Biblia Adventista - Biblia de Estudio
  E150
 

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Edicion:
 
Biblia de Estudio Adventista

Nota:
 
Deseamos que tu estudio personal sea discernido espiritualmente por medio de la oracion y la reflexion,solo incluimos ocasionalmente notas explicativas cuando lo hemos considerado necesario

Estudios Tematicos Sugeridos:
                                                           SubtemaS: 141.150

 

Un monumento Recordativo.141

El Sello de Dios.142

Como comenzar de Nuevo en la Vida.143

Nueva vida en Cristo.144

Lasa.145

Polilla.146

Potifar.147

Susana.148

Sudor.149

Profetisa.150


Un Monumento  Recordativo:
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Un monumento recordativo

INTRODUCCIÓN

En su libro El Peregrino, Juan Bunyan describe a un hombre que tenía un

rastrillo, que con él estaba ocupado en juntar “las pajas, los palitos y el polvo del suelo”.

Los ojos del hombre siempre estaban dirigidos hacia abajo. Por encima de él había uno

“con una corona celestial en la mano”, que se proponía dársela a cambio del rastrillo;

pero el hombre estaba tan ocupado mirando hacia abajo, juntando “pajas y palitos”, que

no tenía tiempo para mirar hacia arriba donde estaba la corona.

En esta época materialista, millones de personas tienen,por así decirlo, rastrillos

en las manos y sus ojos no ven otra cosa que lo que este mundo les ofrece. Piensan

neciamente que sólo el dinero, las propiedades, la posición, el poder y la autoridad son

reales y valiosos. Ocupados con sus “rastrillos”, no ven las esplendorosas mansions de

la ciudad eternal; no contemplan los tesoros del cielo, los cuales, a diferencia de las

posesiones terrenales, nunca será consumidos.

En el principio Dios estableció un monumento recordativo de la finalización de la

obra creadora. Apartó un día de cada siete para que fuera como un “recuerdo” entre él

y su pueblo. En el cuarto mandamiento de la ley de Dios encontramos las palabras

“Acuérdarte del día del reposo, para santificarlo… Porque en seis días hizo Jehová los

cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay”.

Pero muchos se han olvidado no solamente del recuerdo, el reposo semanal,

sino aun del mismo Dios. Hoy los hombres están tan ocupados juntando pajas y palitos,

las cosas materials, que no pueden ver las bendiciones que Dios les ofrece. Pidamos a

Dios mentes espirituales, para que podamos ver y aceptar las coronas que él nos

ofrece por medio de su Palabra.

1. ¿Quién hizo el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay?

ESTÁ ESCRITO:

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos

por el aliento de su boca. Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmos

33:6, 9).

“El fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida” (Salmos 104:5).

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda

palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

2. ¿En qué día de la semana acabó Dios la obra de la creación?

ESTÁ ESCRITO:

“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo” (Génesis 2:2).

3. ¿Cuál es el nombre del séptimo día de la semana?

ESTÁ ESCRITO:

“Seis días se trabajará, mas el día séptimo es sábado consagrado a Jehová”

(Exodo 31:15).

4. ¿De qué modo separó Dios el sábado de los demás días de la semana para que

fuera un día santo?

ESTÁ ESCRITO:

“Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la

obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:3).

5. ¿Qué recordativo se le ha dado al hombre para que tenga presente que Dios es

su Creador?

ESTÁ ESCRITO:

“Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que

sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios” (Ezequiel 20:20).

6. ¿Por cuánto tiempo había de ser el sábado una señal entre Dios y su verdadero

pueblo?

ESTÁ ESCRITO:

“Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo

Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Exodo 31:17).

7. ¿Quién nos santifica y cuál es la señal de nuestra santificación?

ESTÁ ESCRITO:

“Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para

que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Ezequiel 20:12).

8. ¿Para beneficio de quién en particular fue hecho el sábado?

ESTÁ ESCRITO:

“También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre

por causa del sábado” (Marcos 2:27).

9. ¿A quiénes llevará Dios a vivir consigo en la tierra renovada?

ESTÁ ESCRITO:

A todos los que guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto,

yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración” (Isaías 56:6, 7).

10. ¿Qué otra experiencia íntima tendrán con Dios los que guardan el sábado?

ESTÁ ESCRITO:

“Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo

llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios

caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te

deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a

comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado (Isaías

58:13, 14).

