Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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La version Reina Valera 1990 con comentarios de elena White,referencias biblicas y otros complementos (Por editar)se encuentra en las subpaginas de Hebreos


 

Heb 9:1  Tenía, por cierto, también la primera prescripciones de culto y el santuario mundano(a) .
Heb 9:2  pues tabernáculo fue dispuesto, el primero, en el cual(b) , y el candelabro, y la mesa y la proposición de los panes; el cual se dice el santo.
Heb 9:3  Y detrás del segundo velo(c) ; tabernáculo, el que se llama el santo de los Santos(d) ,
Heb 9:4  áurea teniendo ara, y el arca del testamento, revestido doquier de oro; en la que una urna áurea, teniendo el maná y la vara de Aarón la brotada y las tablas del testamento;
Heb 9:5  y encima de ella querubines de gloria que sombreaban el propiciatorio; de lo cual no hay ahora que hablar parte por parte.
Heb 9:6  Y, estas cosas así dispuestas, en el primer tabernáculo siempre entran los sacerdotes que los cultos consuman;
Heb 9:7  en el segundo, empero, una vez en el año, sólo el sumo sacerdote, no sin sangre; que ofrece por sí mismo y las del pueblo ignorancias(e) ;
Heb 9:8  esto mostrando el Espíritu el santo: no haberse aún manifestado la del santuario vía, mientras el primer tabernáculo tiene consistencia;
Heb 9:9  lo que(f)  parábola para el tiempo el presente(g) , según la cual, y dádivas y hostias se ofrecen que no pueden, cuanto a conciencia, perfeccionar el cultor,
Heb 9:10  que sólo en viandas, y bebidas y diversas lociones y prescripciones de carne, hasta tiempo de rectificación(h) , consisten.
Heb 9:11  Cristo, empero, viniendo sumo pontífice de los venideros bienes, por el mayor y más perfecto tabernáculo no hechizo; esto es: no de esta creación,
Heb 9:12  ni por sangre de cabrones y becerros, sino por la propia sangre entró una vez por todas en el santuario, eterna redención hallando.
Heb 9:13  Pues, si la sangre de cabrones y toros, y cenizas de becerra espolvoreadas a los contaminados santifica para la de la carne pureza;
Heb 9:14  ¿cuánto más la sangre del Cristo, quien, por Espíritu eterno, se ofreció inmaculado a Dios, purificará nuestra conciencia de muertas obras para servir a un Dios viviente?
Heb 9:15  Y por esto de alianza nueva medianero es; para que, muerte viniendo en redención de las bajo el primer testamento transgresiones, la promesa recibiesen los llamados, de la eterna herencia.
Heb 9:16  Pues, donde(i)  testamento, muerte menester(j)  que sobrevenga del testador;
Heb 9:17  porque testamento en muertos es firme; puesto que nunca vale, mientras vive el testador.
Heb 9:18  Por donde, ni el primero sin sangre ha sido consagrado.
Heb 9:19  Pues, recitada toda la ordenación según ley, por Moisés a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los cabrones, con agua y lana carmesí e hisopo, así el mismo libro, como todo el pueblo roció,
Heb 9:20  diciendo: «Esta(k) , la sangre del testamento que ha dispuesto para con vosotros Dios».
Heb 9:21  Y también el tabernáculo y todos los vasos del ministerio con sangre igualmente roció.
Heb 9:22  Y casi, en sangre, todo se purifica, según la ley, y sin efusión de sangre, no hay remisión.
Heb 9:23  Menester(l) , pues, que las figuras de lo de los cielos, con esto, se purificasen; las celestiales mismas, empero, con mejores hostias que éstas.
Heb 9:24  Pues no en hechizo santuario entró Cristo, antitípico(m)  del verdadero, sino en el mismo cielo, para ahora aparecer al rostro de Dios por nosotros;
Heb 9:25  ni para a menudo ofrecerse a sí mismo; como el sumo pontífice entra en el santuario cada año en sangre ajena;
Heb 9:26  si no, hubiera sido menester que muchas veces padeciese, desde la fundación del mundo; empero, ahora ya una vez por todas, en consumación de los siglos, para anonadamiento del pecado, por su inmolación se ha manifestado.
Heb 9:27  Y, tal como está decretado a los hombres una vez morir; y, después de esto, el juicio;
Heb 9:28  así también el Cristo, una vez ofrecido para de muchos quitar pecados; por segunda vez, sin pecado, apareceráse a los que le esperan, para salud.  

 


 

Heb 9:1  Y la primera alianza tenía su ceremonial y su santuario terrestre.
Heb 9:2  Fue construido un tabernáculo, y en él una primera estancia, en que estaban el candelabro y la mesa y los panes de la proposición. Esta estancia se llamaba el Santo.
Heb 9:3  Después del segundo velo, otra estancia del tabernáculo, que se llamaba el Santo de los Santos,
Heb 9:4  en el que estaba el altar de oro de los perfumes y el arca de la alianza, cubierta toda ella de oro, y en ella un vaso de oro que contenía el maná, la vara de Aarón, que había reverdecido, y las tablas de la alianza.
Heb 9:5  Encima del arca estaban los querubines de la gloria, que cubrían el propiciatorio. De todo lo cual nada hay que decir en particular.
Heb 9:6  Dispuestas así las cosas, en la primera estancia del tabernáculo entran cada día los sacerdotes, desempeñando sus ministerios;"
Heb 9:7  pero en la segunda, una sola vez en el año entra el pontífice solo, no sin sangre, que ofrece en expiación de sus ignorancias y las del pueblo.
Heb 9:8  Quería mostrar con esto el Espíritu Santo que aún no estaba expedito el camino del santuario, mientras el primer tabernáculo subsistiese.
Heb 9:9  Era esto figura que miraba al tiempo presente, conforme al cual se ofrecen oblaciones y sacrificios, que no tienen eficacia para hacer perfecto en la conciencia al que ministra,
Heb 9:10  tratándose sólo de preceptos carnales, sobre alimentos, bebidas y diferentes lavatorios, establecidos hasta el tiempo de la sustitución.
Heb 9:11  Pero Cristo, constituido Pontífice de los bienes futuros, a través del tabernáculo mejor y más perfecto, no hecho por manos de hombres, esto es, no de esta creación,
Heb 9:12  entró de una vez para siempre en el santuario, no por la sangre de los machos cabríos y de los becerros, sino por su propia sangre, habiendo obtenido una redención eterna.
Heb 9:13  Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros y la aspersión de la ceniza de la vaca santifica a los inmundos y les da la limpieza de la carne,
Heb 9:14  ¡cuánto más la sangre de Cristo, que en virtud de un espíritu eterno a sí mismo se ofreció inmaculado a Dios, limpiará nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo!
Heb 9:15  Por esto es el mediador de una nueva alianza, a fin de que por su muerte, para redención de las transgresiones cometidas bajo la primera alianza, reciban los que han sido llamados las promesas de la herencia eterna.
Heb 9:16  Porque donde hay testamento es preciso que intervenga la muerte del testador.
Heb 9:17  El testamento es valedero por la muerte, pues nunca el testamento es firme mientras vive el testador.
Heb 9:18  Por donde ni siquiera la primera alianza fue otorgada sin sangre;"
Heb 9:19  porque Moisés, habiendo leído al pueblo todos los preceptos de la Ley, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua y lana teñida de grana e hisopo, rocio el libro y a todo el pueblo,
Heb 9:20  diciendo: “Esta es la sangre de la alianza que Dios ha contraído con vosotros.”
Heb 9:21  Y el mismo tabernáculo y los vasos del culto los rocio del mismo modo con sangre,
Heb 9:22  y, según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y no hay remisión sin efusión de sangre.
Heb 9:23  Era, pues, necesario que las figuras de las realidades celestes fuesen purificadas de ese modo, pero las realidades mismas celestes habían de serlo con más excelentes sacrificios;"
Heb 9:24  que no entró Cristo en un santuario hecho por mano de hombres, figura del verdadero, sino en el mismo cielo, para comparecer ahora en la presencia de Dios a favor nuestro·
Heb 9:25  Ni para ofrecerse muchas veces, a la manera que el pontífice entra cada año en el santuario en sangre ajena;"
Heb 9:26  de otra manera sería preciso que padeciera muchas veces desde la creación del mundo. Pero ahora una sola vez en la plenitud de los siglos se manifestó para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
Heb 9:27  y asi como a los hombres les está establecido morir una vez, y después de esto el juicio,
Heb 9:28  así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para tomar sobre sí los pecados de todos, por segunda vez aparecerá, sin pecado, a los que le esperan para recibir la salud.

