Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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1Ts 2:1  Que vosotros mismos sabéis, hermanos, la entrada nuestra, la a vosotros: que no vana ha sido;
1Ts 2:2  sino que, antes padeciendo y ultrajados, según sabéis, en Filipos, libremente obramos en el Dios nuestro para hablar a vosotros el Evangelio de Dios en mucha lid.
1Ts 2:3  Que la exhortación nuestra, no de descamino, ni de impureza, ni en dolo;
1Ts 2:4  sino que, según hemos sido probados por Dios para confiársenos el evangelio; así hablamos, no como a hombres placiendo, sino a Dios, el que prueba los corazones nuestros.
1Ts 2:5  Porque, ni alguna vez en palabra de adulación hemos estado, según sabéis; ni en pretexto de avaricia (¡Dios testigo!);
1Ts 2:6  ni buscando de hombres gloria: ni de vosotros, ni de otros;
1Ts 2:7  pudiendo en gravamen estar cual de Cristo apóstoles; empero nos hicimos infantes en medio de vosotros; cual una nodriza calienta a sus hijos;
1Ts 2:8  así, ansiándoos, nos complacemos en comunicaros, no sólo el Evangelio de Dios, sino también las almas(a)  nuestras, por esto: porque amados a nosotros os habéis hecho.
1Ts 2:9  Memorad, pues, hermanos, la fatiga nuestra y el afán: noche y día trabajando por no gravar a alguno de vosotros, hemos predicado a vosotros el Evangelio de Dios.
1Ts 2:10  Vosotros testigos y Dios, de cuán santa, y justa e irreprensiblemente con vosotros, los creyentes, hemos estado;
1Ts 2:11  según que sabéis: cómo a cada uno de vosotros como un padre a sus hijos, exhortándoos y consolando;
1Ts 2:12  y testificando que caminéis dignos de Dios, el que os llama a su reino y gloria.
1Ts 2:13  Por esto también nosotros agradecemos a Dios incesantemente que, recibiendo palabra de oída, de nosotros, de Dios, acogisteis, no palabra de hombres, sino, según es verdaderamente, palabra de Dios; la que también obra en vosotros, los creyentes.
1Ts 2:14  Que vosotros imitadores os hicisteis, hermanos, de las iglesias de Dios las que hay en la Judea, en Cristo Jesús, porque las mismas cosas habéis padecido también vosotros de los propios connacionales; según que también nosotros mismos, de los judíos;
1Ts 2:15  de los que también al Señor mataron: a Jesús y a los profetas; y a nosotros han lanzado fuera; y a Dios no agradando, y de todos los hombres adversarios;
1Ts 2:16  estorbándonos a las gentes hablar a fin de que se salven, para colmar sus pecados siempre; y ha llegado sobre ellos la ira hasta el fin.
1Ts 2:17  Pero nosotros hermanos, huérfanos de vosotros a tiempo de hora(b) , con rostro, no con corazón, más abundantemente nos hemos apresurado el rostro de vosotros a ver, en mucho anhelo.
1Ts 2:18  Por esto: porque quisimos ir a vosotros, yo, por cierto, Pablo, y una y dos veces; pero se nos atravesó Satanás.
1Ts 2:19  Pues ¿cuál nuestra esperanza, o gozo, o corona de gloriación; o no ya también vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su parusia(c) ?
1Ts 2:20  Que vosotros sois la gloria nuestra y el gozo.  

 


 

1Ts 2:1  Bien sabéis, hermanos, que nuestra llegada a vosotros no fue vana;"
1Ts 2:2  sino que después de sufrir mucho y soportar muchas afrentas en Filipo, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos valentía para predicaros el Evangelio de Dios en medio de mucha contrariedad.
1Ts 2:3  Y sabéis también que nuestras exhortaciones no procedían de error, ni de concupiscencia, ni de engaño;"
1Ts 2:4  sino de que, probados por Dios, se nos había encomendado la misión de evangelizar; y así hablamos, no como quien busca agradar a los hombres, sino sólo a Dios, que prueba nuestros corazones."
1Ts 2:5  Porque nunca, como bien sabéis, hemos usado de lisonjas ni hemos procedido con propósitos de lucro; Dios es testigo."
1Ts 2:6  Ni hemos buscado la alabanza de los hombres, ni la vuestra, ni la de nadie;"
1Ts 2:7  y aun pudiendo hacer pesar sobre vosotros nuestra autoridad como apóstoles de Cristo, nos hicimos como pequeñuelos y como nodriza que cría a sus niños;"
1Ts 2:8  así, llevados de nuestro amor por vosotros, queríamos no sólo daros el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias almas: tan amados vinisteis a sernos.
1Ts 2:9  Ya os acordaréis, hermanos, de nuestras penas y fatigas, y de cómo día y noche trabajábamos para no ser gravosos a nadie, y así os predicamos el Evangelio de Dios.
1Ts 2:10  Vosotros y Dios sois testigos de nuestra conducta santa, justa, irreprochable para con los que creíais.
1Ts 2:11  Sabéis que como un padre a sus hijos, así a cada uno
1Ts 2:12  os exhortábamos y alentábamos, y os conjurábamos a andar de modo digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
1Ts 2:13  Por esto, incesantemente damos gracias a Dios de que al recibir la palabra de Dios que de nosotros oísteis, la acogisteis no como palabra de hombre, sino como palabra de Dios, cual en verdad es, y que obra eficazmente en vosotros, que creéis.
1Ts 2:14  Pues vosotros, hermanos, os habéis hecho imitadores de las iglesias de Dios que hay en Judea, en Cristo Jesús, pues habéis padecido de vuestros conciudadanos, lo mismo que ellos de los judíos,
1Ts 2:15  de aquellos que dieron muerte al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos persiguen, y que no agradan a Dios y están contra todos los hombres;"
1Ts 2:16  que impiden que se hable a los gentiles y se procure su salvación. Con esto van colmando la medida de sus pecados. Mas la ira viene sobre ellos y está para descargar hasta el colmo.
1Ts 2:17  Hermanos, privados por el momento de vuestra vista, no de vuestro afecto, quisimos ardientemente volver a veros cuanto antes,
1Ts 2:18  y pretendimos ir, al menos yo, Pablo, una y otra vez; pero Satanás nos lo estorbó."
1Ts 2:19  Pues ¿cuál ha de ser nuestra esperanza, nuestro gozo, nuestra corona de gloria ante nuestro Señor Jesucristo a su venida ? ¿No sois vosotros ?
1Ts 2:20  Cierto, vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.

