribulados,(a)  por vuestra consolación y salud; ora seamos consolados,(b)  por vuestra consolación; la que obra para paciencia de los mismos padecimientos que también nosotros padecemos. Y nuestra esperanza firme(c) , de vosotros;
2Co 1:7  sabiendo que, como compañeros sois de los padecimientos, así también de la consolación.
2Co 1:8  Pues no queremos que ignoréis hermanos, acerca de la tribulación nuestra, la acaecida en el Asia: que con exceso, sobre fuerza, gravados fuimos, que desesperamos también del vivir,
2Co 1:9  empero, nosotros mismos en nosotros la respuesta de la muerte(d)  hemos tenido, para que, no confiados estemos en nosotros, sino en Dios, el que resucita los muertos;
2Co 1:10  quien, de tamaña muerte nos ha librado y nos librará; en quien hemos esperado que aún librará;
2Co 1:11  ayudándonos al par también vosotros por la plegaria; a fin de que el por causa de muchas personas a nosotros(e)  carisma, por muchos se agradezca por nosotros.
2Co 1:12  Que nuestra gloriación ésta es: el testimonio de nuestra conciencia de que en santidad y pureza de Dios, y no en sabiduría carnal, sino en gracia de Dios hemos conversado en el mundo; y mucho más con vosotros.
2Co 1:13  Que no otras cosas os escribimos que lo que leéis o también conocéis. Y espero que hasta el fin conoceréis,
2Co 1:14  según también nos habéis conocido en parte; porque gloria vuestra somos, al igual que también vosotros nuestra, en el día de nuestro Señor Jesús.
2Co 1:15  Y con esta confianza quería yo primero a vosotros venir, para que segunda gracia tuvieseis;
2Co 1:16  y, por vosotros atravesar a Macedonia, y de nuevo de Macedonia venir a vosotros, y por vosotros ser conducidos a la Judea.
2Co 1:17  Esto, pues, queriendo ¿acaso de ligereza he usado? ¿O lo que quiero, según carne quiero, para que sea en mí el «Sí, sí» y el «No, no»?
2Co 1:18  Y fiel Dios, que nuestra palabra la a vosotros no es «Sí» y «No».
2Co 1:19  Pues de Dios, el Hijo, Jesucristo, él en vosotros por nosotros predicado, por mí, y Silvano y Timoteo, no se ha hecho «Sí» y «No», sino que «Sí» en él ha sido(f) ;
2Co 1:20  Pues cuantas promesas(g)  de Dios en él, el «Sí»; por lo cual también por él, el «Amén»(h) ; a Dios para gloria por(i)  nosotros.
2Co 1:21  Y el que nos confirma, con vosotros en Cristo, y nos unge: Dios;
2Co 1:22  el que también os ha sellado, y dado las arras del Espíritu en vuestros corazones.
2Co 1:23  Y yo por testigo a Dios invoco sobre mi alma: de que, lastimándome de vosotros, aún no he venido a Corinto.
2Co 1:24  No que nos enseñoreemos de vuestra fe; sino que colaboradores somos de vuestro gozo; que en la fe estáis firmes.  

 


 

2Co 1:1  Pablo, por la voluntad de Dios apóstol de Jesucristo, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios en Corinto, con todos los santos de toda la Acaya:
2Co 1:2  sea con vosotros la gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2Co 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo,
2Co 1:4  que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar nosotros a todos los atribulados con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
2Co 1:5  Porque, así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así por Cristo abunda nuestra consolación.
2Co 1:6  Pues si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salud; si somos consolados, es por vuestro consuelo, que se muestra eficaz en la tolerancia de los mismos trabajos que nosotros padecemos;"
2Co 1:7  y es firme nuestra esperanza en vosotros, sabiendo que así como participáis en nuestros padecimientos, así también participaréis en los consuelos.
2Co 1:8  No queremos, hermanos, que ignoréis la tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fue muy sobre nuestras fuerzas, tanto que desesperábamos ya de salir con vida.
2Co 1:9  Aún más, temimos como cierta la sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos,
2Co 1:10  que nos sacó de tan mortal peligro y nos sacará. En El tenemos puesta la esperanza de que seguirá sacándonos,
2Co 1:11  cooperando vosotros con la oración a favor nuestro, a fin de que la gracia que por las plegarias de muchos se nos concedió sea de muchos agradecida por nosotros.
2Co 1:12  Pues ésta es nuestra gloria, el testimonio de nuestra conciencia. Que no en sabiduría carnal, sino en la santidad y sinceridad de Dios, en la gracia de Dios, hemos vivido en el mundo, y más especialmente entre vosotros.
2Co 1:13  No os escribimos sino lo que leéis y conocéis, y espero que hasta el fin lo conoceréis,
2Co 1:14  así como nos habéis ya en parte conocido que somos vuestra gloria, como sois vosotros la nuestra, en el día de nuestro Señor Jesucristo.
2Co 1:15  En esta confianza quise ir primero a veros, para que tuvieseis una segunda gracia,
2Co 1:16  y pasando por vosotros ir a Macedonia, y de nuevo desde Macedonia volver por ahí y ser por vosotros encaminado hacia Judea.
2Co 1:17  Al proponerme esto, ¿obré a la ligera? O lo que yo me he propuesto, ¿me lo propuse llevado de sentimientos humanos, de manera que haya en mí sí y no?
2Co 1:18  Dios me es fiel testigo de que nuestra palabra con vosotros no es sí y no.
2Co 1:19  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que os hemos predicado, yo, Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no, antes ha sido sí.
2Co 1:20  Cuantas promesas hay de Dios, son en El sí; y por El decimos amén para gloria de Dios en nosotros."
2Co 1:21  Es Dios quien a nosotros y a vosotros nos confirma en Cristo, nos ha ungido,
2Co 1:22  nos ha sellado y ha depositado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
2Co 1:23  Pongo a Dios por testigo sobre mi alma de que por amor vuestro no he ido todavía a Corinto.
2Co 1:24  No porque pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino porque queremos contribuir a vuestro gozo, pues en la fe os mantenéis firmes.