 


 

Heb 9:1  En el primer pacto, Dios nos dio reglas para que supiéramos cómo adorarlo. Esas reglas eran para el culto aquí en la tierra.
Heb 9:2  El santuario para ese culto se construyó de la siguiente manera: En su primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro y la mesa donde se ponían los panes apartados para Dios.
Heb 9:3  Detrás de la segunda cortina estaba la parte llamada Lugar Santísimo,
Heb 9:4  en donde estaba el altar de oro para quemar incienso, y también el cofre del pacto, que estaba totalmente recubierto de oro. En el cofre había una jarra de oro, que contenía maná; el bastón de Aarón, que había vuelto a florecer, y las tablas con los diez mandamientos.
Heb 9:5  Encima del cofre se pusieron las estatuas de dos seres alados, los cuales cubrían con sus alas la tapa del cofre y representaban la presencia de Dios. Pero de momento no hace falta entrar en detalles.
Heb 9:6  Así estaban dispuestas todas las cosas en el santuario. Todos los días, los sacerdotes entraban al Lugar Santo para celebrar el culto.
Heb 9:7  Pero en el Lugar Santísimo sólo podía entrar el jefe de los sacerdotes, y esto, sólo una vez al año. Entraba llevando la sangre de los animales, que él y el pueblo ofrecían para pedir perdón a Dios cuando pecaban sin darse cuenta.
Heb 9:8  De este modo el Espíritu Santo da a entender que, cuando aún existía el santuario, la entrada al Lugar Santísimo no le estaba permitida a cualquiera.
Heb 9:9  Todo esto se hizo así para mostrarnos lo que ahora es más importante: No podemos sentirnos perdonados sólo por haber ofrecido ofrendas y sacrificios en el culto.
Heb 9:10  Todo esto son reglas que tienen que ver con comidas, bebidas y ceremonias de purificación, que nos preparan para el culto. Las reglas indican lo que se debe hacer, pero no nos ayudan a cambiar nuestra manera de vivir. Esas reglas sirven sólo mientras Dios no las cambie por algo mejor.
Heb 9:11  Pero ya Cristo vino y se ha convertido en el Jefe de Sacerdotes, y a él le debemos todo lo bueno que ahora nos pasa. Porque el santuario donde él es sacerdote, es mejor y perfecto. No lo hizo ningún ser humano, así que no es de este mundo.
Heb 9:12  Cristo no entró a ese santuario para ofrecer a Dios la sangre de animales, sino para ofrecer su propia sangre. Entró una sola vez y para siempre; de ese modo, de una vez por todas nos libró del pecado.
Heb 9:13  De acuerdo con la religión judía, las personas que están impuras no pueden rendirle culto a Dios. Pero serán consideradas puras si se les rocía la sangre de chivos y toros, y las cenizas de una becerra sacrificada.
Heb 9:14  Pues si todo eso tiene poder, más poder tiene la sangre de Cristo. Porque por medio del Espíritu, que vive para siempre, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha ni pecado. Su sangre nos purifica, para que estemos seguros de que hemos sido perdonados, y para que podamos servir a Dios, que vive para siempre.
Heb 9:15  Así, por medio de Jesucristo, entramos en un nuevo pacto con Dios. Porque Jesucristo murió para que Dios nos perdonara todo lo malo que hicimos cuando servíamos al primer pacto. Y por medio de su muerte, también los que hemos sido elegidos por Dios recibiremos la salvación eterna que él nos ha prometido.
Heb 9:16  Este nuevo pacto es como un testamento. Si la persona que hace un testamento no ha muerto todavía, ese documento aún no sirve de nada.
Heb 9:18  Por eso, cuando Dios hizo el primer pacto, se mataron varios animales.
Heb 9:19  Primero, Moisés anunció los mandamientos de la ley a todo el pueblo. Luego tomó lana roja y una rama de hisopo, y las mojó en agua mezclada con sangre de toros y de chivos. Después roció esa mezcla sobre el libro de la Ley, y con ella roció también a todo el pueblo.
Heb 9:20  Cuando terminó, dijo: «Esta sangre confirma el pacto que Dios ha hecho con ustedes.»
Heb 9:21  Moisés también roció con sangre el santuario y todas las cosas que se usaban en el culto.
Heb 9:22  La ley dice que la sangre quita el pecado de casi todas las cosas, y que debemos ofrecer sangre a Dios para que nos perdone nuestros pecados.
Heb 9:23  Por eso fue necesario matar a esos animales, para limpiar todo lo que hay en el santuario, que es una copia de lo que hay en el cielo. Pero lo que hay en el cielo necesita algo mejor que sacrificios de animales.
Heb 9:24  Porque Cristo no entró en el santuario hecho por seres humanos, que era sólo una copia del santuario verdadero. Cristo entró en el cielo mismo, y allí se presenta ante Dios para pedirle que nos perdone.
Heb 9:25  No entró para ofrecerse como sacrificio muchas veces, como aquí en la tierra lo hace el jefe de los sacerdotes, que entra una vez al año para ofrecer una sangre que no es la suya.
Heb 9:26  Si Cristo tuviera que hacer lo mismo, habría tenido que morir muchas veces desde que Dios creó el mundo. Pero lo cierto es que ahora, cuando ya se acerca el fin, Cristo se ha manifestado de una vez y para siempre. Se ha manifestado para ofrecerse como el sacrificio por el cual Dios nos perdona nuestros pecados.
Heb 9:27  Todos nosotros moriremos una sola vez, y después vendrá el juicio.
Heb 9:28  De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para que muchos seamos perdonados de nuestros pecados. Después él volverá otra vez al mundo, pero no para morir por nuestros pecados, sino para salvar a todos los que esperamos su venida. 