 


 

1Ts 2:1  Hermanos en Cristo, ustedes saben bien que la visita que les hice no fue inútil.
1Ts 2:2  También saben que en la ciudad de Filipos nos insultaron y maltrataron. Pero aunque tuvimos muchas dificultades, Dios nos dio valor para anunciarles la buena noticia.
1Ts 2:3  Y cuando la anunciamos, dijimos siempre la verdad: nuestras intenciones eran buenas y no tratamos de engañar a nadie.
1Ts 2:4  Al contrario, Dios nos aprobó y nos encargó anunciar la buena noticia, y eso es lo que hacemos. No tratamos de agradar a nadie, sino sólo a Dios, pues él examina todo lo que sentimos y pensamos.
1Ts 2:5  Como ustedes saben, jamás les hemos dicho cosas lindas para tratar de convencerlos, ni los hemos engañado para ganar dinero. Dios sabe que esto es cierto.
1Ts 2:6  Nunca hemos querido que ustedes, o que otras personas, nos traten como a gente importante.
1Ts 2:7  Como somos apóstoles de Cristo, pudimos haberles exigido que nos ayudaran, pero no lo hicimos. En vez de eso, cuando estuvimos con ustedes, los tratamos con mucho cariño y ternura, como una madre que cuida y cría a sus propios hijos.
1Ts 2:8  Tanto los amamos y queremos que no sólo les habríamos anunciado la buena noticia de Dios sino que, de haber sido necesario, hasta habríamos dado nuestra vida por ustedes.
1Ts 2:9  Hermanos míos, ustedes seguramente se acuerdan de lo duro que trabajamos para ganarnos la vida. Mientras les anunciábamos la buena noticia de Dios, trabajábamos de día y de noche, para que ninguno de ustedes tuviera que darnos dinero.
1Ts 2:10  Ustedes confían en Dios, y nosotros nos hemos portado bien y correctamente con ustedes. Dios sabe que eso es cierto, y ustedes también. Nadie puede acusarnos de nada.
1Ts 2:11  Saben que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus hijos. Los animamos, los consolamos,
1Ts 2:12  y también insistimos en que vivieran como deben vivir los que son de Dios, los que han sido llamados a compartir su propio reino y poder.
1Ts 2:13  Además, siempre damos gracias a Dios porque, al llevarles su mensaje, ustedes lo aceptaron como si lo recibieran de parte de Dios y no de un ser humano. Y es verdad, ese mensaje es de Dios, y hace que los que confían en él cambien su manera de vivir.
1Ts 2:14  A ustedes, hermanos, les pasó lo mismo que a los cristianos de las iglesias de Dios en Judea: ¡su propia gente se burló de ellos y los atacó! Eso les pasó a ustedes cuando gente de su propio país los buscó para maltratarlos.
1Ts 2:15  Los judíos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y luego nos echaron de su país. Ellos no hacen lo que a Dios le agrada, sino que están en contra de todos,
1Ts 2:16  y a nosotros no nos dejan anunciar el mensaje de salvación a los que no son judíos. Así añaden más pecados a los que ya han cometido. Pero al final Dios los castigará terriblemente.
1Ts 2:17  Sin embargo, hermanos míos, aunque nosotros nos separamos de ustedes por un tiempo, siempre los recordábamos con cariño y deseábamos mucho ir a verlos.
1Ts 2:18  Intentamos visitarlos, y en más de una ocasión yo mismo traté de ir, pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19  Teníamos deseos de verlos, pues cuando nuestro Señor Jesús regrese y nos pida cuentas, nos sentiremos orgullosos, felices y seguros de nuestro trabajo por ustedes.
1Ts 2:20  ¡Ustedes son nuestro orgullo y alegría! 