 


 

2Co 1:1  Queridos hermanos de la iglesia de Corinto y de la región de Acaya: Nosotros, Pablo y Timoteo, les enviamos nuestros saludos. Que Dios nuestro Padre, y el Señor Jesucristo, quien me eligió como apóstol, les den su amor y su paz.
2Co 1:3  ¡Demos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Él es un Padre bueno y amoroso, y siempre nos ayuda.
2Co 1:4  Cuando tenemos dificultades, o cuando sufrimos, Dios nos ayuda para que podamos ayudar a los que sufren o tienen problemas.
2Co 1:5  Nosotros sufrimos mucho, así como Cristo sufrió. Pero también, por medio de él, Dios nos consuela.
2Co 1:6  Sufrimos para que ustedes puedan ser consolados y reciban la salvación. Dios nos ayuda para que nosotros podamos consolarlos a ustedes. Así ustedes podrán soportar con paciencia las dificultades y sufrimientos que también nosotros afrontamos.
2Co 1:7  Confiamos mucho en ustedes y sabemos que, si ahora sufren, también Dios los consolará.
2Co 1:8  Hermanos en Cristo, queremos que conozcan los problemas y sufrimientos que tuvimos en la provincia de Asia. Fueron tan tremendos que casi no pudimos soportarlos, y hasta creímos que íbamos a morir.
2Co 1:9  En realidad, nos sentíamos como los condenados a muerte. Pero eso nos ayudó a confiar en Dios, que puede hacer que los muertos vuelvan a la vida, y no a confiar en nosotros mismos.
2Co 1:10  Dios nos protegió de grandes peligros de muerte, y confiamos en que él nos seguirá cuidando y protegiendo.
2Co 1:11  Por favor, ayúdennos orando por nosotros. Si muchos oran, muchos también serán los que den gracias a Dios por su ayuda, y por todo lo bueno que él nos da.
2Co 1:12  Nos satisface saber que nos hemos comportado bien, y que hemos sido sinceros con todos, especialmente con ustedes. No lo hicimos guiados por nuestra propia sabiduría, sino con la ayuda de Dios, y gracias a su gran amor.
2Co 1:13  Ahora les escribimos con palabras e ideas fáciles de entender. Y espero que puedan comprender del todo
2Co 1:14  lo que ahora no entienden bien. Así, cuando el Señor Jesucristo vuelva, ustedes podrán estar orgullosos de nosotros, como nosotros lo estamos de ustedes.
2Co 1:15  Con esta confianza, lo primero que pensé fue ir a verlos, para así poder visitarlos dos veces.
2Co 1:16  Tenía la idea de visitarlos en mi viaje hacia la región de Macedonia, y de pasar otra vez por allí a mi regreso, para que ustedes pudieran ayudarme a seguir mi viaje a la región de Judea.
2Co 1:17  ¿Acaso creen que esos planes los hice sin pensarlo bien? ¿O creen que soy como todos, que primero digo que sí, y luego digo que no? ¡Pues se equivocan!
2Co 1:18  Dios es testigo de que cumplimos nuestra palabra.
2Co 1:19  Timoteo, Silas y yo les anunciamos el mensaje de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Jesucristo no decía una cosa primero y otra después. Al contrario, siempre cumplía su palabra.
2Co 1:20  Y todas las promesas que Dios ha hecho se cumplen por medio de Jesucristo. Por eso, cuando alabamos a Dios por medio de Jesucristo, decimos «Amén».
2Co 1:21  Tanto a mí como a ustedes, Dios nos mantiene firmemente unidos a Cristo. Él nos eligió
2Co 1:22  y, para mostrar que somos suyos, nos puso una marca: la marca de su Espíritu Santo.
2Co 1:23  Si no he ido a visitarlos, ha sido porque los respeto. ¡Que Dios me quite la vida si miento!
2Co 1:24  Nosotros no queremos decirles qué es lo que deben creer, pues de eso ustedes están ya bien seguros. Lo que sí queremos es colaborar con ustedes, para que sean más felices. 

 


 