 


 

Heb 9:1  Porque se hizo un primer Tabernáculo, en el cual estaban los candeleros, y la mesa y los panes de la proposición y esta parte es la que se llama lugar santo, o santuario.
Heb 9:2  Se seguía detrás del segundo velo la parte del Tabernáculo que se llama lugar santísimo,
Heb 9:3  que contenía un incensario de oro; y el arca del Testamento cubierta de oro por todas partes, y allí se guardaba el vaso de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón, que floreció, y las tablas de la ley o de la alianza;
Heb 9:4  y sobre el arca estaban los querubines gloriosos haciendo sombra al propiciatorio, de las cuales cosas no es tiempo de hablar ahora por menor.
Heb 9:5  Como quiera, dispuestas así estas cosas, en el primer Tabernáculo entraban siempre los sacerdotes para cumplir las funciones de sus ministerios;
Heb 9:6  pero en el segundo el solo sumo sacerdote, una vez al año, no sin llevar allí sangre, la cual ofrecía por sus ignorancias y por las del pueblo,
Heb 9:7  dando a entender con esto el Espíritu Santo que no estaba todavía patente la entrada del verdadero santuario del cielo, estando aún en pie, o subsistiendo, el primer Tabernáculo.
Heb 9:8  Todo lo cual era figura de lo que pasa ahora, y pasaba en aquel tiempo en los dones y sacrificios que se ofrecían, los cuales no podían purificar la conciencia de los que tributaban a Dios este culto, pues no consistía sino en viandas, y bebidas,
Heb 9:9  y diferentes abluciones, y ceremonias carnales, que no fueron establecidas sino hasta el tiempo en que la ley sería corregida o reformada.
Heb 9:10  Mas sobreviniendo Cristo sumo sacerdote que nos había de alcanzar los bienes venideros, por medio de un Tabernáculo más excelente y más perfecto, no hecho a mano, esto es, no de fábrica o formación semejante a la nuestra;
Heb 9:11  y presentándose no con sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino con la sangre propia, entró una sola vez para siempre en el santuario del cielo habiendo obtenido una eterna redención del género humano.
Heb 9:12  Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la ternera sacrificada, esparcida sobre los inmundos, los santifica en orden a la purificación legal de la carne,
Heb 9:13  ¿cuánto más la sangre de Cristo , el cual por impulso del Espíritu Santo se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas de los pecados, para que tributemos un verdadero culto al Dios vivo?
Heb 9:14  Y por eso es Jesús mediador de un nuevo testamento , a fin de que mediante su muerte para expiación aun de las prevaricaciones cometidas en tiempo del primer Testamento, reciban la herencia eterna prometida a los que han sido llamados de Dios.
Heb 9:15  Porque donde hay Testamento, es necesario que intervenga la muerte del testador;
Heb 9:16  pues el testamento no tiene fuerza sino por la muerte del que lo otorgó; de otra suerte no vale, mientras tanto que vive el que testó.
Heb 9:17  Por eso ni aun aquel primer Testamento fue celebrado sin sangre,
Heb 9:18  puesto que Moisés, después que hubo leído todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomando de la sangre de los novillos, y de los machos cabríos, mezclada con agua, lana teñida de carmesí o de grana, y el hisopo, roció al mismo libro de la ley, y también a todo el pueblo,
Heb 9:19  diciendo: Esta es la sangre que servirá de sello del Testamento que Dios os ha ordenado o hecho en favor vuestro.
Heb 9:20  Y así mismo roció con sangre el Tabernáculo, y todos los vasos del ministerio.
Heb 9:21  Y según la ley casi todas las cosas se purifican con sangre, y sin derramamiento de sangre no se hace la remisión.
Heb 9:22  Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales, esto es, el Tabernáculo y sus utensilios, se purificasen con tales ritos; pero las mismas cosas celestiales lo deben ser con víctimas mejores que éstas y así ha sucedido.
Heb 9:23  Porque no entró Jesús en el santuario hecho de mano de hombre, que era figura del verdadero; sino que entró en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros en el acatamiento de Dios;
Heb 9:24  y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo como entra el sumo sacerdote de año en año en el lugar santísimo con sangre ajena y no propia.
Heb 9:25  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo, cuando ahora una sola vez al cabo de los siglos se presentó para destrucción del pecado, con el sacrificio de sí mismo.
Heb 9:26  Y así como está decretado a los hombres morir una sola vez, y después el juicio,
Heb 9:27  así también Cristo ha sido una sola vez inmolado u ofrecido en sacrificio para quitar de raíz los pecados de muchos, y otra vez aparecerá no para expiar los pecados ajenos, sino para dar la salud eterna a los que le esperan con viva fe.
Heb 9:28  Porque no teniendo la ley más que la sombra de los bienes futuros, y no la realidad misma de las cosas, no puede jamás por medio de las mismas víctimas, que no cesan de ofrecerse todos los años, hacer justos y perfectos a los que se acercan al altar y sacrifican;

 


 

Heb 9:1  Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
Heb 9:2  Porque el tabernáculo(A) estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro,(B) la mesa y los panes de la proposición.(C)
Heb 9:3  Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo,(D)
Heb 9:4  el cual tenía un incensario de oro(E) y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes,(F) en la que estaba una urna de oro que contenía el maná,(G) la vara de Aarón que reverdeció,(H) y las tablas del pacto;(I)
Heb 9:5  y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio;(J) de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.
Heb 9:6  Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;(K)
Heb 9:7  pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;(L)
Heb 9:8  dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.
Heb 9:9  Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,
Heb 9:10  ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.
Heb 9:11  Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
Heb 9:12  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
Heb 9:13  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos,(M) y las cenizas de la becerra(N) rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
Heb 9:14  ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Heb 9:15  Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto,[a] para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
Heb 9:16  Porque donde hay testamento,[b] es necesario que intervenga muerte del testador.
Heb 9:17  Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.
Heb 9:18  De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre.
Heb 9:19  Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo,
Heb 9:20  diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.(O)
Heb 9:21  Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.(P)
Heb 9:22  Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.(Q) 

El sacrificio de Cristo quita el pecado
 
Heb 9:23  Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.
Heb 9:24  Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
Heb 9:25  y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
Heb 9:26  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
Heb 9:27  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
Heb 9:28  así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. 
 

