Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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Edicion:
 
Biblia de Estudio Adventista

Nota:
 
Deseamos que tu estudio personal sea discernido espiritualmente por medio de la oracion y la reflexion,solo incluimos ocasionalmente notas explicativas cuando lo hemos considerado necesario

Un Lugar de Esperanza
Esperanza de Vida 

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Esperanza de Vida
Autor: Pastor Elias Brasil
 
INTRODUCCIÓN
En el lugar santí simo del santuario estaba el arca y el propiciatorio.
El arca era una caja de madera revesti da de oro y contenía las
dos tablas de piedra con los diez mandamientos. El propiciatorio era
la tapa del arca. Sobre esa tapa el sumo sacerdote aplicaba la sangre
en el día de la expiación para purifi car el santuario de los pecados del
pueblo allí acumulados.
El arca, como el propiciatorio era el trono de Dios en el santuario.
Allí Dios manifestaba su presencia y revelaba su carácter mediante
las demandas morales expresadas en su ley, los diez mandamientos. La
presencia de Dios en el santuario era fuente de vida para Israel. A parti
r del santuario y sus servicios el pecado era perdonado y fi nalmente
exti rpado de en medio del pueblo, restaurando la relación del pueblo
con Dios y renovando la vida espiritual y fí sica de Israel. El Nuevo Testamento
en el libro de Hebreos, aplica la fi gura de propiciatorio del
santuario al “trono de gracia” (Heb. 4:16), donde Cristo ministra en
nuestro favor en el Santuario celesti al. Es desde su trono de gracia que
Cristo nos concede libertad del pecado y vida que proviene de Dios.
La vida, apreciados amigos, es el bien más precioso, el don más
importante que recibimos de Dios. Millares de personas mueren cada
minuto. Debemos agradecer siempre a Dios por la vida que él nos da.
Quiero hablar en esta noche sobre la vida que Dios ofrece para cada
uno de nosotros, la vida que viene como don de Dios desde el santuario
celesti al, donde Cristo ministra hoy intercediendo en nuestro
favor.
DESARROLLO
Ilustración: Es posible que en algún momento usted se haya
senti do como el personaje del diseño de un periódico, en el cual un
hombre estaba cargando un enorme peso en la espalda. Un gran nú39
UN LUGAR DE Esperanza
mero de cosas contribuía para que el peso de esa carga sea imposible
de cargar: auto, barco, futbol, familia, tiempo, trabajo. Debajo había
un texto que decía: “¡La vida debe ser más que eso!”
I. EL SENTIDO DE LA VIDA
Todos en algún momento ya reflexionamos y luchamos con un
sentido para la vida. Nuestra lucha puede ser con preocupaciones por
el pago de una cuenta, un problema en el trabajo o una crisis familiar.
Enfrentamos también presiones como la falta de tiempo para cumplir
una tarea, o ejecutar un trabajo que tenemos que hacer durante la
semana. A veces estamos acosados por aflicciones emocionales y nos
sentimos desanimados, deprimidos, irritados o resentidos.
En medio de estas luchas que reflejan muy bien las experiencias
humanas, nosotros nos preguntamos: “¿Existe en la vida algo más que
esto?” “¿Será que nacemos solamente para vivir angustias, estrés, preocupaciones
y crisis para después morir y desaparecer para siempre?”
Amigos, Jesús hizo una declaración muy importante, registrada
en el evangelio de Juan: “El ladrón no viene sino para robar, matar y
destruir; yo he venido para que tengan vida y que la tengan en abundancia”
(Juan 10:10). Aquí está la solución para los grandes dilemas y
crisis que enfrentamos, Jesús concede esperanza de vida, una vida en
abundancia. El problema es que a veces buscamos esa vida en un lugar
equivocado.
Ilustración: Un borracho que estaba procurando alguna cosa, al
ser interrogado por un policía, explicó que estaba procurando la billetera
que había perdido. El policía preguntó “¿Dónde la perdió?” El borracho
movió la mano mientras balbuceaba: “Yo la perdí cerca de dos
cuadras para allá”. En la tentativa de entender la situación, el policía