2Co 1:1  Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo su hermano, o coadjutor, a la Iglesia de Dios, establecida en Corinto, y a todos los santos o fieles, existentes en toda la Acaya.
2Co 1:2  Dios, padre nuestro , y el Señor Jesucristo os den gracias y paz.
2Co 1:3  Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación,
2Co 1:4  el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que se hallan en cualquier trabajo, con la misma consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
2Co 1:5  Porque a medida que se aumentan en nosotros las aflicciones por amor de Cristo , se aumenta también nuestra consolación por Cristo .
2Co 1:6  Porque si somos atribulados, lo somos para vuestra edificación y salud; si somos consolados, lo somos para vuestra consolación; si somos confortados, lo somos para confortación y salvación vuestra, cuya obra se perfecciona con la paciencia con que sufrís las mismas penas que igualmente sufrimos nosotros.
2Co 1:7  De suerte que nuestra esperanza es firme por lo tocante a vosotros, sabiendo que así como sois compañeros en las penas, así lo seréis también en la consolación.
2Co 1:8  Pues no quiero, hermanos, que ignoréis la tribulación que padecimos en el Asia, los males de que nos vimos abrumados, tan excesivos y tan superiores a nuestras fuerzas, que nos hacían pesada la misma vida.
2Co 1:9  Pero si sentimos pronunciar allá dentro de nosotros el fallo de nuestra muerte, fue a fin de que no pusiésemos nuestra confianza en nosotros, sino en Dios, que resucita a los muertos.
2Co 1:10  El cual nos ha librado y nos libra aun de tan graves peligros de muerte; y en quien confiamos que todavía nos ha de librar,
2Co 1:11  ayudándonos vosotros también con vuestras oraciones, a fin de que muchos den gracias del beneficio que gozamos, ya que es para bien de muchas personas.
2Co 1:12  Porque toda nuestra gloria consiste en el testimonio que nos da la conciencia de haber procedido en este mundo con sencillez de corazón y sinceridad delante de Dios, no con la prudencia de la carne, sino según la gracia de Dios o espíritu de la buena nueva, y especialmente entre vosotros.
2Co 1:13  Yo no os escribo sino cosas cuya verdad conocéis al leerlas. Y espero que la reconoceréis hasta el fin,
2Co 1:14  pues ya en parte habéis reconocido que nosotros somos vuestra gloria, como vosotros seréis la nuestra, en el día, o juicio, de nuestro Señor Jesucristo.
2Co 1:15  Y con esta confianza quise primero ir a visitaros, a fin de que recibieseis una segunda gracia,
2Co 1:16  y pasar desde ahí a Macedonia, y volver otra vez desde Macedonia a vosotros, y ser de vosotros encaminado a Judea.
2Co 1:17  Habiendo, pues, sido ésta mi voluntad, ¿acaso he dejado de ejecutarla por inconstancia? ¿O las cosas que resuelvo, las resuelvo a gusto de la carne, de modo que ya diga sí, ya no?
2Co 1:18  Mas Dios verdadero me es testigo de que en la palabra o doctrina que os he anunciado, nada ha habido del sí y del no.
2Co 1:19  Porque Jesucristo, Hijo de Dios que os hemos predicado nosotros, esto es, yo, y Silvano, y Timoteo, no es tal que se hallen en él, el sí y el no, sino que en él todo es inmutable, un sí invariable.
2Co 1:20  Pues todas cuantas promesas hay de Dios, tienen en éste sí su verdad; y también por él mismo todo tiene su infalible cumplimiento para honra y gloria de Dios, lo cual hace también la gloria de nuestro ministerio.
2Co 1:21  Así, Dios es el que a nosotros junto con vosotros nos confirma en la fe de Cristo , y el que nos ha ungido con su unción.
2Co 1:22  El que así mismo nos ha marcado con su sello, y que por arras de los bienes que nos ha prometido, nos da el Espíritu Santo en nuestros corazones.
2Co 1:23  Por lo que a mí hace, tomo a Dios por testigo, y deseo que me castigue, si no digo la verdad, que el no haber pasado todavía a Corinto ha sido para poder ser indulgente con vosotros,
2Co 1:24  no es esto porque dominemos en vuestra fe; al contrario procuramos contribuir a vuestro gozo, puesto que permanecéis firmes en la fe que recibisteis. 

 


 

2Co 1:1  

Salutación
  Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto,(A) con todos los santos que están en toda Acaya:
2Co 1:2  Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 

Aflicciones de Pablo
 
2Co 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
2Co 1:4  el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
2Co 1:5  Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
2Co 1:6  Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
2Co 1:7  Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.
2Co 1:8  Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia;(B) pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
2Co 1:9  Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;
2Co 1:10  el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;
2Co 1:11  cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos. 

Por qué Pablo pospuso su visita a Corinto
 
2Co 1:12  Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
2Co 1:13  Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también entendéis; y espero que hasta el fin las entenderéis;
2Co 1:14  como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.
2Co 1:15  Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia,
2Co 1:16  y por vosotros pasar a Macedonia,(C) y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea.
2Co 1:17  Así que, al proponerme esto, ¿usé quizá de ligereza? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí Sí y No?
2Co 1:18  Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No.
2Co 1:19  Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo,(D) no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él;
2Co 1:20  porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
2Co 1:21  Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
2Co 1:22  el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
2Co 1:23  Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto.
2Co 1:24  No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes. 
 

 


 