 


 

Heb 9:1  Tenía sin embargo el primero sus justificaciones del culto, y su santuario mundano.
Heb 9:2  Porque un Tabernáculo fue hecho: el primero, en que estaba el candelero, y la mesa, y los panes de la proposición, lo que llaman el santuario.
Heb 9:3  Tras el segundo velo estaba el Tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo;
Heb 9:4  que tenía un incensario de oro, y el Arca del Pacto cubierta por todas partes de oro; en donde estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las Tablas del Testamento.
Heb 9:5  Y sobre ella los querubines de la gloria que cubrían el propiciatorio, cosas de las cuales no se puede ahora hablar en detalle.
Heb 9:6  Y con estas cosas así ordenadas, en el primer Tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios de los sacrificios.
Heb 9:7  Mas en el segundo, sólo el sumo sacerdote entraba una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por su propia ignorancia y la del pueblo.
Heb 9:8  Dando en esto a entender el Espíritu Santo, que aún no estaba descubierto camino para el Santuario, entre tanto que el primer Tabernáculo estuviese en pie.
Heb 9:9  Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto al que servía con ellos , en cuanto a la conciencia,
Heb 9:10  sino en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas de la carne impuestas hasta el tiempo de la corrección.
Heb 9:11  Mas Cristo ya estando presente, Sumo Sacerdote de los bienes que habían de venir, por otro más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a decir, no de esta creación,
Heb 9:12  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre entró una sola vez en el Santuario diseñado para eterna redención.
Heb 9:13  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza esparcida de una becerra, santifica a los inmundos para purificación de la carne,
Heb 9:14  ¿cuánto más la sangre del Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios viviente?
Heb 9:15  Así que, por eso es Mediador del Nuevo Testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había debajo del primer Testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
Heb 9:16  Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga la muerte del testador.
Heb 9:17  Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive.
Heb 9:18  De donde vino que ni aun el primero fue consagrado sin sangre.
Heb 9:19  Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la Ley a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos con agua, y lana de grana, e hisopo, roció a todo el pueblo, y juntamente al mismo libro,
Heb 9:20  diciendo: Esta es la sangre del Testamento que Dios os ha mandado.
Heb 9:21  Y además de esto roció también con la sangre el Tabernáculo y todos los vasos del ministerio.
Heb 9:22  Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
Heb 9:23  Así que fue necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; pero las mismas cosas celestiales, con mejores sacrificios que éstos.
Heb 9:24  Por lo cual no entró Jesús en el santuario hecho de mano, (que es figura del verdadero,) sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
Heb 9:25  Y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, (como entra el sumo sacerdote en el santuario una vez cada año con la sangre ajena.)
Heb 9:26  De otra manera sería necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo; mas ahora UNA VEZ en la consumación de los siglos, para deshacer el pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
Heb 9:27  Y de la manera que está establecido a los hombres, que mueran una vez; y después, el juicio,
Heb 9:28  así también el Cristo es ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; la segunda vez se manifestará para salud a los que sin pecado lo esperan. 

 


 

Heb 9:1  Then verily the first covenant had also ordinances of divine service, and a worldly sanctuary.
Heb 9:2  For there was a tabernacle made; the first, wherein was the candlestick, and the table, and the shewbread; which is called the sanctuary.
Heb 9:3  And after the second veil, the tabernacle which is called the Holiest of all;
Heb 9:4  Which had the golden censer, and the ark of the covenant overlaid round about with gold, wherein was the golden pot that had manna, and Aaron's rod that budded, and the tables of the covenant;
Heb 9:5  And over it the cherubims of glory shadowing the mercyseat; of which we cannot now speak particularly.
Heb 9:6  Now when these things were thus ordained, the priests went always into the first tabernacle, accomplishing the service of God.
Heb 9:7  But into the second went the high priest alone once every year, not without blood, which he offered for himself, and for the errors of the people:
Heb 9:8  The Holy Ghost this signifying, that the way into the holiest of all was not yet made manifest, while as the first tabernacle was yet standing:
Heb 9:9  Which was a figure for the time then present, in which were offered both gifts and sacrifices, that could not make him that did the service perfect, as pertaining to the conscience;
Heb 9:10  Which stood only in meats and drinks, and divers washings, and carnal ordinances, imposed on them until the time of reformation.
Heb 9:11  But Christ being come an high priest of good things to come, by a greater and more perfect tabernacle, not made with hands, that is to say, not of this building;
Heb 9:12  Neither by the blood of goats and calves, but by his own blood he entered in once into the holy place, having obtained eternal redemption for us.
Heb 9:13  For if the blood of bulls and of goats, and the ashes of an heifer sprinkling the unclean, sanctifieth to the purifying of the flesh:
Heb 9:14  How much more shall the blood of Christ, who through the eternal Spirit offered himself without spot to God, purge your conscience from dead works to serve the living God?
Heb 9:15  And for this cause he is the mediator of the new testament, that by means of death, for the redemption of the transgressions that were under the first testament, they which are called might receive the promise of eternal inheritance.
Heb 9:16  For where a testament is, there must also of necessity be the death of the testator.
Heb 9:17  For a testament is of force after men are dead: otherwise it is of no strength at all while the testator liveth.
Heb 9:18  Whereupon neither the first testament was dedicated without blood.
Heb 9:19  For when Moses had spoken every precept to all the people according to the law, he took the blood of calves and of goats, with water, and scarlet wool, and hyssop, and sprinkled both the book, and all the people,
Heb 9:20  Saying, This is the blood of the testament which God hath enjoined unto you.
Heb 9:21  Moreover he sprinkled with blood both the tabernacle, and all the vessels of the ministry.
Heb 9:22  And almost all things are by the law purged with blood; and without shedding of blood is no remission.
Heb 9:23  It was therefore necessary that the patterns of things in the heavens should be purified with these; but the heavenly things themselves with better sacrifices than these.
Heb 9:24  For Christ is not entered into the holy places made with hands, which are the figures of the true; but into heaven itself, now to appear in the presence of God for us:
Heb 9:25  Nor yet that he should offer himself often, as the high priest entereth into the holy place every year with blood of others;
Heb 9:26  For then must he often have suffered since the foundation of the world: but now once in the end of the world hath he appeared to put away sin by the sacrifice of himself.
Heb 9:27  And as it is appointed unto men once to die, but after this the judgment:
Heb 9:28  So Christ was once offered to bear the sins of many; and unto them that look for him shall he appear the second time without sin unto salvation. 