CONCLUSIÓN

En el futuro reino de Dios el Sábado seguirá observándose como una señal

perpetua de la redención. El profeta Isaías describe en los siguientes terminos una

reunión de vastas proporciones que se efectuará cada semana en el reino de Dios.

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán

delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante

de mí, dijo Jehová” (Isaías 66:22, 23).

Los redimidos de todas las edades se congregarán de Sábado en Sábado en

torno al trono de Dios, para adorarlo, para loar su nombre, para recordar la obra

portentosa de la creación y de la redención, y para tributary honra, gloria, alabanza y

gratitud a Cristo, por cuyo generoso sacrificio la criatura humana disfrutará, en la tierra

nueva, de privilegios y bendiciones sin límite.

¡Qué emocionante sera, en virtud de la aceptación del Señor Jesucristo, su

sacrificio expiatorio y el cumplimiento de sus preceptos, poder participar en esa

grandiosa reunión de millares de seres humanos que, salvados e inmortalizados,

entonan sus cánticos de gratitude al Supremo Benefactor!

¡Qué glorioso será, después de haber observado el sábado en este mundo,

seguir observándolo en las mansiones del Edén restaurado, y rodear el gran trono

blanco, para recibir los refulgentes rayos de luz celestial que proceden del rostro de

nuestro bendito Salvador Jesús!

MI DECISIÓN PERSONAL

Me he dado cuenta de que el sábado fue hecho para el bien del hombre.

Quisiera comenzar a guardar el sábado como el día del Señor.

 

Derechos Reservados © Está Escrito Televisión


El Sello de Dios:
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EL SELLO DE DIOS

En Apocalipsis 14:6-12 encontramos un triple mensaje que es proclamado al

mundo entero justo antes del regreso de Jesús. Uno de los temas centrales del

mensaje es la adoración. Presenta un fuerte contraste entre los que adoran al Creador

(“Aquel que hizo”) y los que adoran a la bestia. ¿Cuál es el significado?

El primer capítulo del Génesis registra la forma en la que Dios creó nuestro

mundo, y cómo, al final de seis días, Dios contempló lo que había hecho y declaró que

era muy bueno (Génesis 1:31). ¡La creación era perfecta! No había dolor, ni

sufrimiento, ni enfermedad, ni muerte. En sólo seis días, Dios había logrado la

perfección; pero todavía no había terminado.

El séptimo día, Dios hizo algo más. Génesis 2:1-3 nos dice que el séptimo día

Dios realizó tres cosas: (1) descansó, (2) bendijo el séptimo día, y (3) lo santificó, o sea

que lo apartó para uso sagrado. ¡No había hecho nada de eso con los otros seis días!

¿Por qué lo hizo con el séptimo? ¿Estaba cansado? No. Isaías 40:28 explica

claramente que el Creador no se cansa. En realidad, nos estaba dando el ejemplo. Nos

estaba otorgando un día en el cual pudiéramos descansar de los afanes de la vida y

compartir algún tiempo con él. Semana a semana, ese día nos recuerda que todos

tenemos un Dios que ha hecho todas las cosas que están a nuestro alrededor. Si Dios

hubiera erigido una columna como monumento a su poder creador, alguien hubiese

podido derribarla. Si hubiera colocado una placa en la pared, alguien hubiese podido

arrancarla. Pero Dios eligió un día, algo que nadie puede tocar y, como resultado, la

semana de siete días continúa hasta hoy.

Este monumento especial en el tiempo era tan importante para Dios que se

encuentra en la ley moral de los Diez Mandamientos (véase Exodo 20:8-11); donde

Dios nos explica que debemos considerar al séptimo día sagrado, como un recordatorio

de su poder creador. Algunos han sostenido erróneamente que el séptimo día fue

apartado para los judíos en el Monte Sinaí. Podríamos preguntar: ¿Cuántos judíos

había en el jardín del Edén? ¡Ninguno! No hubo judíos durante siglos después de la

creación. Ese día fue apartado y bendecido mucho antes de que Moisés recibiera los

Diez Mandamientos sobre las tablas de piedra.

Exodo 16:26-30 lo ilustra. Antes de que Moisés recibiera su ejemplar de los Diez

Mandamientos, Dios reprendió a los israelitas por recolectar alimentos en sábado. Es

obvio que el sábado estaba vigente antes del Monte Sinaí; existía desde la creación.