2Co 1:1  Pablo, apóstol de Jesús, el Cristo, por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya:
2Co 1:2  Gracia tengáis, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesús, el Cristo.
2Co 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús, el Cristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
2Co 1:4  el que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
2Co 1:5  Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones del Cristo, así abunda también, por Cristo, nuestra consolación.
2Co 1:6  Pero si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos; o si somos consolados, es por vuestra consolación y salud;
2Co 1:7  y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación.
2Co 1:8  Porque, hermanos, no queremos que ignoréis nuestra tribulación que nos fue hecha en Asia; que (sobremanera) fuimos cargados más allá de nuestras fuerzas, de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.
2Co 1:9  Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta a los muertos;
2Co 1:10  el cual nos libró, y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun nos librará;
2Co 1:11  ayudándonos también vosotros, con oración por nosotros, para que por el don hecho a nosotros por respeto de muchos, por muchos también sean dadas gracias por nosotros.
2Co 1:12  Porque nuestro regocijo es este: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y mucho más con vosotros.
2Co 1:13  Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también conocéis; y espero que aun hasta el fin las conoceréis;
2Co 1:14  como también en parte habéis conocido que somos vuestro regocijo, así como también vosotros el nuestro, en el día del Señor Jesús.
2Co 1:15  Y con esta confianza quise primero venir a vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia;
2Co 1:16  y por vosotros pasar a Macedonia, y de Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser vuelto de vosotros a Judea.
2Co 1:17  Así que, pretendiendo esto, ¿quizá de ligereza? O lo que pienso hacer , ¿lo pienso según la carne, para que haya de mí sí, sí y no, no?
2Co 1:18  Antes es Dios fiel que nuestra palabra para con vosotros no ha sido sí y no.
2Co 1:19  Porque el Hijo de Dios, Jesús, el Cristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no; mas ha sido sí en él.
2Co 1:20  Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros para la gloria de Dios.
2Co 1:21  Y el que nos confirma con vosotros a Cristo, y el que nos ungió, es Dios;
2Co 1:22  el cual también nos selló, y nos dio la prenda del Espíritu en nuestros corazones.
2Co 1:23  Mas yo llamo a Dios por testigo sobre mi alma, que hasta ahora no he venido a Corinto por ser indulgente con vosotros.
2Co 1:24  No que nos enseñoreemos de vuestra fe, aunque somos ayudadores de vuestro gozo; porque por la fe estáis en pie. 

 


 

2Co 1:1  Paul, an apostle of Jesus Christ by the will of God, and Timothy our brother, unto the church of God which is at Corinth, with all the saints which are in all Achaia:
2Co 1:2  Grace be to you and peace from God our Father, and from the Lord Jesus Christ.
2Co 1:3  Blessed be God, even the Father of our Lord Jesus Christ, the Father of mercies, and the God of all comfort;
2Co 1:4  Who comforteth us in all our tribulation, that we may be able to comfort them which are in any trouble, by the comfort wherewith we ourselves are comforted of God.
2Co 1:5  For as the sufferings of Christ abound in us, so our consolation also aboundeth by Christ.
2Co 1:6  And whether we be afflicted, it is for your consolation and salvation, which is effectual in the enduring of the same sufferings which we also suffer: or whether we be comforted, it is for your consolation and salvation.
2Co 1:7  And our hope of you is stedfast, knowing, that as ye are partakers of the sufferings, so shall ye be also of the consolation.
2Co 1:8  For we would not, brethren, have you ignorant of our trouble which came to us in Asia, that we were pressed out of measure, above strength, insomuch that we despaired even of life:
2Co 1:9  But we had the sentence of death in ourselves, that we should not trust in ourselves, but in God which raiseth the dead:
2Co 1:10  Who delivered us from so great a death, and doth deliver: in whom we trust that he will yet deliver us;
2Co 1:11  Ye also helping together by prayer for us, that for the gift bestowed upon us by the means of many persons thanks may be given by many on our behalf.
2Co 1:12  For our rejoicing is this, the testimony of our conscience, that in simplicity and godly sincerity, not with fleshly wisdom, but by the grace of God, we have had our conversation in the world, and more abundantly to you-ward.
2Co 1:13  For we write none other things unto you, than what ye read or acknowledge; and I trust ye shall acknowledge even to the end;
2Co 1:14  As also ye have acknowledged us in part, that we are your rejoicing, even as ye also are ours in the day of the Lord Jesus.
2Co 1:15  And in this confidence I was minded to come unto you before, that ye might have a second benefit;
2Co 1:16  And to pass by you into Macedonia, and to come again out of Macedonia unto you, and of you to be brought on my way toward Judaea.
2Co 1:17  When I therefore was thus minded, did I use lightness? or the things that I purpose, do I purpose according to the flesh, that with me there should be yea yea, and nay nay?
2Co 1:18  But as God is true, our word toward you was not yea and nay.
2Co 1:19  For the Son of God, Jesus Christ, who was preached among you by us, even by me and Silvanus and Timotheus, was not yea and nay, but in him was yea.
2Co 1:20  For all the promises of God in him are yea, and in him Amen, unto the glory of God by us.
2Co 1:21  Now he which stablisheth us with you in Christ, and hath anointed us, is God;
2Co 1:22  Who hath also sealed us, and given the earnest of the Spirit in our hearts.
2Co 1:23  Moreover I call God for a record upon my soul, that to spare you I came not as yet unto Corinth.
2Co 1:24  Not for that we have dominion over your faith, but are helpers of your joy: for by faith ye stand. 

 


 

2Co 1:1  Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya;
2Co 1:2  a vosotros gracia y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
2Co 1:3  ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación,
2Co 1:4  que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios!
2Co 1:5  Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación.
2Co 1:6  Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos.
2Co 1:7  Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.
2Co 1:8  Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida.
2Co 1:9  Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.
2Co 1:10  El nos libró de tan mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando,
2Co 1:11  si colaboráis también vosotros con la oración en favor nuestro, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida en nuestro nombre.
2Co 1:12  El motivo de nuestro orgullo es el testimonio de nuestra conciencia, de que nos hemos conducido en el mundo, y sobre todo respecto de vosotros, con la santidad y la sinceridad que vienen de Dios, y no con la sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios.
2Co 1:13  Pues no os escribimos otra cosa que lo que leéis y comprendéis, y espero comprenderéis plenamente,
2Co 1:14  como ya nos habéis comprendido en parte, que somos nosotros el motivo de vuestro orgullo, lo mismo que vosotros seréis el nuestro en el Día de nuestro Señor Jesús.
2Co 1:15  Con este convencimiento quería yo ir primero donde vosotros a fin de procuraros una segunda gracia,
2Co 1:16  y pasando por vosotros ir a Macedonia y volver nuevamente de Macedonia donde vosotros, y ser encaminado por vosotros hacia Judea.
2Co 1:17  Al proponerme esto ¿obré con ligereza? O ¿se inspiraban mis proyectos en la carne, de forma que se daban en mí el sí y el no?
2Co 1:18  ¡Por la fidelidad de Dios!, que la palabra que os dirigimos no es sí y no.
2Co 1:19  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien os predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue sí y no; en él no hubo más que sí.
2Co 1:20  Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en él; y por eso decimos por él «Amén» a la gloria de Dios.
2Co 1:21  Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungió,
2Co 1:22  y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones.
2Co 1:23  ¡Por mi vida!, testigo me es Dios de que, si todavía no he ido a Corinto, ha sido por miramiento a vosotros.
2Co 1:24  No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo, pues os mantenéis firmes en la fe.