 


 

1Ts 2:1  El hecho es que vosotros, hermanos míos, sabéis bien cómo nuestra llegada a vuestra ciudad no fue en vano, o sin fruto;
1Ts 2:2  sino que habiendo sido antes maltratados y afrentados, o azotados con varas (como no ignoráis) en Filipos, puesta en nuestro Dios la confianza, pasamos animosamente a predicaros la buena nueva de Dios en medio de muchos obstáculos.
1Ts 2:3  Porque no os hemos predicado ninguna doctrina de error, ni de inmundicia, ni con el designio de engañaros;
1Ts 2:4  sino que del mismo modo que fuimos aprobados de Dios para que se nos confiase su buena nueva, así hablamos o predicamos, y no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que sondea nuestros corazones.
1Ts 2:5  Porque nunca usamos del lenguaje de adulación, como sabéis, ni de ningún pretexto de avaricia; Dios es testigo de todo esto;
1Ts 2:6  ni buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros, ni de otros algunos.
1Ts 2:7  Pudiendo como apóstoles de Cristo gravaros, con la carga de nuestra subsistencia, más bien nos hicimos párvulos, o mansos y suaves, en medio de vosotros, como una madre que está criando, llena de ternura para con sus hijos,
1Ts 2:8  de tal manera apasionados por vosotros, que deseábamos con ansia comunicaros no sólo la buena nueva de Dios, sino daros también hasta nuestra misma vida; tan queridos llegasteis a ser de nosotros.
1Ts 2:9  Porque bien os acordaréis, hermanos míos, de nuestros trabajos y fatigas por amor vuestro; cómo trabajando de día y de noche, a trueque de no gravar a nadie, ganándonos nuestro sustento, predicamos ahí la buena nueva de Dios.
1Ts 2:10  Testigos sois vosotros, y también Dios, de cuán santa, y justa, y sin querella alguna fue nuestra mansión entre vosotros, que habéis abrazado la fe,
1Ts 2:11  sabiendo, como sabéis, que nos hemos portado con cada uno de vosotros (a la manera que un padre con sus hijos)
1Ts 2:12  amonestándoos, consolándoos, y conjurándoos a llevar una vida digna de Dios, que os ha llamado a su reino y gloria.
1Ts 2:13  De aquí es que no cesamos de dar gracias al Señor; porque cuando recibisteis la palabra de Dios oyéndola de nosotros, la recibisteis, no como palabra de hombre, como palabra de Dios, que fructifica en vosotros que habéis creído.
1Ts 2:14  Porque vosotros, hermanos míos, habéis imitado a las iglesias de Dios que hay en Judea reunidas en Jesucristo, siendo así que habéis sufrido de los de vuestra propia nación las mismas persecuciones que aquellas han sufrido de los judíos;
1Ts 2:15  los cuales también mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos han perseguido, y desagradan a Dios, y son enemigos de todos los hombres, pues se oponen a su salvación,
1Ts 2:16  prohibiéndonos predicar a los gentiles a fin de que se salven, para ir siempre ellos llenando la medida de sus pecados; por lo que la ira de Dios ha caído sobre su cabeza, y durará hasta el fin.
1Ts 2:17  Pero en cuanto a nosotros, hermanos míos, después de haber estado por un poco de tiempo separados de vosotros con el cuerpo, no con el corazón, hemos deseado con tanto más ardor y empeño volveros a ver.
1Ts 2:18  Por eso quisimos pasar a visitaros; y en particular yo, Pablo, he estado resuelto a ello más de una vez; pero Satanás nos lo ha estorbado.
1Ts 2:19  En efecto, ¿cuál es nuestra esperanza, nuestro gozo, y la corona que formará nuestra gloria? ¿No sois vosotros delante de nuestro Señor Jesucristo para el día de su advenimiento?
1Ts 2:20  Sí, vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo. 

 


 

1Ts 2:1  

Ministerio de Pablo en Tesalónica
  Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
1Ts 2:2  pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos,(A) como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.(B)
1Ts 2:3  Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
1Ts 2:4  sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
1Ts 2:5  Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
1Ts 2:6  ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
1Ts 2:7  Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
1Ts 2:8  Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
1Ts 2:9  Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
1Ts 2:10  Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;
1Ts 2:11  así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,
1Ts 2:12  y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
1Ts 2:13  Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
1Ts 2:14  Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación(C) las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
1Ts 2:15  los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron;(D) y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,
1Ts 2:16  impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo. 

Ausencia de Pablo de la iglesia
 
1Ts 2:17  Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;
1Ts 2:18  por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.
1Ts 2:19  Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?
1Ts 2:20  Vosotros sois nuestra gloria y gozo. 
 