El sábado es importante porque nos mantiene concentrados en el hecho de que

Dios es el Creador. De esa manera Dios queda desvinculado de cualquier cosa que los

seres humanos puedan elegir para adorarlo. Algunos pasajes bíblicos como 1 Crónicas

16:26; Salmo 96:5 y Jeremías 10:11, 12 señalan que lo que distingue a Dios de los

falsos dioses es su capacidad creadora. Los dioses falsos no puede crear a partir de la

nada. Ni siquiera Satanás puede hacerlo, y por eso odia al cuarto mandamiento.

¡Porque deja en evidencia que él no es un verdadero dios! Satanás dijo que quería

sentarse en el trono de Dios (ver Isaías 14:12-14), pero el cuarto mandamiento indica

con claridad que no reúne las condiciones. De todos los mandamientos, el cuarto es el

mayor recordatorio de que Lucifer no es Dios. Si hay un mandamiento que el diablo

odia más que a los demás, adivina cuál es...

El sábado estaba en vigencia cuando Jesús caminó sobre esta tierra. Lucas 4:16

nos dice que Jesús tenía la costumbre de asistir a la iglesia los sábados. Si hubiese

tenido la intención de cambiar el día de adoración, ¡nunca lo dijo! En realidad, cuando

murió en el Calvario, sus seguidores aún guardaban el sábado. Lucas 23:54-56 nos

dice que después de la crucifixión, sus discípulos seguían guardando el sábado

“conforme al mandamiento”. ¡Aparentemente, Jesús nunca les mencionó que había

cambiado el día de adoración!

En realidad, Jesús predijo que sus seguidores estarían guardando el sábado

mucho tiempo después que él regresara al cielo. En Mateo 24:15-20 Jesús habla de la

destrucción de Jerusalén (un hecho que ocurrió 40 años después de su resurrección) e

indica que el sábado aún estaría vigente. Los discípulos tampoco cambiaron el día de

adoración. Pasajes tales como Hechos 13:4, Hechos 13:42-44, Hechos 16:13 y Hechos

18:4, evidencian que continuaron observándolo mucho después de la resurrección.

La cuestión es que los Diez Mandamientos de la ley moral de Dios no se puede

cambiar. Santiago 2:10-12 enseña que si quebrantamos un mandamiento, los

quebrantamos a todos. Son una unidad compacta, y no podemos librarnos de ninguno

de ellos. En Mateo 5:17-19 Jesús dijo que “ni una jota ni una tilde” (ni el más mínimo

detalle) pasaría de la ley de Dios hasta que hubieran pasado el cielo y la tierra. En

ningún lugar de la Biblia se dice que el sábado haya sido abolido o cambiado.

Muchas personas entienden que la observancia del domingo es una

conmemoración de la resurrección, pero si buscas en la Biblia, no encontrarás ninguna

instrucción al respecto. La Biblia proporciona dos recordatorios de la muerte, la

sepultura y la resurrección de Jesús: el bautismo (Romanos 6). y el servicio de

comunión o santa cena (Lucas 22:19). Pero el domingo, el primer día de la semana,

nunca fue establecido como día de adoración.

Pero, ¿no se trata del “Día del Señor”? Esa expresión se encuentra una sola vez

en la Biblia, en Apocalipsis 1:10. Léelo. Nada indica que Dios se esté refiriendo al

primer día de la semana. De hecho, el contexto del resto de la Biblia hace obvio cuál es

el día del Señor. Mateo 12:8 y Ezequiel 20:20 declaran que el día del Señor es el

sábado. El cuarto mandamiento dice que el séptimo día es el “sábado del Señor”. El

domingo no es el día del Señor, el séptimo día sí lo es.

¿No deberíamos guardar todos los días para el Señor? Por supuesto. Debemos

servir a Dios y dedicarnos a él cada día, pero el cuarto mandamiento no sólo proclama

que el séptimo día es sagrado, sino que también declara que los otros seis días son

para trabajar (Exodo 20:8-11). Dios no bendijo a los otros seis días ni los apartó para

uso sagrado. Son para trabajar. El séptimo día es diferente a todos los demás.

¿No fue adulterado el calendario? Sí. Pero el ciclo semanal nunca se modificó.

En 1582 se quitaron diez días del calendario, pero el jueves 4 de octubre fue seguido

por el viernes 15 de octubre. El sábado sigue siendo el mismo que en los días de

Jesús. De hecho, en por lo menos 108 idiomas, al sábado se lo llama “día de reposo”.