 


 

2Co 1:1  Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, saluda, junto con el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en la ciudad de Corinto y a los demás hermanos de toda la región de Acaya.
2Co 1:2  Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen su gracia y su paz sobre ustedes.
2Co 1:3  Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues él es el Padre que nos tiene compasión y el Dios que siempre nos consuela.
2Co 1:4  Él nos consuela en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren, dándoles el mismo consuelo que él nos ha dado a nosotros.
2Co 1:5  Porque así como los sufrimientos de Cristo se desbordan sobre nosotros y nosotros sufrimos con él, [1] así también por medio de Cristo se desborda nuestro consuelo.
2Co 1:6  Pues si nosotros sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y si Dios nos consuela, también es para que ustedes tengan consuelo y puedan soportar con fortaleza los mismos sufrimientos que nosotros padecemos.
2Co 1:7  Tenemos una esperanza firme en cuanto a ustedes, porque nos consta que, así como tienen parte en los sufrimientos, también tienen parte en el consuelo.
2Co 1:8  Hermanos, queremos que sepan cuántas dificultades tuvimos en la provincia de Asia. Fue una prueba tan dura que y a no podíamos resistir más, y hasta perdimos la esperanza de salir con vida.
2Co 1:9  Nos sentíamos como condenados a muerte. Pero esto sirvió para enseñarnos a no confiar en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos.
2Co 1:10  y Dios nos libró y nos librará de tan gran peligro de muerte. Confiamos en que seguirá librándonos,
2Co 1:11  si ustedes nos ayudan orando por nosotros. Si muchos oran por nosotros, muchos también darán gracias a Dios por las bendiciones que de él recibimos.
2Co 1:12  Tenemos un motivo de orgullo, y es que nuestra conciencia nos dice que nos hemos portado limpia y sinceramente en este mundo, y especialmente en mi relación con ustedes. Nosotros no nos guiamos por la sabiduría humana, sino que confiamos en la gracia de Dios.
2Co 1:13  En nuestras cartas, no escribimos nada distinto de lo que ustedes pueden leer y entender. Y espero que lleguen a entender perfectamente,
2Co 1:14  como y a en parte han entendido lo que somos, que cuando regrese nuestro Señor Jesús ustedes se sentirán orgullosos de nosotros, como también nosotros nos sentiremos orgullosos de ustedes.
2Co 1:15  Confiando en esto, yo había pensado en ir primero a verlos a ustedes, y así hacerles el favor de visitarlos dos veces;
2Co 1:16  pensaba visitarlos primero al pasar camino de Macedonia, y después, al regresar, visitarlos otra vez. Así ustedes podrían ayudarme luego a seguir mi viaje a Judea.
2Co 1:17  ¿Será que cuando decidí hacer esto no lo pensé seriamente?¿Creen ustedes que yo hago mis planes con doblez, diciendo "sí" y "no" al mismo tiempo?
2Co 1:18  Dios es testigo de que nosotros no les decimos a ustedes" sí" y "no" al mismo tiempo.
2Co 1:19  Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue "sí" y "no" al mismo tiempo. Dios ha dado en Cristo para siempre su "sí",
2Co 1:20  pues en él se cumplen todas las promesas de Dios. Por esto, cuando alabamos a Dios, decimos "Amén" por medio de Cristo Jesús.
2Co 1:21  y Dios es el que a nosotros y a ustedes nos ha afirmado al unirnos a Cristo, y nos ha consagrado.
2Co 1:22  Nos ha marcado con su sello, y ha puesto en nuestro corazón el Espíritu Santo como garantía de lo que vamos a recibir. [2]
2Co 1:23  Pero si todavía no he ido a Corinto, como pensaba, pongo a Dios por testigo y lo aseguro por mi propia vida, ha sido por consideración a ustedes.
2Co 1:24  Nosotros no somos los dueños de su fe; lo que queremos es colaborar con ustedes, para que tengan alegría, pues ustedes y a están firmes en la fe.