 


 

1Ts 2:1  Porque, hermanos, vosotros mismos sabéis que nuestra entrada a vosotros no fue vana,
1Ts 2:2  pues aun habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el Evangelio de Dios con mucha diligencia.
1Ts 2:3  Porque nuestra exhortación no fue de error, ni de inmundicia, ni por engaño;
1Ts 2:4  sino por haber sido aprobados de Dios para que se nos encargase el Evangelio, así hablamos; no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones.
1Ts 2:5  Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabéis, ni tocados de avaricia; Dios es testigo;
1Ts 2:6  ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
1Ts 2:7  Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cría, que regala a sus hijos.
1Ts 2:8  Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias almas; porque nos sois carísimos.
1Ts 2:9  Porque ya, hermanos, os acordáis de nuestro trabajo y fatiga; que trabajando de noche y de día por no ser gravosos a ninguno de vosotros, predicamos entre vosotros el Evangelio de Dios.
1Ts 2:10  Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santa y justa e irreprensiblemente nos condujimos con vosotros que creisteis;
1Ts 2:11  así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos,
1Ts 2:12  y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.
1Ts 2:13  Por lo cual, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que habiendo recibido de nosotros la palabra para oír de Dios, la recibisteis no como palabra de hombres, sino (como a la verdad lo es) como palabra de Dios, la cual obra en vosotros los que creisteis.
1Ts 2:14  Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores en Cristo Jesús de las Iglesias de Dios que están en Judea; que habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los judíos;
1Ts 2:15  los cuales también mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres;
1Ts 2:16  prohibiéndonos hablar a los gentiles, a fin de que se salven, para llenar la medida de sus pecados siempre, porque la ira (de Dios) los ha alcanzado hasta el extremo.
1Ts 2:17  Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.
1Ts 2:18  Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.
1Ts 2:19  Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante del Señor nuestro Jesús el Cristo en su venida?
1Ts 2:20  Que vosotros sois nuestra gloria y gozo. 

 


 

1Ts 2:1  For yourselves, brethren, know our entrance in unto you, that it was not in vain:
1Ts 2:2  But even after that we had suffered before, and were shamefully entreated, as ye know, at Philippi, we were bold in our God to speak unto you the gospel of God with much contention.
1Ts 2:3  For our exhortation was not of deceit, nor of uncleanness, nor in guile:
1Ts 2:4  But as we were allowed of God to be put in trust with the gospel, even so we speak; not as pleasing men, but God, which trieth our hearts.
1Ts 2:5  For neither at any time used we flattering words, as ye know, nor a cloke of covetousness; God is witness:
1Ts 2:6  Nor of men sought we glory, neither of you, nor yet of others, when we might have been burdensome, as the apostles of Christ.
1Ts 2:7  But we were gentle among you, even as a nurse cherisheth her children:
1Ts 2:8  So being affectionately desirous of you, we were willing to have imparted unto you, not the gospel of God only, but also our own souls, because ye were dear unto us.
1Ts 2:9  For ye remember, brethren, our labour and travail: for labouring night and day, because we would not be chargeable unto any of you, we preached unto you the gospel of God.
1Ts 2:10  Ye are witnesses, and God also, how holily and justly and unblameably we behaved ourselves among you that believe:
1Ts 2:11  As ye know how we exhorted and comforted and charged every one of you, as a father doth his children,
1Ts 2:12  That ye would walk worthy of God, who hath called you unto his kingdom and glory.
1Ts 2:13  For this cause also thank we God without ceasing, because, when ye received the word of God which ye heard of us, ye received it not as the word of men, but as it is in truth, the word of God, which effectually worketh also in you that believe.
1Ts 2:14  For ye, brethren, became followers of the churches of God which in Judaea are in Christ Jesus: for ye also have suffered like things of your own countrymen, even as they have of the Jews:
1Ts 2:15  Who both killed the Lord Jesus, and their own prophets, and have persecuted us; and they please not God, and are contrary to all men:
1Ts 2:16  Forbidding us to speak to the Gentiles that they might be saved, to fill up their sins alway: for the wrath is come upon them to the uttermost.
1Ts 2:17  But we, brethren, being taken from you for a short time in presence, not in heart, endeavoured the more abundantly to see your face with great desire.
1Ts 2:18  Wherefore we would have come unto you, even I Paul, once and again; but Satan hindered us.
1Ts 2:19  For what is our hope, or joy, or crown of rejoicing? Are not even ye in the presence of our Lord Jesus Christ at his coming?
1Ts 2:20  For ye are our glory and joy. 

 


 