 


 

Heb 9:1  También la primera Alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.
Heb 9:2  Porque se preparó la parte anterior de la Tienda, donde se hallaban el candelabro y la mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo.
Heb 9:3  Detrás del segundo velo se hallaba la parte de la Tienda llamada Santo de los Santos,
Heb 9:4  que contenía el altar de oro para el incienso, el arca de la Alianza - completamente cubierta de oro - y en ella, la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que retoño y las tablas de la Alianza.
Heb 9:5  Encima del arca, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Mas no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle.
Heb 9:6  Preparadas así estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la Tienda para desempeñar las funciones del culto.
Heb 9:7  Pero en la segunda parte entra una vez al año, y solo, el Sumo Sacerdote, y no sin sangre que ofrecer por sí mismo y por los pecados del pueblo.
Heb 9:8  De esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda.
Heb 9:9  Todo ello es una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador,
Heb 9:10  y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.
Heb 9:11  Pero presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo.
Heb 9:12  Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna.
Heb 9:13  Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne,
Heb 9:14  ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!
Heb 9:15  Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida.
Heb 9:16  Pues donde hay testamento se requiere que conste la muerte del testador,
Heb 9:17  ya que el testamento es válido en caso de defunción, no teniendo valor en vida del testador.
Heb 9:18  Así tampoco la primera Alianza se inauguró sin sangre.
Heb 9:19  Pues Moisés, después de haber leído a todo el pueblo todos los preceptos según la Ley, tomó la sangre de los novillos y machos cabríos con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo
Heb 9:20  diciendo: = Esta es la sangre de la Alianza que Dios ha ordenado para vosotros. =
Heb 9:21  Igualmente roció con sangre la Tienda y todos los objetos del culto;
Heb 9:22  pues según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay remisión.
Heb 9:23  En consecuencia, es necesario, por una parte, que las figuras de las realidades celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte, que también lo sean las realidades celestiales, pero con víctimas más excelentes que aquéllas.
Heb 9:24  Pues no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro,
Heb 9:25  y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra cada año en el santuario con sangre ajena.
Heb 9:26  Para ello habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio.
Heb 9:27  Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio,
Heb 9:28  así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez = para quitar los pecados de la multitud, = se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado a los que le esperan para su salvación.

 


 

Heb 9:1  Ahora bien, la primera alianza tenía sus reglas para el culto, pero en un santuario terrenal.
Heb 9:2  La tienda[1] se levantó de tal forma que en su primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el cande labro[2] y la mesa con los panes consagrados a Dios. [3]
Heb 9:3  Detrás del segundo velo estaba el llamado Lugar Santísimo;[4]
Heb 9:4  allí había un altar de oro para quemar el incienso, [5] y el arca de la alianza cubierta de oro por todos lados. [6] En el arca había una jarra de oro que contenía el maná, [7] y también estaban el bastón de Aarón, que había retoñado, [8] y las tablas de la alianza. [9]
Heb 9:5  Encima del arca estaban los seres alados[10] que representaban la presencia de Dios, los cuales cubrían con sus alas la tapa del arca. [11] Pero por ahora no es necesario dar más detalles sobre estas cosas.
Heb 9:6  Preparadas así las cosas, los sacerdotes entran continuamente en la primera parte de la tienda para celebrar los oficios del culto. [12]
Heb 9:7  Pero en la segunda parte entra únicamente el sumo sacerdote, y solo una vez al año; y cuando entra, tiene que llevar sangre de animales para ofrecerla por sí mismo y por los pecados que el pueblo comete sin darse cuenta. [13]
Heb 9:8  Con esto el Espíritu Santo nos da a entender que, mientras la primera parte de la tienda seguía existiendo, el camino al santuario todavía no estaba abierto.
Heb 9:9  Todo esto es un símbolo para el tiempo presente; pues las ofrendas y sacrificios que allí se ofrecen a Dios no pueden hacer perfecta la conciencia de los que así lo adoran.
Heb 9:10  Se trata únicamente de alimentos, bebidas y ciertas ceremonias de purificación, [14]
 que son reglas externas y que tienen valor solamente hasta que Dios cambie las cosas.
Heb 9:11  Pero Cristo y a vino, y ahora él es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. El santuario donde él actúa como sacerdote es mejor y más perfecto, y no ha sido hecho por los hombres; es decir, no es de esta creación.
Heb 9:12  Cristo ha entrado en el santuario, y a no para ofrecer la sangre de chivos y becerros, sino su propia sangre; ha entrado una sola vez y para siempre, y ha obtenido para nosotros la liberación eterna.
Heb 9:13  Es verdad que la sangre de los toros y chivos, [15] y las cenizas de la becerra que se quema en el altar, las cuales son rociadas sobre los que están impuros, tienen poder para consagrarlos y purificarlos por fuera. [16]
Heb 9:14  Pero si esto es así, ¡cuánto más poder tendrá la sangre de Cristo! Pues por medio del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha, y su sangre limpia nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que podamos servir al Dios viviente.
Heb 9:15  Por eso, Jesucristo es mediador de una nueva alianza y un nuevo testamento, [17] pues con su muerte libra a los hombres de los pecados cometidos bajo la primera alianza, y hace posible que los que Dios ha llamado reciban la herencia eterna que él les ha prometido.
Heb 9:16  Para que un testamento entre en vigor, tiene que comprobarse primero la muerte de la persona que lo hizo.
Heb 9:17  Pues un testamento no tiene valor mientras vive el que lo hizo, sino solo cuando y a ha muerto.
Heb 9:18  Por eso, la primera alianza también se estableció con derramamiento de sangre.
Heb 9:19  Moisés anunció todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo; después tomó lana roja y una rama de hisopo, las mojó en la sangre de los becerros y los chivos mezclada con agua, y roció el libro de la ley y también a todo el pueblo. [18]
Heb 9:20  Entonces les dijo: "Esta es la sangre que confirma la alianza que Dios ha ordenado para ustedes."[19]
Heb 9:21  Moisés roció también con sangre el santuario y todos los objetos que se usaban en el culto. [20]
Heb 9:22  Según la ley, casi todo tiene que ser purificado con sangre; y no hay perdón de pecados si no hay derramamiento de sangre. [21]
Heb 9:23  De manera que se necesitaban tales sacrificios para purificar aquellas cosas que son copias de lo celestial; pero las cosas celestiales necesitan mejores sacrificios que esos.
Heb 9:24  Porque Cristo no entró en aquel santuario hecho por los hombres, que era solamente una figura del santuario verdadero, sino que entró en el cielo mismo, donde ahora se presenta delante de Dios para rogar en nuestro favor.
Heb 9:25  y no entró para ofrecerse en sacrificio muchas veces, como hace cada año todo sumo sacerdote, que entra en el santuario para ofrecer sangre ajena.
Heb 9:26  Si ese fuera el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio para quitar el pecado.
Heb 9:27  y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio,
Heb 9:28  así también Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos. Después aparecerá por segunda vez, y a no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan. [22]

 


 