No hay duda alguna. El sábado estuvo en la creación, estuvo con los israelitas,

estuvo en los días de Jesús, estuvo con los discípulos y la iglesia del Nuevo

Testamento. ¡Y todavía estará en el mundo venidero! Isaías 66:22, 23 nos dice que en

los nuevos cielos y en la nueva tierra, adoraremos a Dios cada sábado.

La Biblia dice que en los últimos días se proclamará un mensaje de advertencia

a todo el mundo: “Adorad a aquel que hizo” (Apocalipsis 14:7). es una cuestión de

lealtad. “Si me amáis, dijo Jesús, guardad mi mandamientos” (Juan 14:15).

LOS OCHO TEXTOS BÍBLICOS ACERCA DEL PRIMER DÍA DE LA SEMANA

Sólo hay ocho textos en el Nuevo Testamento que mencionan al primer día de la

semana, o domingo:

1. Juan 20:19

Aquí tenemos una reunión de los discípulos en el primer día de la

semana. Algunos han supuesto que se trataba de una reunión religiosa, pero el texto

indica claramente que se habían reunido “por miedo de los judíos”. Se estaban

escondiendo porque tenían temor de ser los próximos en colgar de una cruz. Nada

sugiere que haya habido un cambio en el día de adoración.

2. 1 Corintios 16:1, 2

Algunos leen en este texto que todos los cristianos se

reunían los domingos y recogían una ofrenda. Pero léelo detenidamente. Pablo les da

instrucciones para que cada uno aparte algo “guardándolo”. En otras palabras, debían

apartar algo para la ofrenda mientras estaban trabajando. Hechos 18 nos recuerda que

Pablo se congregaba con la iglesia de Corinto cada sábado, nunca en domingo. Aquí

Pablo les recuerda que tienen que apartar algo al comienzo de cada semana para no

tener que hacer la colecta del dinero cuando él llegara. Nuevamente, no hay nada que

indique el cambio del cuarto mandamiento.

3. Hechos 20:7-12

Como esta historia ocurrió en el primer día de la semana,

algunos han llegado a la conclusión de que la iglesia primitiva tenía la costumbre de

congregarse los domingos. Pero si lees con cuidado verás que no dice eso. Pablo

predicó hasta la medianoche, luego murió Eutico. Después de que Eutico fuera

resucitado, Pablo continuó predicando hasta el amanecer. ¿Quiere decir que Pablo

predicó todo el domingo y siguió haciéndolo hasta la mañana del lunes? En absoluto.

En los días de Pablo, no se contaban los días de la medianoche a la medianoche, sino

desde la puesta del sol hasta la puesta del sol siguiente. La primera parte del día era la

parte oscura. (Véase Génesis 1, donde se describen los días como “tarde y mañana”,

la parte oscura en primer lugar.) El primer día de la semana comenzó al atardecer del

sábado, cuando el sol se ocultó. ¡Pablo estaba predicando un sábado por la tarde! Mira

cómo tradujeron este versículo los eruditos de la Nueva Biblia Inglesa (New English

Bible): “El sábado de noche, en nuestra reunión para compartir el pan, Pablo quien

habría de irse al día siguiente, les habló y continuó haciéndolo hasta la medianoche”

(Hechos 20:7). Pablo habló hasta la medianoche del sábado, entonces resucitó a

Eutico, y luego continuó predicando hasta la mañana del domingo. Más tarde, ese

domingo, caminó 30 kilómetros para abordar un barco (Hechos 20:13, 14). Esa reunión

no era un servicio religioso regular. Era una reunión para despedir a Pablo.

Estas cinco últimas referencias al primer día de la semana son sencillas:

4. Lucas 23:56-24:1

5. Marcos 16:1, 2

6. Marcos 16:9

7. Juan 20:1

8. Mateo 28:1

Todos esos pasajes se refieren a la resurrección de Jesús en el

primer día de la semana. ¡Pero tampoco en ellos hay alguna indicación de que se haya

cambiado el día de adoración! En la Biblia no se encuentra nada que sugiera que el

domingo es sagrado. Tampoco hay orden alguna para cambiar el día de reposo.

Además hay un par de pasajes bíblicos que han causado algunas confusiones

sobre el tema:

Colosenses 2:16, 17.

