Biblia Adventista - Biblia de Estudio
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Edicion:
 
Biblia de Estudio Adventista

Nota:
 
Deseamos que tu estudio personal sea discernido espiritualmente por medio de la oracion y la reflexion,solo incluimos ocasionalmente notas explicativas cuando lo hemos considerado necesario

Un Lugar de Esperanza
Esperanza de Perdon 

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Esperanza de Perdon
Autor: Pastor Elias Brasil
 
INTRODUCCIÓN:
Ilustración: En una sangrienta batalla en la Segunda Guerra
mundial, un batallón de soldados aliados fue capturado por el enemigo y someti do a trabajos forzados en el campo. Una tarde algo extraño sucedió: Faltaba una pala. El ofi cial encargado de los prisioneros se puso furioso y exigió la presencia de la herramienta que había desaparecido.
Como nadie se presentaba con la pala, el ofi cial enfurecido
amenazó con matar a todos. Los prisioneros sabían que el ofi cial hablaba la verdad. Después de algunos momentos de intensa presión psicológica, uno de los prisioneros dio un paso al frente. El ofi cial largó el arma y usando la pala, golpeó al prisionero hasta la muerte. Los compañeros se encargaron del cuerpo ensangrentado del colega e hicieron un recuento de las herramientas. Para sorpresa y espanto de todos, ninguna herramienta había desaparecido. Hubo un error en la
primera cuenta. La noti cia se desparramó como reguera de pólvora por el campamento: un hombre inocente estuvo dispuesto a morir por salvar a los colegas! Aquél incidente causó una profunda impresión en aquellos soldados y de allí en adelante comenzaron a tratarse unos a otros como hermanos.
Cuando los aliados fi nalmente invadieron aquél campo de prisioneros,los papeles se invirti eron. Ahora los enemigos fueron los prisioneros y la venganza podría realizarse. Pero en lugar de la revancha, los prisioneros recién liberados exclamaron: No más odio. No más muertes, lo que más necesitamos ahora es el perdón.
Queridos amigos, en nuestro mundo marcado por el odio y por
la venganza, en una sociedad en que impera la voluntad y el deseo de los más fuertes; cuando las relaciones familiares están a punto de romperse y las personas a quiénes más amamos se apartan de nosotros, lo que más necesitamos es el perdón. Querido amigo, querida amiga. Hay esperanza de perdón. Esta es una de las lecciones más profundas que aprendemos en el santuario israelita. El santuario habla del precio y la disponibilidad del perdón. Allí aprendemos que el perdón cuesta la vida de un substituto inocente y está disponible para que podamos recuperar una conciencia tranquila y la seguridad de una vida al lado de Dios. Vamos a estudiar ahora cómo la esperanza del perdón se enseñaba en el santuario mediante el rito del sacrificio en el altar de los holocaustos y cómo esa esperanza puede hacer la diferencia en nuestra vida hoy.

DESARROLLO
El primer mueble que encontramos en nuestro camino hacia el
santuario es el altar del sacrificio. Ahí el pecador traía al inocente animal, sobre el animal confesaba su pecado, y finalmente sacrificaba al animal para recibir el perdón de los pecados. El sacerdote recibía la sangre del animal y la derramaba en la base del altar y seguidamente consumía una porción de la carne del sacrificio o, en algunos casos,
sólo llevaba la sangre para el interior del santuario. Por medio de ese rito el pecador recibía el perdón y el sacerdote asumía la responsabilidad que el pecado fuera perdonado. Y mediante la aspersión de la sangre en el interior del santuario, el pecado permanecía allí hasta el día que se quitaba definitivamente. Ese sacrificio era muy importante para enseñar tres lecciones fundamentales.

I. LAS LECCIONES DEL ALTAR
A. Primera lección: Las cosas equivocadas que hacemos, los pecados que cometemos tienen consecuencias extremadamente graves.
Esas acciones ofenden a Dios que nos creó para una vida feliz de obediencia.
Con frecuencia los errores que cometemos hieren a otras personas quienes deberían recibir nuestro amor y nuestra amistad. ¡Qué terrible es el pecado! Sus consecuencias son familias divididas, niños abandonados y los más diversos y horribles crímenes.
B. Segunda Lección: El sacrificio del altar, además de mostrar
que el pecado era algo muy serio, enseñaba que el precio del perdón era la muerte del animal inocente. Había esperanza de perdón para los pecadores, pero el precio del pecado debía ser pagado por una víctima inocente. En otras palabras, una víctima inocente debía recibir un castigo en lugar del pecador para que éste pudiese recibir el perdón.
C. Tercera lección: El sacrificio enseñaba que por nosotros mismos no podemos obtener perdón. Necesitamos de un mediador. Todo lo que el pecador podía hacer era confesar el pecado y quitar la vida del animal. A partir de ese momento, era el sacerdote quien representaba al pecador delante de Dios y ejecutaba los ritos que terminaban
 egistrando el pecado en el santuario. Por medio de los ritos de sacrificios realizados en el altar, se enseñaba claramente la necesidad de un mediador, un intercesor.