1Ts 2:1  Bien sabéis vosotros, hermanos, que nuestra ida a vosotros no fue estéril,
1Ts 2:2  sino que, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas.
1Ts 2:3  Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza ni con engaño,
1Ts 2:4  sino que así como hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios que = examina = nuestros = corazones. =
1Ts 2:5  Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia, Dios es testigo,
1Ts 2:6  ni buscando gloria humana, ni de vosotros ni de nadie.
1Ts 2:7  Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos.
1Ts 2:8  De esta manera, amándoos a vosotros, queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque habíais llegado a sernos muy queridos.
1Ts 2:9  Pues recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas. Trabajando día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os proclamamos el Evangelio de Dios.
1Ts 2:10  Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con vosotros, los creyentes.
1Ts 2:11  Como un padre a sus hijos, lo sabéis bien, a cada uno de vosotros
1Ts 2:12  os exhortábamos y alentábamos, conjurándoos a que vivieseis de una manera digna de Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria.
1Ts 2:13  De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes.
1Ts 2:14  Porque vosotros, hermanos, habéis seguido el ejemplo de las Iglesias de Dios que están en Judea, en Cristo Jesús, pues también vosotros habéis sufrido de vuestros compatriotas las mismas cosas que ellos de parte de los judíos;
1Ts 2:15  éstos son los que dieron muerte al Señor y a los profetas y los que nos han perseguido a nosotros; no agradan a Dios y son enemigos de todos los hombres,
1Ts 2:16  impidiéndonos predicar a los gentiles para que se salven; así = van colmando = constantemente = la medida de sus pecados; = pero la Cólera irrumpe sobre ellos con vehemencia.
1Ts 2:17  Mas nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo - físicamente, mas no con el corazón - ansiábamos con ardiente deseo ver vuestro rostro.
1Ts 2:18  Por eso quisimos ir a vosotros - yo mismo, Pablo, lo intenté una y otra vez - pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19  Pues ¿cuál es nuestra esperanza, nuestro gozo, la = corona = de la que nos = sentiremos orgullosos, = ante nuestro Señor Jesús en su Venida, sino vosotros?
1Ts 2:20  Sí, vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.

 


 

1Ts 2:1  Ustedes mismos, hermanos, saben que nuestra visita a ustedes no fue en vano.
1Ts 2:2  Más bien, aunque, como y a saben, antes habíamos sido insultados y maltratados en Filipos, [1] Dios nos ayudó a anunciarles a ustedes su evangelio, con todo valor y en medio de una fuerte lucha. [2]
1Ts 2:3  Porque no estábamos equivocados en lo que predicábamos, ni tampoco hablábamos con malas intenciones ni con el propósito de engañar a nadie.
1Ts 2:4  Al contrario, Dios nos aprobó y nos encargó el evangelio, y así es como hablamos. No tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestros corazones.
1Ts 2:5  Como ustedes saben, nunca los hemos halagado con palabras bonitas, ni hemos usado pretextos para ganar dinero. Dios es testigo de esto.
1Ts 2:6  Nunca hemos buscado honores de nadie: ni de ustedes ni de otros.
1Ts 2:7  Aunque muy bien hubiéramos podido hacerles sentir el peso de nuestra autoridad como apóstoles de Cristo, nos hicimos como niños entre ustedes. Como una madre que cría y cuida a sus propios hijos,
1Ts 2:8  así también les tenemos a ustedes tanto cariño que hubiéramos deseado darles, no solo el evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias vidas. ¡Tanto hemos llegado a quererlos!
1Ts 2:9  Hermanos, ustedes se acuerdan de cómo trabajábamos y luchábamos para ganarnos la vida. Trabajábamos día y noche, a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes mientras les anunciábamos el evangelio de Dios. [3]
1Ts 2:10  Ustedes son testigos, y Dios también, de que nos hemos portado de una manera santa, recta e irreprochable con ustedes los creyentes.
1Ts 2:11  También saben que los hemos animado y consolado a cada uno de ustedes, como hace un padre con sus hijos. Les hemos encargado que se porten como deben hacerlo los que son de Dios, que los llama a tener parte en su propio reino y gloria.
1Ts 2:12  (TEXT OMITTED)
1Ts 2:13  Por esto, de nuestra parte, damos siempre gracias a Dios, pues cuando ustedes escucharon el mensaje de Dios que nosotros les predicamos, lo recibieron como mensaje de Dios y no como mensaje de hombres. Y en verdad es el mensaje de Dios, el cual produce sus resultados en ustedes los que creen.
1Ts 2:14  Cuando ustedes, hermanos, sufrieron persecución a manos de sus paisanos, les pasó lo mismo que a las iglesias de Dios de los que pertenecen a Cristo Jesús en Judea, pues ellos también fueron perseguidos por sus paisanos los judíos. [4]
1Ts 2:15  Estos judíos mataron al Señor Jesús, como antes habían matado a los profetas, y nos echaron fuera a nosotros. No agradan a Dios, y están en contra de todos,
1Ts 2:16  pues cuando queremos hablar a los que no son judíos, para que también se salven, no nos dejan hacerlo. De esta manera llenan siempre la medida de sus pecados. Pero para poner fin a eso, el terrible castigo de Dios ha venido sobre ellos.
1Ts 2:17  Hermanos, cuando nos separamos de ustedes por algún tiempo, aunque no los veíamos, siempre los teníamos presentes en nuestro corazón y deseábamos mucho ir a verlos.
1Ts 2:18  Intentamos ir; por lo menos yo, Pablo, quise hacerlo varias veces, pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19  Pues, ¿quién es nuestra esperanza, nuestra alegría y nuestro motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús, cuando él regrese? Si no lo son ustedes, ningún otro lo será.
1Ts 2:20  Sí, ustedes son nuestra gloria y nuestra alegría. 