 Este pasaje parecería sugerir que el sábado fue abolido.

Pero léelo detenidamente. Los “sábados” que menciona Pablo son “sombra de lo que

ha de venir”. El séptimo día como día de reposo no fue entregado como una sombra

que señalara al futuro, sino como un recordatorio que apuntaba hacia atrás, a la

creación. En este versículo se habla de otra cosa. En el Antiguo Testamento había

distintos tipos de sábado. Además del sábado semanal, había sábados anuales.

Levítico 23 describe esos sábados especiales: la Pascua, la Fiesta de las Primicias, la

Fiesta de los Tabernáculos, y otros. Esas fiestas se celebraban cada año en la misma

fecha, pero no en el mismo día de la semana; como sucede con la navidad o con

nuestro cumpleaños. Eran diferentes del sábado del séptimo día. Levítico 23:38

remarca que esos sábados anuales especiales eran “además de los días de reposo de

Jehová”, o además del sábado semanal. No formaban parte de la ley moral de los Diez

Mandamientos; sino de la ley ceremonial que tenía que ver con los sacrificios, los

rituales, las ofrendas de comida y bebidas (ver Levítico 23:13, 37), etc. Eran sombra

de algo por venir, señalaban a la obra de Jesús. Hebreos 10:1 afirma que la ley

ceremonial, la ley que trataba acerca de los sacrificios y las fiestas anuales, era una

sombra de cosas que habrían del llegar. Cuando leemos detenidamente Colosenses

2:16, 17 en este contexto, resulta obvio a qué se está refiriendo Pablo. Menciona la

comida y la bebida (¿recuerdas las ofrendas de comida y bebida?), y los días (¡plural!)

de sábado que son “sombra de lo que ha de venir”. No se refiere en absoluto al séptimo

día de la semana. Ese pasaje trata de los sábados anuales especiales que señalaban a

Cristo y que ya no fueron necesarios después de la cruz.

Romanos 14:5, 6

Aquí Pablo parecería decir que guardar o no guardar el

sábado es una cuestión de elección personal. En el versículo 1, Pablo aclara que está

contendiendo con “opiniones”. Si lees el resto de la carta de Pablo a los Romanos,

resulta claro que él no tenía dudas con respecto de la validez de la ley moral de Dios

en los Diez Mandamientos. (Ver, por ejemplo, Romanos 3:31; 6:1, 2, 14, 15; Romanos

7:7, 12) Entonces, ¿a qué se refiere Pablo? El contexto lo aclara. Fíjate que Pablo

menciona la comida y la observancia del día en el mismo párrafo (versículo 6). En la

iglesia primitiva, algunos judíos convertidos a la fe cristiana insistían con que los

gentiles observaran los rituales judíos. Un buen ejemplo se encuentra en Hechos 15,

donde el tema de la circuncisión se debatió acaloradamente. Otro ejemplo está en 1

Corintios 8, donde el tema en cuestión es si era apropiado comer los alimentos que los

paganos habían ofrecido a sus ídolos, o no lo era. En Romanos 14, el tema parece

haber sido si se le debía exigir a todos que observaran los días ceremoniales de ayuno,

o no. El contexto inmediato de esos versículos y el contexto general de la Biblia deja en

claro que Pablo no está discutiendo la observancia del sábado semanal. El sábado, tan

firmemente atrincherado en los Diez Mandamientos, está fuera de toda duda.

Dios nos entregó el sábado para darnos descanso, y está esperando para

bendecirnos. Un día que Dios aparta para la adoración tiene algo especial. Enriquecerá

tu relación con Jesús y profundizará tu amor por él. Isaías 58:12-14 nos promete que si

dejamos de lado la tradición, y ayudamos a restaurar lo que el mundo más ha olvidado,

y guardamos su día santo, Dios nos hará ascender a las alturas de la tierra. ¿Estás

cansado? ¿Luchas contra las preocupaciones? “Venid a mí, dice Jesús, y hallaréis

descanso”.

LA MARCA DE LA BESTIA

Algunas personas le tienen tanto miedo que evitan tener un número de Seguro

Social. Otros se preocupan acerca de las barras de códigos que se escanden en los

productos que se compran, ¿que podría estar detrás de todo esto? Nuestro tema aquí

es la marca de la bestia, un tema que ha inspirado mucha especulación, y algunas

ideas muy extrañas. Pero sigue siendo uno de los temas vitales del libro de

Apocalipsis. Nos preguntamos: ¿Quién es la bestia? Será una persona o una

organización? ¿Qué significa el 666? ¿Qué es la marca de la bestia? Y más importante

aún, ¿cómo puedo evitar esa marca?