Mis queridos amigos, este sistema de ceremonias y sacrificios
tenía el propósito de apuntar para Cristo y la obra que el Salvador del mundo realizaría en la cruz del Calvario y en el cielo a favor de cada uno de nosotros. Cada animal sacrificado en el altar del santuario era una representación de Cristo que un día moriría en nuestro lugar para darnos el perdón. Al mismo tiempo, Cristo es el sacerdote que hoy intercede por nosotros delante de Dios en el templo celestial.
Cuando Juan el Bautista vio a Jesús aproximarse exclamó: “He
aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
Cristo es el cordero muerto en la cruz para darnos perdón. Por eso en esta Semana Santa, cuando el mundo cristiano recuerda el sacrificio de Cristo, queremos decirles que existe esperanza de perdón. Cristo el cordero de Dios murió para ocupar su lugar y mi lugar y darnos el perdón de nuestros pecados.
Quiero invitarlo a recibir y experimentar ese perdón. Hay tres
pasos importantes que necesitamos dar para experimentar el perdón que Dios nos ofrece.

II. LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
A. Primer Paso: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8).
El primer paso es admitir que somos pecadores. La Biblia enseña que somos pecadores y necesitamos de perdón. Veamos algunos pasajes:
“¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de
mi pecado?” (Prov. 20:9)
“Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el
bien y nunca peque.” (Eclesiastés 7:20).
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se
apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”(Isaías 53:6).
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de
Dios” (Romanos 3:23).
La Biblia es clara. El pecado es una realidad que no puede ser negada,sus consecuencias, tristezas, sufrimiento y muerte, afectan toda la raza humana. Es por eso que todos necesitamos del perdón que Cristo ofrece. Si usted se siente un pecador, si ya hizo o está haciendo cosas equivocadas en la vida, si personas ya sufren por causa de actitudes o actos que usted cometió, yo quiero decirle que existe esperanza
de perdón para usted. Este es el mensaje de la Palabra de Dios.
B. Segundo Paso: “Así que, arrepentíos y convertíos para que
sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo” (Hechos 3:19). Sin arrepentimiento no hay perdón.
Ilustración: Algunos años atrás un asesino fue condenado a
muerte. El hermano del asesino, con quien el estado tenía una deuda de gratitud por servicios prestados, pidió al gobernador que perdonara a su hermano. El perdón fue concedido y aquél hombre fue a la prisión a visitar a su hermano con el perdón en su bolso. “¿Qué harías, le preguntó al hermano prisionero, si recibieras el perdón? “La primera cosa que haría, respondió el prisionero, sería encontrar al juez que me condenó y lo mataría, y la siguiente cosa que haría sería buscar a la
testigo principal para matarla también.” El hermano se levantó y dejóla prisión con el perdón aún en el bolso.
C. Tercer Paso: La Biblia nos dice que “Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad” (1 Juan 1:9). Por tanto, el tercer paso para ex perimentar el perdón es la confesión. Es la confesión que marca un nuevo comienzo en nuestra vida.
La confesión trae perdón mediante la aceptación y reconocimiento de lo que Jesús pagó en la cruz. En la cruz Jesús garantizó un nuevo comienza para nuestra vida. Él pagó la penalidad de la muerte para purificar nuestra vida. Confesar es la oportunidad para expresar el reconocimiento de que necesitamos de perdón. ¿Qué beneficio recibe
Dios con nuestra confesión? Ninguno. Él ya conoce el pecado que está en nuestra vida, Él conoce nuestra condición de pecador. Él nos vio cometer un pecado tras otro. La confesión es para que vayamos y reconozcamos nuestra dependencia de Él. Dios quiere que nosotros dependamos de Él. La Biblia dice que somos ovejas sin pastor, pues nuestra naturaleza está en rebelión contra Dios. Confesar es reconocer que aceptamos la muerte de Cristo en la cruz como la paga por nuestro pecado. Confesar entonces, es el resultado de comprender nuestra depravación y nuestra dependencia de Dios para solucionar
nuestro problema de pecado y obtener el perdón que se alcanza por la muerte del hijo de Dios, Jesucristo
.
CONCLUSIÓN
Ilustración: En 1830 George Wilson fue condenado a la horca
por robar los correos de los Estados Unidos y por asesinato. El presidente americano en esa época, Andrew Jackson, emitió un perdón para Wilson, pero él se rehusó a aceptarlo. El asunto fue a la suprema corte, que concluyó que Wilson debía ser ejecutado. “Un perdón es un pedazo de papel”, escribió el juez, “cuyo valor lo determina la aceptación
del perdón de la persona a ser perdonada. Perdón rehusado no
es perdón. George Wilson debe ser ahorcado.”
Apreciado amigo, aquí hablamos sobre la esperanza del perdón
porque queremos que usted salga de este encuentro con la seguridad del perdón. Pero usted necesita aceptar este perdón.

LLAMADO
Si usted hizo cosas de la cuales siente tristeza, si usted participó
de situaciones que ahora le afligen la conciencia, si usted lastimó a otras personas con actitudes o hechos equivocados, extienda ahora su mano para Cristo. Confiese sus pecados y acepte el perdón que Cristo ofrece en este exacto momento. Hay un amor infinito para perdonar y restaurar su vida. Acepte el perdón que Dios le quiere dar en esta
noche, mediante el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.
¿Quién desea recibir el perdón divino? Levántese para una oración.


 
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