 


 

2Co 1:1  Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo [nuestro] hermano, a la congregación de Dios que está en Corinto, junto con todos los santos que están en toda Acaya:
2Co 1:2  Que tengan bondad inmerecida y paz de parte de Dios nuestro Padre y de[l] Señor Jesucristo.
2Co 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo,
2Co 1:4  que nos consuela en toda nuestra tribulación, para que nosotros podamos consolar a los [que se hallan] en cualquier clase de tribulación mediante el consuelo con que nosotros mismos estamos siendo consolados por Dios.
2Co 1:5  Porque, así como abundan en nosotros los sufrimientos por el Cristo, así también el consuelo que recibimos abunda mediante el Cristo.
2Co 1:6  Ahora bien, sea que estemos en tribulación, es para el consuelo y salvación de ustedes; o sea que se nos esté consolando, es para su consuelo, el cual opera para hacerles aguantar los mismos sufrimientos que nosotros también sufrimos.
2Co 1:7  De modo que nuestra esperanza tocante a ustedes es invariable, ya que sabemos que, así como ustedes son partícipes de los sufrimientos, de la misma manera también participarán del consuelo.
2Co 1:8  Porque no deseamos que estén en ignorancia, hermanos, acerca de la tribulación que nos sucedió en el [distrito de] Asia, que estuvimos bajo extremada presión más allá de nuestras fuerzas, de modo que nos sentimos muy inseguros hasta de nuestra vida.
2Co 1:9  De hecho, sentimos en nosotros mismos que habíamos recibido la sentencia de muerte. Esto fue para que no tuviéramos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en el Dios que levanta a los muertos.
2Co 1:10  De tan grande cosa como la muerte nos libró y nos librará; y en él está puesta nuestra esperanza de que también nos seguirá librando.
2Co 1:11  Ustedes también pueden coadyuvar con su ruego por nosotros, a fin de que por muchos se den gracias a favor nuestro por lo que se nos da bondadosamente debido a muchos rostros [vueltos hacia arriba en oración].
2Co 1:12  Porque la cosa de que nos jactamos es esta, de la cual da testimonio nuestra conciencia: que con santidad y sinceridad piadosa, no con sabiduría carnal, sino con la bondad inmerecida de Dios, nos hemos comportado en el mundo, pero más especialmente para con ustedes.
2Co 1:13  Porque realmente no les escribimos nada salvo las cosas que conocen bien o también reconocen; y las cuales espero que continúen reconociendo hasta el fin,
2Co 1:14  así como ustedes también han reconocido, hasta cierto grado, que nosotros somos causa de jactancia para ustedes, así como también lo serán ustedes para nosotros en el día de nuestro Señor Jesús.
2Co 1:15  Así es que, con esta confianza, yo antes tenía la intención de ir a ustedes, para que tuvieran un segundo [motivo de] gozo,
2Co 1:16  y después de una parada con ustedes, ir a Macedonia, y de Macedonia volver a ustedes y ser acompañado parte del camino por ustedes a Judea.
2Co 1:17  Pues bien, cuando tenía tal intención, no me entregué a ninguna ligereza, ¿verdad? O las cosas que me propongo, ¿me [las] propongo según la carne, para que conmigo haya “Sí, Sí” y “No, No”?
2Co 1:18  Mas en Dios se puede confiar respecto a que nuestra habla dirigida a ustedes no es Sí y, no obstante, No.
2Co 1:19  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que fue predicado entre ustedes por nosotros, es decir, por mí y Silvano y Timoteo, no llegó a ser Sí y, no obstante, No, sino que el Sí ha llegado a ser Sí en el caso de él.
2Co 1:20  Porque no importa cuántas sean las promesas de Dios, han llegado a ser Sí mediante él. Por eso también mediante él [se dice] el “Amén” a Dios, para gloria por medio de nosotros.
2Co 1:21  Pero el que garantiza que ustedes y que nosotros pertenecemos a Cristo, y el que nos ha ungido, es Dios.
2Co 1:22  Él también ha puesto su sello sobre nosotros y nos ha dado la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu, en nuestros corazones.
2Co 1:23  Ahora invoco a Dios como testigo contra mi propia alma [al asegurarles] que por consideración a ustedes no he ido todavía a Corinto.
2Co 1:24  No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por [su] fe que están firmes.

 


 