Vayamos al libro de Apocalipsis por respuestas. Allí es donde se introduce la

figura de la bestia y donde encontramos claves para su identidad. En Apocalipsis 13:1,

Juan dice, “vi subir del mar una bestia…” Nosotros hablamos del águila americana y del

oso ruso. Esos son símbolos que representan naciones y poderes en el mundo. Aquí

en Apocalipsis se describe a un gran poder subiendo del mar. El mar en la profecía

Bíblica representa naciones o pueblos, porque Apocalipsis 17:15 dice, “las aguas que

has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”.

Así que la bestia sale de un area poblada. Apocalipsis 13:2 continúa, “Y la bestia que vi

era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león”.

Aquí describe de lo que está compuesta la bestia. Juan usa los mismos símbolos que

Daniel usó cuando el simbolizó a Babilonia como un león, a Medo-Persia como a un

oso, a Grecia como a un leopardo, y al Imperio Romano como a una bestia semejante

a un dragón. Esta bestia de Apocalipsis 13 le sigue a esos cuatro imperios. Veamos

siete claves que identifican a este poder-bestia. Las Sagradas Escrituras y la historia

secular se combinan para hacer segura su identificación.

Clave número uno:

La última parte de Apocalipsis 13:2 nos dice, “Y el dragón

le dio su poder y su trono, y grande autoridad”. El dragón aquí representa a Roma

pagana. Apocalipsis 12:9 nos dice que el dragón es símbolo de Satanás, pero Satanás

trabaja a través de agentes humanos. En Apocalipsis 12 el dragón intenta destruir a

Jesús a través de la Roma pagana. Un oficial romano, Herodes, trató de matar al niño

Jesús (Mateo 2). Un gobernador romano, Pilato, condenó a Jesús. Un verdugo romano

lo crucificó. Un emblema romano selló la tumba de Jesús. Un guarda romano custodió

esa tumba. Así que el dragón representa a Satanás trabajando a través de la Roma

pagana. Pero la Roma Pagana se convirtio en la Roma Papal cuando el emperador

Constantino trasladó su sede a Constantinopla, y dejó un vacío de poder que fue

llenado por el pontífice de Roma. El prominente historiador Arthur P. Stanley describe

un cambio del poder político a la jerarquía religiosa: “Los papas llenaron el lugar

vacante de los emperadores de Roma, heredando su poder, prestigio y títulos del

paganismo”. Thomas Hobbes podía verdaderamente decir que el papado era un

“fantasma del difunto Imperio Romano, sentado coronado sobre su tumba”.

Clave número dos:

Este poder en Apocalipsis 13 se convertiría en un poder

religioso mundial, no un poder político. Apocalipsis 13:8 dice, “Y la adoraron todos los

moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del

Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Todos los que moran en la

tierra la adorarán. Así que es un poder universal que inicia la adoración. Y, por

supuesto, el papado es un poder religioso universal que trasciende límites geográficos.

Clave número tres:

Apocalipsis 13:5 dice que a la bestia “se le dio boca que

hablaba grandes cosas y blasfemias”. Cristo mismo fue acusado de blasfemia dos

veces, una en Lucas 5:20, 21, porque el se atribuyó el poder de perdonar pecados, y

nuevamente en Juan 10:30-33, porque el reclamó ser Dios. ¡Jesús no fue culpable de

blasfemia porque él era Dios, y él realmente podía perdonar pecados! Pero que un

simple hombre pretenda tales cosas es ciertamente blasfemo.

Clave número cuatro:

Apocalipsis 13:7 dice, hablando de la bestia: “Y se le

permitió hacer guerra en contra de los santos, y vencerlos”. ¡Persecusión! Un cálculo

conservador estima que los cristianos martirizados por el estado y muertos durante la

Edad Oscura fueron más de 50 millones. En la Inquisición católica, las personas eran

torturadas y quemadas vivas. Familias enteras y comunidades eran erradicadas por el

crimen de “herejía”, se atrevían a creer algo diferente a lo que la iglesia enseñaba. Es

interesante notar que la iglesia romana admite haber infligido esta persecusión.