 


 

1Ts 2:1  Sin duda ustedes mismos saben, hermanos, cómo nuestra visita a ustedes no ha quedado sin resultados,
1Ts 2:2  sino que, después de primero haber sufrido y de haber sido tratados insolentemente (como ustedes lo saben) en Filipos, cobramos denuedo por medio de nuestro Dios para hablarles las buenas nuevas de Dios con mucho luchar.
1Ts 2:3  Porque la exhortación que damos no proviene de error, ni de inmundicia, ni con engaño,
1Ts 2:4  sino que, así como hemos sido probados y reconocidos por Dios como aptos para tener encomendadas a nosotros las buenas nuevas, así hablamos, como agradando, no a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
1Ts 2:5  De hecho, en ninguna ocasión nos hemos presentado ya sea con habla lisonjera (como ustedes lo saben) ni con una apariencia fingida para la codicia, ¡Dios es testigo!
1Ts 2:6  Tampoco hemos estado buscando la gloria de los hombres, no, ni de ustedes ni de otros, aunque pudiéramos ser una carga costosa como apóstoles de Cristo.
1Ts 2:7  Al contrario, nos hicimos amables en medio de ustedes, como cuando una madre que cría acaricia a sus propios hijos.
1Ts 2:8  Así, teniéndoles tierno cariño, nos fue de mucho agrado impartirles, no solo las buenas nuevas de Dios, sino también nuestras propias almas, porque ustedes llegaron a sernos amados.
1Ts 2:9  Ciertamente ustedes recuerdan, hermanos, nuestra labor y afán. Fue trabajando noche y día, para no poner una carga costosa sobre ninguno de ustedes, como les predicamos las buenas nuevas de Dios.
1Ts 2:10  Ustedes son testigos, Dios también lo es, de cuán leales y justos e inculpables demostramos ser para con ustedes los creyentes.
1Ts 2:11  En armonía con eso, bien saben que, como un padre hace con sus hijos, nosotros seguimos exhortando a cada uno de ustedes, y confortándolos y dándoles testimonio,
1Ts 2:12  a fin de que siguieran andando de una manera digna de Dios, que los llama a su reino y gloria.
1Ts 2:13  Realmente, por eso nosotros también incesantemente damos gracias a Dios, porque cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios, la cual también está obrando en ustedes los creyentes.
1Ts 2:14  Porque ustedes se hicieron imitadores, hermanos, de las congregaciones de Dios que están en Judea en unión con Cristo Jesús, porque ustedes también empezaron a sufrir a manos de sus propios compatriotas las mismas cosas que ellos también [están sufriendo] a manos de los judíos,
1Ts 2:15  los cuales mataron hasta al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos persiguieron. Además, ellos no agradan a Dios, sino que están en contra de [los intereses de] todos los hombres,
1Ts 2:16  puesto que tratan de estorbar el que hablemos a gente de las naciones para que estas se salven, con el resultado de que siempre colman la medida de sus pecados. Pero al fin la ira de él ha venido sobre ellos.
1Ts 2:17  En cuanto a nosotros, hermanos, cuando se nos hubo privado de ustedes por solo un corto tiempo, en persona, no en corazón, nos esforzamos mucho más de lo acostumbrado por ver su rostro con gran deseo.
1Ts 2:18  Por esta razón quisimos ir a ustedes, sí, yo, Pablo, una vez y también la segunda, pero Satanás nos cortó el camino.
1Ts 2:19  Porque, ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de alborozo —pues, de hecho, ¿no lo son ustedes?— delante de nuestro Señor Jesús al tiempo de su presencia?
1Ts 2:20  Ustedes ciertamente son nuestra gloria y gozo.

 


 