2Co 1:1  Queridos hermanos de la iglesia de Corinto y de la región de Acaya: Nosotros, Pablo y Timoteo, les enviamos nuestros saludos. Que Dios nuestro Padre, y el Señor Jesucristo, quien me eligió como apóstol, les den su amor y su paz.
2Co 1:3  ¡Demos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Él es un Padre bueno y amoroso, y siempre nos ayuda.
2Co 1:4  Cuando tenemos dificultades, o cuando sufrimos, Dios nos ayuda para que podamos ayudar a los que sufren o tienen problemas.
2Co 1:5  Nosotros sufrimos mucho, así como Cristo sufrió. Pero también, por medio de él, Dios nos consuela.
2Co 1:6  Sufrimos para que ustedes puedan ser consolados y reciban la salvación. Dios nos ayuda para que nosotros podamos consolarlos a ustedes. Así ustedes podrán soportar con paciencia las dificultades y sufrimientos que también nosotros afrontamos.
2Co 1:7  Confiamos mucho en ustedes y sabemos que, si ahora sufren, también Dios los consolará.
2Co 1:8  Hermanos en Cristo, queremos que conozcan los problemas y sufrimientos que tuvimos en la provincia de Asia. Fueron tan tremendos que casi no pudimos soportarlos, y hasta creímos que íbamos a morir.
2Co 1:9  En realidad, nos sentíamos como los condenados a muerte. Pero eso nos ayudó a confiar en Dios, que puede hacer que los muertos vuelvan a la vida, y no a confiar en nosotros mismos.
2Co 1:10  Dios nos protegió de grandes peligros de muerte, y confiamos en que él nos seguirá cuidando y protegiendo.
2Co 1:11  Por favor, ayúdennos orando por nosotros. Si muchos oran, muchos también serán los que den gracias a Dios por su ayuda, y por todo lo bueno que él nos da.
2Co 1:12  Nos satisface saber que nos hemos comportado bien, y que hemos sido sinceros con todos, especialmente con ustedes. No lo hicimos guiados por nuestra propia sabiduría, sino con la ayuda de Dios, y gracias a su gran amor.
2Co 1:13  Ahora les escribimos con palabras e ideas fáciles de entender. Y espero que puedan comprender del todo
2Co 1:14  lo que ahora no entienden bien. Así, cuando el Señor Jesucristo vuelva, ustedes podrán estar orgullosos de nosotros, como nosotros lo estamos de ustedes.
2Co 1:15  Con esta confianza, lo primero que pensé fue ir a verlos, para así poder visitarlos dos veces.
2Co 1:16  Tenía la idea de visitarlos en mi viaje hacia la región de Macedonia, y de pasar otra vez por allí a mi regreso, para que ustedes pudieran ayudarme a seguir mi viaje a la región de Judea.
2Co 1:17  ¿Acaso creen que esos planes los hice sin pensarlo bien? ¿O creen que soy como todos, que primero digo que sí, y luego digo que no? ¡Pues se equivocan!
2Co 1:18  Dios es testigo de que cumplimos nuestra palabra.
2Co 1:19  Timoteo, Silas y yo les anunciamos el mensaje de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Jesucristo no decía una cosa primero y otra después. Al contrario, siempre cumplía su palabra.
2Co 1:20  Y todas las promesas que Dios ha hecho se cumplen por medio de Jesucristo. Por eso, cuando alabamos a Dios por medio de Jesucristo, decimos «Amén».
2Co 1:21  Tanto a mí como a ustedes, Dios nos mantiene firmemente unidos a Cristo. Él nos eligió
2Co 1:22  y, para mostrar que somos suyos, nos puso una marca: la marca de su Espíritu Santo.
2Co 1:23  Si no he ido a visitarlos, ha sido porque los respeto. ¡Que Dios me quite la vida si miento!
2Co 1:24  Nosotros no queremos decirles qué es lo que deben creer, pues de eso ustedes están ya bien seguros. Lo que sí queremos es colaborar con ustedes, para que sean más felices.

 


 

2Co 1:1  De: Shaúl, por la voluntad de YAHWEH, un emisario del Mashíaj Yahshúa y de nuestro hermano Timoteo. A: La Asamblea Mesiánica de YAHWEH en Corinto,[1] con todo el pueblo de YAHWEH en toda Acaya:
2Co 1:2  Gracia a ustedes y Shalom de YAHWEH, nuestro Padre y del Adón Yahshúa Ha Mashíaj.
2Co 1:3  Alabado sea Elohim Padre, Padre de Nuestro Adón Yahshúa Ha Mashíaj, Padre compasivo, Elohim de todo aliento y consuelo;
2Co 1:4  el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a otros en cualquier tribulación por la cual estén pasando, con el aliento que nosotros mismos recibimos de YAHWEH.
2Co 1:5  Porque de la misma manera que sobreabundan en nosotros los sufrimientos del Mashíaj, nuestro aliento también sobreabunda.
2Co 1:6  Por tanto, si pasamos tribulación, es para nuestra consolación y salvación; y si somos consolados, eso los debía consolar a ustedes cuando soporten sufrimientos como los que nosotros estamos padeciendo.
2Co 1:7  Además, nuestra esperanza por ustedes permanece firme, porque sabemos que comparten en los sufrimientos, también comparten en el consolación.[2]
2Co 1:8  Porque hermanos, queremos que sepan acerca de las tribulaciones que nos sobrevinieron en la provincia de Asia. La carga puesta sobre nosotros fue mayor que la que podíamos soportar, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
2Co 1:9  En nuestros corazones sentíamos que habíamos sido sentenciados a muerte. ¡De modo que esto fue para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en YAHWEH, que resucita a los muertos!
2Co 1:10  ¡El nos rescató de un peligro mortal, y nos rescatará otra vez! En el que hemos puesto nuestra confianza, en verdad, continuará rescatándonos.
2Co 1:11  Y ustedes tienen que añadir su ayuda orando por nosotros; pues mientras más personas estén orando por nosotros, más personas habrá para dar gracias cuando sus oraciones por nosotros sean respondidas.
2Co 1:12  Porque nos glo riamos en esto: que nuestras conciencias nos aseguran que en nuestros tratos con el mundo, y especialmente con ustedes, nos hemos conducido con sinceridad y con motivos puros de YAHWEH; no por sabiduría mundana, sino por la misericordia dada por YAHWEH.
2Co 1:13  No hay doble sentido escondido en nuestras cartas, sólo lo que leen y comprenden; y mi esperanza es que entiendan por completo,
2Co 1:14  como en verdad ya nos han comprendido en parte; para que en el Día de nuestro Adón Yahshúa puedan glorificarse en nosotros, como nosotros en ustedes.
2Co 1:15  Tan seguro estaba yo de esto, que había planeado ir a verlos para que pudieran tener el beneficio de una segunda visita.
2Co 1:16  He querido visitarles en camino a Macedonia, y visitarles de nuevo al regreso de Macedonia, y luego que me encaminen vía Yahudáh.
2Co 1:17  ¿Hice estos planes a la ligera? ¿O hago planes de la manera que los hace un hombre mundano, listo a decir: "Sí, sí" y "No, no" con el mismo aliento?
2Co 1:18  Tan seguro como YAHWEH es confiable, nosotros no decimos "Sí," cuando queremos decir "No".
2Co 1:19  Porque el Hijo de YAHWEH, el Mashíaj Yahshúa, quien fue proclamado entre ustedes por medio de nosotros; esto es, por medio de Sila, Timoteo y mío, no era un hombre Sí y No; por el contrario, con El siempre es "¡Sí!"
2Co 1:20  Porque cuantas promesas YAHWEH ha hecho, todas encuentran el "Sí" en relación con El,[3] ésta es la razón por la cual por medio de El decimos el "Amein " cuando damos gloria a YAHWEH.
2Co 1:21  Además, YAHWEH es el que nos consolida tanto a ustedes como a nosotros en unión firme con el Mashíaj; El nos ha ungido,
2Co 1:22  nos ha sellado, y nos ha dado su Ruaj HaKodesh en nuestros corazones como garantía para el futuro.
2Co 1:23  Llamo a YAHWEH como testigo – El sabe como es mi vida – que la única razón que cambié de parecer en ir a Corinto ¡fue por consideración a ustedes!
2Co 1:24  No estamos tratando de cómo deben vivir su confianza en el Mashíaj, porque en su confianza están firmes, sino que estamos trabajando con ustedes para su propia felicidad.