Heb 9:1  Por su parte, pues, el [pacto] anterior tenía ordenanzas de servicio sagrado y [su] lugar santo mundanal.
Heb 9:2  Porque fue construido un primer [compartimiento de la] tienda en el cual estaba el candelabro y también la mesa y la exhibición de los panes; y lo llaman “el Lugar Santo”.
Heb 9:3  Pero detrás de la segunda cortina estaba el [compartimiento de la] tienda llamado “el Santísimo”.
Heb 9:4  Este tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la cual estaban la jarra de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que echó botones y las tablas del pacto;
Heb 9:5  pero por encima de ella estaban los querubines gloriosos que cubrían con su sombra [la cubierta] propiciatoria. Pero ahora no es el tiempo de hablar en detalle respecto a estas cosas.
Heb 9:6  Después de haberse construido estas cosas de esta manera, los sacerdotes entran a todo tiempo en el primer [compartimiento de la] tienda para llevar a cabo los servicios sagrados;
Heb 9:7  pero en el segundo [compartimiento] el sumo sacerdote entra solo, una vez al año, no sin sangre, que él ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.
Heb 9:8  Así el espíritu santo aclara que el camino al lugar santo todavía no se había puesto de manifiesto entre tanto que estaba en pie la primera tienda.
Heb 9:9  Esta misma [tienda] es una ilustración para el tiempo señalado que está aquí ahora, y en conformidad con tal [ilustración] se ofrecen tanto dádivas como sacrificios. Sin embargo, estos no pueden perfeccionar en cuanto a su conciencia al [hombre] que efectúa servicio sagrado,
Heb 9:10  sino que tienen que ver solamente con alimentos y bebidas y diversos bautismos. Eran requisitos legales que tenían que ver con la carne y que fueron impuestos hasta el tiempo señalado para rectificar las cosas.
Heb 9:11  Sin embargo, cuando Cristo vino como sumo sacerdote de las cosas buenas que han llegado a realizarse, mediante la tienda más grande y más perfecta no hecha de manos, es decir, no de esta creación,
Heb 9:12  él entró —no, no con la sangre de machos cabríos y de torillos, sino con su propia sangre— una vez para siempre en el lugar santo, y obtuvo liberación eterna [para nosotros].
Heb 9:13  Porque si la sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de novilla rociadas sobre los que se han contaminado, santifica al grado de limpieza de la carne,
Heb 9:14  ¿cuánto más la sangre del Cristo, que por un espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, limpiará nuestra conciencia de obras muertas para que rindamos servicio sagrado a[l] Dios vivo?
Heb 9:15  Por eso él es mediador de un nuevo pacto, para que, habiendo ocurrido una muerte para la liberación [de ellos] por rescate de las transgresiones bajo el pacto anterior, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
Heb 9:16  Porque donde hay un pacto, es necesario que se suministre la muerte del [humano] que hace el pacto.
Heb 9:17  Porque el pacto es válido sobre [víctimas] muertas, puesto que no está en vigor en ningún tiempo mientras vive el [humano] que ha hecho el pacto.
Heb 9:18  Por consiguiente, ni el [pacto] anterior fue inaugurado sin sangre.
Heb 9:19  Porque cuando Moisés hubo hablado a todo el pueblo todo mandamiento según la Ley, tomó la sangre de los torillos y de los machos cabríos, con agua y lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo,
Heb 9:20  y dijo: “Esta es la sangre del pacto que Dios ha impuesto como encargo a ustedes”.
Heb 9:21  Y de la misma manera roció con la sangre la tienda y todos los vasos del servicio público.
Heb 9:22  Sí, casi todas las cosas son limpiadas con sangre según la Ley, y a menos que se derrame sangre no se efectúa ningún perdón.
Heb 9:23  Por lo tanto, fue necesario que las representaciones típicas de las cosas en los cielos fueran limpiadas por estos medios, pero las mismas cosas celestiales con sacrificios que son mejores que dichos sacrificios.
Heb 9:24  Porque Cristo entró, no en un lugar santo hecho de manos, el cual es copia de la realidad, sino en el cielo mismo, para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros.
Heb 9:25  Tampoco es con el fin de que se ofreciera a sí mismo muchas veces, como realmente entra el sumo sacerdote en el lugar santo de año en año con sangre ajena.
Heb 9:26  De otro modo, tendría que sufrir muchas veces desde la fundación del mundo. Mas ahora se ha manifestado una vez para siempre, en la conclusión de los sistemas de cosas, para quitar de en medio el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.
Heb 9:27  Y así como está reservado a los hombres morir una vez para siempre, pero después de esto un juicio,
Heb 9:28  así también el Cristo fue ofrecido una vez para siempre para cargar con los pecados de muchos; y la segunda vez que aparece será aparte del pecado y a los que lo están esperando con intenso anhelo para [la] salvación [de ellos].

 


 