1Ts 2:1  Hermanos en Cristo, ustedes saben bien que la visita que les hice no fue inútil.
1Ts 2:2  También saben que en la ciudad de Filipos nos insultaron y maltrataron. Pero aunque tuvimos muchas dificultades, Dios nos dio valor para anunciarles la buena noticia.
1Ts 2:3  Y cuando la anunciamos, dijimos siempre la verdad: nuestras intenciones eran buenas y no tratamos de engañar a nadie.
1Ts 2:4  Al contrario, Dios nos aprobó y nos encargó anunciar la buena noticia, y eso es lo que hacemos. No tratamos de agradar a nadie, sino sólo a Dios, pues él examina todo lo que sentimos y pensamos.
1Ts 2:5  Como ustedes saben, jamás les hemos dicho cosas lindas para tratar de convencerlos, ni los hemos engañado para ganar dinero. Dios sabe que esto es cierto.
1Ts 2:6  Nunca hemos querido que ustedes, o que otras personas, nos traten como a gente importante.
1Ts 2:7  Como somos apóstoles de Cristo, pudimos haberles exigido que nos ayudaran, pero no lo hicimos. En vez de eso, cuando estuvimos con ustedes, los tratamos con mucho cariño y ternura, como una madre que cuida y cría a sus propios hijos.
1Ts 2:8  Tanto los amamos y queremos que no sólo les habríamos anunciado la buena noticia de Dios sino que, de haber sido necesario, hasta habríamos dado nuestra vida por ustedes.
1Ts 2:9  Hermanos míos, ustedes seguramente se acuerdan de lo duro que trabajamos para ganarnos la vida. Mientras les anunciábamos la buena noticia de Dios, trabajábamos de día y de noche, para que ninguno de ustedes tuviera que darnos dinero.
1Ts 2:10  Ustedes confían en Dios, y nosotros nos hemos portado bien y correctamente con ustedes. Dios sabe que eso es cierto, y ustedes también. Nadie puede acusarnos de nada.
1Ts 2:11  Saben que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus hijos. Los animamos, los consolamos,
1Ts 2:12  y también insistimos en que vivieran como deben vivir los que son de Dios, los que han sido llamados a compartir su propio reino y poder.
1Ts 2:13  Además, siempre damos gracias a Dios porque, al llevarles su mensaje, ustedes lo aceptaron como si lo recibieran de parte de Dios y no de un ser humano. Y es verdad, ese mensaje es de Dios, y hace que los que confían en él cambien su manera de vivir.
1Ts 2:14  A ustedes, hermanos, les pasó lo mismo que a los cristianos de las iglesias de Dios en Judea: ¡su propia gente se burló de ellos y los atacó! Eso les pasó a ustedes cuando gente de su propio país los buscó para maltratarlos.
1Ts 2:15  Los judíos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y luego nos echaron de su país. Ellos no hacen lo que a Dios le agrada, sino que están en contra de todos,
1Ts 2:16  y a nosotros no nos dejan anunciar el mensaje de salvación a los que no son judíos. Así añaden más pecados a los que ya han cometido. Pero al final Dios los castigará terriblemente.
1Ts 2:17  Sin embargo, hermanos míos, aunque nosotros nos separamos de ustedes por un tiempo, siempre los recordábamos con cariño y deseábamos mucho ir a verlos.
1Ts 2:18  Intentamos visitarlos, y en más de una ocasión yo mismo traté de ir, pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19  Teníamos deseos de verlos, pues cuando nuestro Señor Jesús regrese y nos pida cuentas, nos sentiremos orgullosos, felices y seguros de nuestro trabajo por ustedes.
1Ts 2:20  ¡Ustedes son nuestro orgullo y alegría!

 


 

1Ts 2:1  Ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no resultó sin frutos.
1Ts 2:2  Por el contrario, a pesar de que ya habíamos sufrido y habíamos sido ultrajados en Filipos,[5] como saben, tuvimos el valor, unidos con YAHWEH, de anunciarles las Buenas Noticias aunque bajo gran presión.
1Ts 2:3  Pues la apelación que hacemos no fluye de error o de motivos impuros, tampoco tratamos de engañar a nadie.
1Ts 2:4  Por el contrario, según fuimos puestos a prueba por YAHWEH y declarados aprobados, para ser confiados con las Buenas Noticias, así es como hablamos; no para ganar méritos con la gente, sino con YAHWEH, quien prueba nuestros corazones.
1Ts 2:5  Porque, como ustedes saben, nunca usamos palabras lisonjeras, ni pusimos un frente para enmascarar la avaricia, YAHWEH es testigo.[6]
1Ts 2:6  Ni buscamos gloria de hombres, ni de ustedes, ni de otros.
1Ts 2:7  Como emisarios del Mashíaj pudimos haber hecho sentir nuestro peso, pero en cambio, fuimos bondadosos cuando estuvimos con ustedes, como una madre alimentando y cuidando de sus hijos.
1Ts 2:8  Tan grande fue nuestra devoción por ustedes, que nos alegramos por compartir con ustedes, no sólo las Buenas Noticias de YAHWEH, sino también nuestras vidas, porque habían llegado a ser muy queridos para nosotros.
1Ts 2:9  Porque ustedes se acuerdan, hermanos, de nuestro trabajo y estrechez; como trabajamos de noche y de día, para no ser una carga a ustedes[7] mientras les proclamábamos las Buenas Noticias de YAHWEH.
1Ts 2:10  Ustedes son testigos y también lo es YAHWEH de cuán Kadosh, justo e irreprensible fue nuestro comportamiento a la vista de ustedes los creyentes.
1Ts 2:11  Pues bien saben que los tratamos a cada uno de la forma que un padre trata a sus niños, los alentábamos y consolábamos
1Ts 2:12  y les aconsejábamos vivir vidas dignas de YAHWEH quien los llama a su Reino y gloria.
1Ts 2:13  Otra razón por la cual damos gracias a YAHWEH regularmente es que cuando recibieron la Palabra de YAHWEH por medio de nosotros, no la recibieron simplemente como una palabra de hombre, sino como realmente es la Palabra de YAHWEH, la cual actúa en ustedes los creyentes.
1Ts 2:14  Pues, hermanos, ustedes vinieron a ser imitadores de las Asambleas de YAHWEH que están en Yahudáh y están unidas con el Mashíaj Yahshúa. Ustedes que sufrieron las mismas cosas que sus coterráneos, como ellos sufrieron las de los Yahudim, quienes
1Ts 2:15  mataron al Adón Yahshúa y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron. Ellos están desagradando a YAHWEH y a toda la humanidad,
1Ts 2:16  por tratar de impedirnos que hablemos con los Gentiles para que puedan ser salvos. ¡Parece ser que su propósito es cometer sus pecados tan malos como sea posible! Pero la furia de YAHWEH los alcanzará al final.[8]
1Ts 2:17  Y en cuanto a nosotros, hermanos, cuando fuimos privados de su compañía en persona por un corto tiempo, pero no en pensamiento, los extrañamos y tratamos mucho de ir a verlos.
1Ts 2:18  Queríamos tanto ir a verlos que, yo, Shaúl, traté más de una vez, pero ha satán nos estorbó.
1Ts 2:19  Pues cuando el Adón Yahshúa regrese, ¿cuál será nuestra esperanza, nuestro gozo, nuestra corona para gloriarnos? ¿No serán ustedes?
1Ts 2:20  ¡Sí, ustedes son nuestra gloria y nuestra alegría!