Clave número cinco:

Apocalipsis 13:5 dice, “Y se le dio autoridad para actuar

cuarenta y dos meses”. La Biblia calcula 30 días por mes. (Génesis 7:11, 24; 8:34

muestra un período que se extiende por 150 días: con meses de treinta días). Y un día

equivale a un año en la profecía bíblica. Ezequiel 4:6. Así que 42 meses x 30 días =

1260 días proféticos, o 1260 años literales. Los libros de historia muestran que el año

538 d.C. fue una fecha importante para el papado. En ese año el decreto de Justiniano,

el emperador, fue puesto en efecto designando al obispo de Roma como cabeza de

todas las iglesias. Así, 538 d.C. marcó el comienzo de la supremacía papal. Ahora si

agregamos 1260 años a 538 d.C. llegamos al año 1798. En ese año el poder papal fue

seriamente herido. En 1798 Napoleón y su ejército tomó cautivo al papa quien más

tarde murió en exilio. La profecía y la historia están en perfecto acuerdo, ¡los 1260 años

cuadran precisamente! Pero si Napoleón hubiese consultado las Escrituras, él hubiese

visto que el papado no estaba terminado, sólo herido. Apocalipsis 13:3 nos dice que

esa “herida mortal” sería “sanada”. Y todo el mundo se maravillaría y seguiría a la

bestia en los últimos días.

Clave número seis:

Apocalipsis 13:18 nos desafía a calcular “el número de la

bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis” (666).

En la Biblia el número siete representa perfección, plenitud. Por otro lado, el número

seis representa error humano, imperfección. ¡Así que un triple seis representa que todo

está muy mal! Apocalipsis 13:17, 18 dice muy claramente que “el número de la

bestia… es número de hombre”. Más específicamente, es el “número de su nombre”.

Aún más al punto, un pie de página en la Biblia católica, version Douay dice: “Versículo

18. Seiscientos sesenta y seis. El numeral de las letras de su nombre sumarán el

número”. Los papas individuales han tenido muchos nombres diferentes, pero el título

official —el título que cubre todo— el título que se usa en las ceremonias de coronación

de cada papa, es VICARIUS FILII DEI, que significa en latín, “Vicario del Hijo de Dios”.

Siendo que este es un título romano, debemos usar números romanos para calcularlo.

La letra “V” era la misma que la “U” hasta siglos recientes. Los romanos

escribían la letra “V” para el sonido “U” como para el “V”, así como hoy usamos la letra

“C” tanto para el sonido “K” como para el “S” en palabras tales como calcular y

ciertamente. Más adelante, eruditosmedievales comenzaron a escribir la “U” como

vocal, y la “V” como consonante. Lasenciclopedias confirman este hecho. Usted

podrá ver nombres grabados en edificios quese ven así, por ejemplo, “ “PVBLIC LIBRARY”.

Clave número Siete:

Apocalipsis13:16, 17 dice que la bestia obliga a todos a

que “se les pusiese una marca en la manoderecha on en la frente; y que ninguno pudiese

comprar ni vender, sino el que tuviese la marcao el nombre de la bestia, o el número de su

nombre”. La marca de la bestia es un símbolode rebelión contra Dios, de deslealtad al

gobierno de Dios. Aquellos que se alían con labestia reciben esta marca. Pero otro grupo

recibe una marca diferente. Apocalipsis 7:2, 3dice, “los siervos de nuestro Dios” serán

sellados “en la frente” con el “sello del Diosviviente”. Son el pueblo fiel de Dios, el

remanente. Apocalipsis 14:12 los llama “lossantos…los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. El sello de Diosestá contenido en su ley. Isaías 8:16 dice, “sella la ley entre mis discípulos”.

Dios llama al sábado como su señal o sello, su marca de autoridad. ¿Qué es lo

que la bestia reclama como su marca de autoridad?

V …………..…5

I……………....1

C …………..100

A ……….…….0 (sin uso numérico)

R ………….….0 (sin uso numérico)

I ………….…..1

U …………..…5

S ………….….0

F ………….….0 (sin uso numérico)

I ………….…..1

L …………....50

I ………….…..1

I ………….…..1

D ……….….500

E ……….…….0 (sin uso numérico)

I ……….……..1

TOTAL = 666

En los últimos dias, dos grupos, dos diferentes marcas: la marca de la bestia y el

sello del Dios viviente. Por un lado, los divinos mandamientos de Dios. Por otro, la

bestia proclamando tradiciones de hombres e imponiendo un sustituto del Sábado, la

falsificación de Satanás. Aquí está el Señor 666, cuyo código numérico de su nombre,

así como el agente 007, ha llegado a ser con más frecuencia tema de conversación. El

cómputo suma exactamente 666, no más ni menos.