Heb 9:1  En el primer pacto, Dios nos dio reglas para que supiéramos cómo adorarlo. Esas reglas eran para el culto aquí en la tierra.
Heb 9:2  El santuario para ese culto se construyó de la siguiente manera: En su primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro y la mesa donde se ponían los panes apartados para Dios.
Heb 9:3  Detrás de la segunda cortina estaba la parte llamada Lugar Santísimo,
Heb 9:4  en donde estaba el altar de oro para quemar incienso, y también el cofre del pacto, que estaba totalmente recubierto de oro. En el cofre había una jarra de oro, que contenía maná; el bastón de Aarón, que había vuelto a florecer, y las tablas con los diez mandamientos.
Heb 9:5  Encima del cofre se pusieron las estatuas de dos seres alados, los cuales cubrían con sus alas la tapa del cofre y representaban la presencia de Dios. Pero de momento no hace falta entrar en detalles.
Heb 9:6  Así estaban dispuestas todas las cosas en el santuario. Todos los días, los sacerdotes entraban al Lugar Santo para celebrar el culto.
Heb 9:7  Pero en el Lugar Santísimo sólo podía entrar el jefe de los sacerdotes, y esto, sólo una vez al año. Entraba llevando la sangre de los animales, que él y el pueblo ofrecían para pedir perdón a Dios cuando pecaban sin darse cuenta.
Heb 9:8  De este modo el Espíritu Santo da a entender que, cuando aún existía el santuario, la entrada al Lugar Santísimo no le estaba permitida a cualquiera.
Heb 9:9  Todo esto se hizo así para mostrarnos lo que ahora es más importante: No podemos sentirnos perdonados sólo por haber ofrecido ofrendas y sacrificios en el culto.
Heb 9:10  Todo esto son reglas que tienen que ver con comidas, bebidas y ceremonias de purificación, que nos preparan para el culto. Las reglas indican lo que se debe hacer, pero no nos ayudan a cambiar nuestra manera de vivir. Esas reglas sirven sólo mientras Dios no las cambie por algo mejor.
Heb 9:11  Pero ya Cristo vino y se ha convertido en el Jefe de Sacerdotes, y a él le debemos todo lo bueno que ahora nos pasa. Porque el santuario donde él es sacerdote, es mejor y perfecto. No lo hizo ningún ser humano, así que no es de este mundo.
Heb 9:12  Cristo no entró a ese santuario para ofrecer a Dios la sangre de animales, sino para ofrecer su propia sangre. Entró una sola vez y para siempre; de ese modo, de una vez por todas nos libró del pecado.
Heb 9:13  De acuerdo con la religión judía, las personas que están impuras no pueden rendirle culto a Dios. Pero serán consideradas puras si se les rocía la sangre de chivos y toros, y las cenizas de una becerra sacrificada.
Heb 9:14  Pues si todo eso tiene poder, más poder tiene la sangre de Cristo. Porque por medio del Espíritu, que vive para siempre, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha ni pecado. Su sangre nos purifica, para que estemos seguros de que hemos sido perdonados, y para que podamos servir a Dios, que vive para siempre.
Heb 9:15  Así, por medio de Jesucristo, entramos en un nuevo pacto con Dios. Porque Jesucristo murió para que Dios nos perdonara todo lo malo que hicimos cuando servíamos al primer pacto. Y por medio de su muerte, también los que hemos sido elegidos por Dios recibiremos la salvación eterna que él nos ha prometido.
Heb 9:16  Este nuevo pacto es como un testamento. Si la persona que hace un testamento no ha muerto todavía, ese documento aún no sirve de nada.
Heb 9:18  Por eso, cuando Dios hizo el primer pacto, se mataron varios animales.
Heb 9:19  Primero, Moisés anunció los mandamientos de la ley a todo el pueblo. Luego tomó lana roja y una rama de hisopo, y las mojó en agua mezclada con sangre de toros y de chivos. Después roció esa mezcla sobre el libro de la Ley, y con ella roció también a todo el pueblo.
Heb 9:20  Cuando terminó, dijo: «Esta sangre confirma el pacto que Dios ha hecho con ustedes.»
Heb 9:21  Moisés también roció con sangre el santuario y todas las cosas que se usaban en el culto.
Heb 9:22  La ley dice que la sangre quita el pecado de casi todas las cosas, y que debemos ofrecer sangre a Dios para que nos perdone nuestros pecados.
Heb 9:23  Por eso fue necesario matar a esos animales, para limpiar todo lo que hay en el santuario, que es una copia de lo que hay en el cielo. Pero lo que hay en el cielo necesita algo mejor que sacrificios de animales.
Heb 9:24  Porque Cristo no entró en el santuario hecho por seres humanos, que era sólo una copia del santuario verdadero. Cristo entró en el cielo mismo, y allí se presenta ante Dios para pedirle que nos perdone.
Heb 9:25  No entró para ofrecerse como sacrificio muchas veces, como aquí en la tierra lo hace el jefe de los sacerdotes, que entra una vez al año para ofrecer una sangre que no es la suya.
Heb 9:26  Si Cristo tuviera que hacer lo mismo, habría tenido que morir muchas veces desde que Dios creó el mundo. Pero lo cierto es que ahora, cuando ya se acerca el fin, Cristo se ha manifestado de una vez y para siempre. Se ha manifestado para ofrecerse como el sacrificio por el cual Dios nos perdona nuestros pecados.
Heb 9:27  Todos nosotros moriremos una sola vez, y después vendrá el juicio.
Heb 9:28  De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para que muchos seamos perdonados de nuestros pecados. Después él volverá otra vez al mundo, pero no para morir por nuestros pecados, sino para salvar a todos los que esperamos su venida.

 


 

Heb 9:1  Ahora bien, el Primer Pacto tenía regulaciones para la adoración y un Lugar Makon Kadosh aquí en la tierra.
Heb 9:2  Un Tabernáculo fue erigido exteriormente, y fue llamado el Lugar Makon Kadosh, en él estaba la menoráh, la mesa y el pan de la Presencia.
Heb 9:3  Detrás del segundo parojet había un Tabernáculo llamado El Lugar Kadosh Kadoshim,
Heb 9:4  que tenía el altar de oro para quemar incienso y el Arca para el Pacto completamente cubierta de oro. En el Arca había una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aharon que retoñó, y las Tablas de Piedra del Pacto;
Heb 9:5  y sobre ella, estaban los Keruvim representando la Shejinah, que cubrían el Arca con su sombra; pero ahora no es el momento de hablar de esto en detalle.
Heb 9:6  Y con las cosas arregladas de esta forma, en el Tabernáculo externo entraban los kohanim todo el tiempo para el oficio de sus deberes;
Heb 9:7  pero en el interno,[47] sólo entra el Kohen HaGadol tan sólo una vez al año, y siempre debe traer sangre la cual ofrenda por sí mismo, y por los pecados cometidos en ignorancia por el pueblo.
Heb 9:8  Y por este arreglo de las cosas el Ruaj HaKodesh demostró que mientras el primer Tabernáculo estuviera en pie, el camino hacia El Lugar Kadosh Kadoshim estaba cerrado.[48]
Heb 9:9  Esto simboliza la era presente, e indica que la conciencia de la persona que ofrecía el sacrificio no puede ser llevada a perfección por medio de ofrendas y los sacrificios que él representa.
Heb 9:10  Porque ellos consisten en ofrendas de comidas y bebidas, y varias formas de lavados ceremoniales; regulaciones referentes a la vida externa, impuestas hasta el tiempo para YAHWEH de reformar toda la estructura.[49]
Heb 9:11  Pero cuando el Mashíaj se manifestó como Kohen Gadol de las buenas cosas que ya están ocurriendo, por medio de un mayor Tabernáculo que no es hecho por hombres, pues no es de este mundo creado;
Heb 9:12  entró en el Lugar Kadosh Kadoshim una vez y para siempre. Y entró, no por medio de sangre de corderos y becerros, sino por medio de su propia sangre, así redimiendo a todo el mundo para siempre.
Heb 9:13  Porque si rociando ceremonialmente a las personas inmundas con la sangre de corderos y toros, y rociando las cenizas de las novillas restauran su pureza externa;
Heb 9:14  entonces, ¡cuánto más, mucho más, la sangre del Mashíaj, quien por medio del Ruaj Eterno, se ofreció a sí mismo a YAHWEH como sacrificio sin mancha, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a muerte para que podamos servir al Elohim viviente!
Heb 9:15  Es por su muerte que El es mediador de un nuevo pacto.[cp 8:6; 12:24; Je 31:31] Porque una muerte ha ocurrido que libera a la gente de las transgresiones cometidas bajo el primer pacto, para que aquellos que han sido llamados, puedan recibir la herencia eterna prometida.
Heb 9:16  Porque donde hay una herencia, necesariamente tiene que producirse evidencia de la muerte del que promete tal herencia,
Heb 9:17  porque la herencia no tiene vigencia antes de la muerte del que la promete, nunca mientras todavía sigue vivo.
Heb 9:18  Por esto el primer pacto también fue inaugurado con sangre.
Heb 9:19  Después que Moshe proclamó todos los mandamientos de la Toráh a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros con un poco de agua y usó lana escarlata e hisopo para rociar el rollo y también al pueblo,
Heb 9:20  y dijo: "Esta es la sangre del Pacto que YAHWEH ha ordenado para ustedes."[Ex 24:8]
Heb 9:21  Asimismo roció el Tabernáculo y los utensilios usados en las ceremonias.
Heb 9:22  De hecho, de acuerdo con la Toráh, casi todo es purificado con sangre; en verdad, sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados.[50]
Heb 9:23  Entonces, así fue como el modelo de las cosas celestiales fueron purificadas, pero las cosas celestiales en sí mismas requieren mejores sacrificios que estos.
Heb 9:24  Porque el Mashíaj ha entrado al Lugar Kadosh Kadoshim, que no es hecho por manos de hombres, ni simplemente una copia del verdadero, sino al mismo cielo, para ahora presentarse en nombre de nosotros en la misma presencia de YAHWEH.[51]
Heb 9:25  Además, El no entró al cielo para ofrecerse a sí una y otra vez, como el Kohen HaGadol entra en el Lugar Kadosh Kadoshim año tras año con la sangre ajena;
Heb 9:26  porque entonces hubiera tenido que sufrir la muerte una y muchas veces desde la fundación del universo hasta ahora. Pero como es ahora, El se ha manifestado una ve z al final de los tiempos para quitar el pecado por medio del sacrificio de sí mismo.
Heb 9:27  Así como los seres humanos tienen que morir una vez, pero después de esto viene el juicio;
Heb 9:28  así también el Mashíaj, habiendo sido ofrecido una vez para cargar los pecados de muchos; [Is 53:12] aparecerá por segunda vez,[52] no para tratar con el pecado, sino para salvación de aquellos que ansiosamente esperan por El.