 


 

1Ts 2:1  "Hermanos, ustedes saben que la visita que les hicimos no fue tiempo perdido."
1Ts 2:2  "Antes de llegar a su ciudad, sufrimos mucho en Filipos. Se hablaba mal de nosotros, como ustedes ya lo saben. Cuando llegamos a su ciudad, muchos estaban en contra nuestra, pero Dios nos ayudó a ser muy valientes y a contarles las buenas noticias."
1Ts 2:3  "No estábamos equivocados en lo que hablamos. Tampoco hablamos con malas intenciones, ni con el propósito de engañar a nadie."
1Ts 2:4  "Al contrario, hablamos como quienes han sido aprobados por Dios con la misión de dar de conocer las buenas noticias. No estamos tratando de agradar a ningún ser humano, sólo buscamos agradar a Dios, quien juzga si nuestro corazón es bueno o malo."
1Ts 2:5  Ustedes saben que nosotros no hemos tratado de convencerlos hablando bien de ustedes. Tampoco queremos que nos den dinero. Dios es testigo de que no tenemos nada que ocultar.
1Ts 2:6  No buscamos ningún reconocimiento de ustedes ni de nadie.
1Ts 2:7  "Somos apóstoles de Cristo. Si hubiéramos querido, habríamos podido imponer nuestra autoridad. Pero hemos sido muy amables con ustedes, como una madre que se preocupa por sus hijos."
1Ts 2:8  "Los amamos mucho y por eso nos alegramos de compartir con ustedes las buenas noticias de Dios. Además, ustedes se han vuelto tan importantes para nosotros que nos sentimos felices de compartir con ustedes hasta nuestra propia vida."
1Ts 2:9  "Hermanos, sé que ustedes recuerdan lo duro que trabajamos día y noche. No quisimos ser una carga para ustedes, por eso no les pedimos ningún salario por nuestro trabajo de anunciarles las buenas noticias de Dios."
1Ts 2:10  "Ustedes y Dios son testigos de que cuando estuvimos con ustedes los creyentes, nos comportamos de una manera santa, justa y honesta."
1Ts 2:11  Ya saben muy bien que nosotros tratamos a cada uno de ustedes como un padre trata a sus propios hijos.
1Ts 2:12  "Los exhortamos, consolamos y animamos a vivir de una manera que honre a Dios, quien los invita a entrar en su reino y en su gloriosa presencia."
1Ts 2:13  "Siempre damos gracias a Dios por la manera en que ustedes aceptaron las buenas noticias, porque no las recibieron como palabras humanas. Las recibieron como son en realidad: el mensaje de Dios, y ese mensaje está actuando con poder entre ustedes los que creen."
1Ts 2:14  "Hermanos, ustedes siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios que creen en Jesucristo y están en Judea. Allí, el pueblo de Dios sufrió mucho a causa de los otros judíos, y lo mismo ha pasado con ustedes pues han sufrido mucho a causa de sus propios compatriotas."
1Ts 2:15  "Esos judíos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos obligaron a abandonar el país. Ellos no agradan a Dios y están en contra de todos los seres humanos."
1Ts 2:16  "Nosotros tratamos de enseñar el mensaje de Dios a los que no son judíos para que se salven, pero los judíos no nos han dejado anunciar esas enseñanzas. Por eso están añadiendo cada vez más pecados a los que ya tienen, y ahora Dios está muy enojado con ellos, su paciencia ha llegado al límite."
1Ts 2:17  "Hermanos, estuvimos separados de ustedes por corto tiempo, pero aunque no estábamos presentes, nuestro corazón y pensamiento seguían con ustedes. Teníamos muchas ganas de verlos e hicimos todo lo posible por hacerlo."
1Ts 2:18  "En verdad queríamos ir a verlos, y yo mismo traté de visitarlos varias veces, pero Satanás siempre nos lo impidió."
1Ts 2:19  "Ustedes son nuestra esperanza, nuestra alegría y la corona que llevaremos con mucho orgullo cuando nuestro Señor Jesucristo regrese."
1Ts 2:20  Verdaderamente ustedes nos hacen sentir orgullosos y alegres.

 


 
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