preguntó: “Entonces, ¿por qué la está buscando aquí?” El borracho
respondió: “Allá no existe iluminación”.
A veces buscamos respuestas a nuestras preguntas y soluciones
para nuestros problemas en lugares equivocados. Si usted quiere una
vida feliz y abundante, usted debe buscarla donde puede encontrar40
UN LUGAR DE Esperanza
la: En Cristo Jesús. Note, Jesús no ofrece solo vida, él ofrece una vida
“en abundancia”. La palabra abundancia en el diccionario quiere decir
grande porción; cantidad más que suficiente para suplir las necesidades;
hartura, abastecimiento. Pero al final, ¿qué tipo de vida es esa
“vida en abundancia”?
A. Algunos piensan que la vida en abundancia es una vida llena
de emociones y cosas grandiosas para realizar, una vida que nunca
se hace chata o monótona. No es en la agitada vida moderna donde
encontramos el modelo para la vida en abundancia que Dios nos ofrece.
Hay personas que viven corriendo, viajando y haciendo todo lo que
quieren, pero no tienen felicidad. La Biblia dice: “Estad quietos y conoced
que yo soy Dios” (Salmo 46:10).
B. Otros piensan que la vida en abundancia está determinada
por la longevidad. Vivir por lo menos hasta los cien años de edad es
el deseo de muchas personas. Pero noten una cosa: Hay personas que
viven muchos años, pero llevan una vida de sufrimiento, de infelicidad
y de amargura. La Biblia habla de un hombre que vivió 969 años, y después
murió. El nombre era Matusalén (Gén. 5:27). Nada de importante
se dice de Matusalén además del hecho de haber tenido hijos e hijas.
Y con respecto a Enoc que vivió 365 años, un tercio de la vida de Matusalén,
la Biblia dice que él anduvo con Dios, y Dios se lo llevó vivo para
el cielo (Gén. 5:23,24). Así la vida abundante no está relacionada con
la longevidad sino con la calidad de nuestra vida. El mismo Jesús que
vivió apenas 33 años en este mundo, vivió una vida en abundancia en
el breve período de tiempo en que estuvo entre los seres humanos.
C. Algunos piensan que la vida en abundancia es una vida repleta
de bienes materiales, de lujo, casas, bienestar, autos y recursos
para comprar cualquier cosa, o el dinero para viajar a cualquier lugar.
Pero estas cosas no traen felicidad. Cuanto más dinero poseen las personas
más dinero desean y más ansiosas se ponen para enriquecerse.
Los ricos muchas veces son personas extremadamente infelices, porque
el dinero puede comprar cosas y objetos, pero no puede comprar
la felicidad, no puede comprar la salud, la cura para el cáncer, o la vida
perdida en un accidente.
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UN LUGAR DE Esperanza
II. LA VIDA EN ABUNDANCIA
Amigos, la vida en abundancia que Dios ofrece no se define por
las emociones temporarias de las actividades o por los placeres de las
diversiones y fiestas. La vida en abundancia que Dios ofrece no está
determinada por la longevidad o por la posesión de bienes materiales.
La vida en abundancia es la vida que sólo Dios posee. Y él nos concede
esa vida mediante su Hijo Cristo Jesús. Cristo murió en la cruz para
darnos el derecho de disfrutar esa vida. Esa vida, amigos, es una vida
comprada con la sangre de Jesús. Veamos lo que Jesús dice: “Yo soy el
buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el
Padre me conoce, yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”
(Juan 10:114-15).
Jesús entregó su vida para que nosotros pudiésemos recibir la
vida que le pertenecía sólo a Él, una vida abundante. Esta vida abundante
se caracteriza por tres aspectos especiales: es vida de libertad,
vida de amor y vida eterna.
A. Vida de libertad. En primer lugar, la vida abundante es una
vida de libertad. Jesús dijo: “y conoceréis la verdad y la verdad os hará
libres” (Juan 8:32). Esta verdad que liberta es el propio Jesús que, con
sus méritos de su sangre en la cruz, quiere liberarnos de los miedos, de
los temores y de las angustias que atacan nuestra alma. Jesús quiere
liberarnos del pecado, nuestro mayor enemigo, para que vivamos una
vida de libertad. En el ministerio del santuario israelita había un día en