 


 

Heb 9:1  "El primer pacto tenía sus reglas para el culto y un lugar de adoración hecho por el hombre,"
Heb 9:2  "que era una carpa. El primer cuarto de la carpa se llamaba el Lugar Santo, donde estaban el candelabro, la mesa y el pan que se dedicaba a Dios."
Heb 9:3  "Detrás de la segunda cortina había un cuarto llamado el Lugar Santísimo,"
Heb 9:4  "allí estaba el altar de oro para quemar incienso y el cofre sagrado recubierto de oro, donde se guardaba el pacto antiguo. Dentro del cofre había un recipiente de oro con maná, la vara de Aarón que había retoñado y las tablas de piedra, donde estaban escritos los diez mandamientos del pacto."
Heb 9:5  "Sobre el cofre, ubicados sobre el lugar del perdón estaban los querubines, que mostraban el esplendor de Dios. Sin embargo, ahora no es el momento de extendernos en estos detalles."
Heb 9:6  "Una vez colocadas estas cosas en su lugar, los sacerdotes entraban en el primer cuarto de la carpa para rendir culto a Dios,"
Heb 9:7  "pero al segundo cuarto sólo podía entrar el sumo sacerdote. Para entrar allí, debía llevar sangre para ofrecerla por sus propios pecados y por los que el pueblo cometía sin darse cuenta de que estaba pecando."
Heb 9:8  "El Espíritu Santo quiere darnos una enseñanza utilizando estos dos cuartos separados. Lo que nos enseña es que mientras exista el primer cuarto, el camino al Lugar Santísimo no está abierto."
Heb 9:9  Todo esto es ahora un ejemplo para nosotros que demuestra que las ofrendas y los sacrificios no eran capaces de purificar la conciencia de los que adoraban de esa manera.
Heb 9:10  "Esas ofrendas y sacrificios tenían que ver sólo con asuntos de comida, bebidas y ceremonias de purificación. Eran sólo reglas que servían únicamente hasta que Dios estableciera un nuevo orden."
Heb 9:11  "Pero ya vino Cristo, el sumo sacerdote de las bendiciones que nos han llegado ahora. Cristo no presta servicio en una carpa como en la que servían aquellos sacerdotes sino en un lugar grandioso y perfecto, no hecho por seres humanos, que no es de este mundo."
Heb 9:12  "Cristo entró una sola vez al Lugar Santísimo del cielo. No ofreció la sangre de chivos ni becerros, sino su propia sangre, y de esa forma nos liberó verdaderamente y para siempre."
Heb 9:13  "Es cierto que la sangre de los chivos y de los toros, y las cenizas de la novilla se esparcían sobre los que no estaban limpios y los limpiaba por fuera."
Heb 9:14  ¡Pero la sangre de Cristo puede hacer muchísimo más! Se ofreció a Dios como un sacrificio perfecto por el Espíritu eterno. Su sangre purifica nuestra conciencia del mal que hemos hecho para que así podamos adorar al Dios viviente.
Heb 9:15  "De manera que Cristo trae un nuevo pacto a los que son llamados por Dios. Así tendrán por siempre lo que él prometió, porque Cristo murió para librarlos de los pecados que cometieron cuando estaban bajo el pacto antiguo."
Heb 9:16  "Cuando un hombre muere, deja un testamento, pero para que se pueda cumplir, es preciso demostrar que quien lo hizo está muerto."
Heb 9:17  "Un testamento no vale de nada mientras viva el que lo hizo, sino sólo cuando haya muerto."
Heb 9:18  "Por esa razón, también el primer pacto tuvo que establecerse con derramamiento de sangre."
Heb 9:19  "Primero, Moisés le anunció los mandamientos de la ley a todo el pueblo. Después mezcló con agua la sangre de terneros, tomó lana roja y un racimo de hisopo y roció la sangre sobre el pueblo y sobre el libro de la ley."
Heb 9:20  "Moisés dijo: ""Esta es la sangre que confirma el pacto que Dios les manda obedecer""."
Heb 9:21  "Igualmente, Moisés roció la sangre sobre la Carpa Sagrada y sobre todo lo que se utilizaba para la adoración."
Heb 9:22  "La ley dice que casi todo debe limpiarse con sangre, porque si no se derrama sangre los pecados no quedan perdonados."
Heb 9:23  "Estas eran copias de las realidades que están en el cielo y tenían que limpiarse con sacrificios de animales, pero las realidades del cielo exigen mejores sacrificios."
Heb 9:24  "Pero Cristo no entró al Lugar Santísimo hecho por los hombres, sólo copia del verdadero, sino al cielo y está presente allí, delante de Dios, para pedir a nuestro favor."
Heb 9:25  "Cristo se ofreció a sí mismo, pero no muchas veces como lo hace el sumo sacerdote aquí en la tierra. El sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo una vez al año para ofrecer sangre ajena."
Heb 9:26  "Si fuera así con Cristo, habría tenido que sacrificarse muchas veces desde que se creó el mundo, pero él vino en estos últimos tiempos y se ofreció de una vez por todas, sacrificándose a sí mismo para acabar así con el pecado."
Heb 9:27  Todos los seres humanos morirán una sola vez y después vendrá el juicio.
Heb 9:28  "También Cristo se sacrificó una sola vez para perdonar los pecados de muchos. Él vendrá por segunda vez, pero ya no por los pecados de la gente, sino para salvar a los que esperan su venida."

 


 
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