 


 

2Co 1:1  "Cordial saludo a la iglesia de Dios en Corinto y a todo el pueblo santo de la provincia de Acaya, de parte de Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y de Timoteo, nuestro hermano."
2Co 1:2  Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo estén con ustedes.
2Co 1:3  "Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, padre misericordioso y Dios que siempre nos da consuelo."
2Co 1:4  "Dios nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que también, nosotros podamos consolar a quienes sufren, dándoles el mismo consuelo que recibimos de él."
2Co 1:5  "Así como compartimos los enormes sufrimientos de Cristo, podemos compartir con otros el consuelo que él nos da."
2Co 1:6  "Si sufrimos, es para el consuelo y la salvación de todos ustedes. Igualmente, si tenemos consuelo es para consolarlos y darles fortaleza para enfrentar con paciencia los mismos sufrimientos que tenemos nosotros."
2Co 1:7  "Confiamos totalmente en ustedes porque sabemos que así como comparten nuestro sufrimiento, también podrán compartir nuestro consuelo."
2Co 1:8  "Hermanos, queremos que sepan sobre los problemas que tuvimos en Asia. Recibimos una carga mucho más pesada de la que podíamos soportar, e incluso estábamos tan desesperados que perdimos la esperanza de seguir viviendo."
2Co 1:9  "En el fondo de nuestro corazón creíamos que íbamos a morir; sin embargo, esto sucedió para que aprendiéramos a dejar de confiar en nosotros mismos y confiáramos en Dios, quien es capaz de resucitar a los muertos."
2Co 1:10  Él nos rescató del gran peligro de la muerte y nos seguirá rescatando. Pusimos nuestra esperanza en Dios y él nos rescatará de nuevo
2Co 1:11  "si ustedes nos ayudan con sus oraciones. Si muchos oran por nosotros, también habrá muchos que den gracias a Dios por la respuesta que recibimos de él."
2Co 1:12  "Estamos orgullosos de esto y lo podemos decir de todo corazón: nos hemos comportado con todos, y especialmente con ustedes, con toda la sinceridad que viene de Dios. No nos guiamos por la sabiduría humana, sino por el generoso amor de Dios."
2Co 1:13  "No hay nada escrito entre lineas en nuestras cartas. Lo que quiero decir no está oculto. Así que espero que nos seguirán entendiendo hasta el fin,"
2Co 1:14  "como hasta cierto punto nos han entendido. Así estarán orgullosos de nosotros, al igual que nosotros lo estaremos de ustedes el día en que regrese nuestro Señor Jesús."
2Co 1:15  "Como estaba confiado en esto, decidí venir a visitarlos primero para que pudieran recibir la bendición de dos visitas mías."
2Co 1:16  Mi plan era pasar a visitarlos cuando fuera camino a Macedonia y visitarlos de nuevo en mi viaje de regreso. Pensaba que ustedes podrían ayudarme con mi viaje a Judea.
2Co 1:17  "Espero que no piensen que hice estos planes a la ligera, o que me gusta ser como la gente de este mundo que en un momento dice ""sí"" y al instante dice ""no""."
2Co 1:18  "Así como Dios es digno de confianza, pueden también confiar en que lo que les decimos nosotros nunca es ""sí"" y ""no"" al mismo tiempo."
2Co 1:19  "Jesucristo, el Hijo de Dios, de quien les hemos hablado Silas, Timoteo y yo, no era ""sí"" y ""no"" a la vez. Por el contrario, Cristo siempre ha sido el ""sí""."
2Co 1:20  "No importa cuántas promesas haya hecho Dios, Cristo siempre ha sido el ""sí"" de todas ellas. Por eso, por medio de Jesucristo, cuando alabamos a Dios decimos: ""Así sea""."
2Co 1:21  Dios nos da la garantía de que ustedes y nosotros pertenecemos a Jesucristo y nos ha dado su bendición especial.
2Co 1:22  Nos ha puesto una marca que muestra que le pertenecemos: el Espíritu en nuestros corazones como garantía de que nos dará todo lo que nos ha prometido.
2Co 1:23  Pongo a Dios por testigo de lo que digo: les doy mi palabra que la razón por la cual no he vuelto a Corinto es que no quería causarles más tristeza ni dolor.
2Co 1:24  "Esto no quiere decir que tratemos de controlar su fe, porque estamos seguros de que su fe es muy fuerte. Lo que queremos es trabajar junto con ustedes para que sean felices."

 


 
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