que el pecado era eliminado. Cristo hoy en el santuario celestial, realiza
una obra especial para resolver definitivamente el problema del pecado.
La Biblia nos asegura que Dios finalmente va a destruir el pecado
y eliminar sus desastrosas consecuencias que llevaron a la humanidad
a la esclavitud.
B. Vida con propósito. En segundo lugar, la vida abundante es
una vida con un propósito. La vida que vale la pena ser vivida es aquella
vida que se coloca en las manos de Dios para servir a otros. La vida
abundante es aquella vida dedicada en servicio a Dios y al prójimo; es
como la vida de Jesús, una vida de amor a Dios y al prójimo. Lo más
significativo es que cuanto usted más sirve a Dios y también al próji42
UN LUGAR DE Esperanza
mo, más recibirá en términos de satisfacción y felicidad. No necesitará
buscar la felicidad, ella vendrá naturalmente. Entonces si quiere vivir
una vida en abundancia, viva para Dios y para el prójimo. La vida en
abundancia no está en las emociones de muchas actividades, ni en
longevidad, ni en las riquezas. La vida en abundancia brota de la generosidad
del amor y del servicio a Dios y al prójimo.
C. Vida duradera. Finalmente, la vida en abundancia es una vida
duradera. La vida que Dios nos ofrece no se limita a los pocos años de
existencia sobre la tierra, pues es una vida eterna. La muerte es una
realidad que asusta cuyas sombras alcanzan a cada ser humano. Pero
la Palabra de Dios promete que los que aceptan a Cristo como Salvador
están libres del poder de la muerte. Jesús le dijo a las dos hermanas
enlutadas por la muerte del hermano: “Yo soy la resurrección y la vida,
quien cree en mi, aunque muera, vivirá. Todo aquel que vive, y cree
en mí, no morirá para siempre”. (Juan 11:25, 26). La vida que Dios nos
ofrece no puede ser destruida por la muerte porque para los salvos
en Cristo la muerte no pasa de un sueño, la cual tendrá en breve un
despertar feliz.
CONCLUSIÓN:
Ilustración: Quiero contarles la historia de un hombre muy rico
que vivió hace muchos años en un lugar distante. Aquel hombre tuvo
un hijo a quien amaba mucho, pero infelizmente murió antes que el
padre. Cuando el hombre murió, sus bienes fueron rematados, pues
no tenía ningún heredero vivo. Muchas personas vinieron de cerca y
de lejos para asistir al remate y adquirir las propiedades y las rarísimas
piezas de antigüedades que formaban parte del patrimonio de aquel
hombre. El primer artículo que se presentó para ser rematado era un
retrato del hijo querido de aquel hombre rico. Nadie dio alguna oferta.
Los presentes estaban ansiosos e inquietos y apenas podían esperar la
oportunidad de adquirir los verdaderos tesoros que allí serían rematados.
Pero el rematador estaba dispuesto a no continuar el remate hasta
que el retrato del hijo fuese vendido. Finalmente apareció una joven
madre que usando todos sus ahorros apostó a la fotografía. Ella había
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UN LUGAR DE Esperanza
trabajado en aquella mansión y sabía cuánto había significado ese hijo
para su padre. De repente, el rematador arrojó el martillo al suelo y
anunció que el remate había terminado. Caminó hasta la mujer, le dio
el retrato y le dijo que todo lo que ella veía allí y las propiedades del
fallecido ahora le pertenecían a ella. El hombre había dejado instrucciones
específicas en el testamento para que la persona que comprase
el retrato del hijo recibiese todo.
LLAMADO
Queridos amigos, Dios hizo la misma cosa. Quien tiene al Hijo,
tiene todo. La Biblia dice: “El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no
tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12). Quiero invitarlo en
este momento a aceptar la oferta de vida que Dios le ofrece. ¿Quiere
aceptar a Cristo, el Hijo de Dios como su Salvador? ¿Quiere disfrutar
la vida que sólo Jesucristo, el Hijo de Dios puede ofrecer? Levántese y
venga para que oremos a Dios por esa vida. ¡Quien tiene al Hijo tiene
todo!


 
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