En contraste con la Marca de la Bestia encontramos el Sello de Dios. Un Sello

official y firma de autoridad siempre tiene tres elementos:

1. El NOMBRE del legislador

2. El OFICIO o TÍTULO—su derecho de dictaminar.

3. El TERRITORIO sobre el cual preside —su jurisdicción.

Por ejemplo:

1. Nombre: George Washington

2. Título: Presidente

3. Territorio: Estados Unidos

El sello de Dios o su firma lo encontramos en su Ley, específicamente en el

Cuarto Mandamiento. Exodo 20:8-11 contiene todos estos tres elementos:

1. Nombre: EL SEÑOR. Isaías 42:8; Jeremías 16:21; Exodo 15:3; Amós 5:8

muestran que el nombre de Jehová es “el Señor”.

2. Título: CREADOR y HACEDOR. Exodo 20;11 declara: “hizo Jehová…”

3. Territorio: CIELO y TIERRA.

Así como los sellos de los gobernantes terrenales se encuentran en sus leyes,

así también encontramos el sello del Dios viviente en su Ley, los Diez Mandamientos.

¡El Señor, escribiendo con su propio dedo, formalmente firmó y selló su divina ley!

Citas

El Papa es de tan grande dignidad y tan exaltado que el no es un simple

hombre, pero como si fuera Dios, y el vacario de Dios… El Papa es como si

fuera Dios en la tierra”.—Lucius Ferraris, “Papa”, artículo 2 en su Prompta

Bibliotheca (Biblioteca Rápida), Volumen 6, páginas 26-29.

“Nosotros (los Papas) tenemos aquí en la tierra el lugar del Dios

Todopoderoso”.—Papa León XIII, The Great Encyclical Letters of Pople Leo XIII,

página 304.

“Busque donde usted quiera, por el cielo y la tierra, y sólo encontrará un ser

creado que puede perdonar al pecador… Ese ser extraordinario es el sacerdote,

el sacerdote católico”.—Michael Muller, The Catholic Priest, página 78.

“El perdonar un sólo pecado requiere toda la omnipotencia de Dios… Los judíos

justamente dijeron: “¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?” Pero lo que

sólo Dios puede hacer por su omnipotencia, el sacerdote puede también hacer al

decir ‘Ego te absolvo a peccatis tuis’ (te absuelvo de tus pecados)”.—Alphonsus

de Liguori, Dignity and Duties of the Priest, página 34, 35.

La publicación católica Western Watchman, del 24 de Diciembre de 1908, hace

esta admisión: “La Iglesia ha perseguido. Solo un principiante (uno que recién

comienza) en historia de la iglesia lo negaría… Cuando la iglesia considera que

es bueno usar fuerza física, ella la usará”.

Aún más perturbante es esta declaracion del texto católico: “La iglesia puede,

por luz divina, confiscar la propiedad de heréticos, encarcelar sus personas y

condenarlos a las llamas… el derecho de infligir las penalidades más severas,

aún la muerte, pertenecen a la iglesia… No hay ofensa más grave que la

herejía…por lo tanto debe ser erradicada”. Public Ecclesiastical Law, Volúmen 2,

página 142.

“El domingo es nuestra marca de autoridad…La iglesia está por encima de la

Biblia, y esta transferencia de la observancia del Sábado es una prueba de este

hecho”.—Catholic Record, Septiembre 1, 1923.

“La Biblia dice, acuérdate del día Sábado para santificarlo. ¡La Iglesia Católica

dice, ¡no! Por mi poder divino yo abrogo el día Sábado, y te mando que guardes

el primer día de la semana. ¡Y he aquí! Todo el mundo civilizado se postra en

reverente obediencia a la orden de la santa Iglesia Católica”.—Padre Enright, expresidente

del Colegio Redentor.

 

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Como comenzar de Nuevo en la Vida:
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Cómo comenzar de nuevo en la vida

INTRODUCCIÓN

Un día de mucho calor, cierto cansado viajero detuvo su automóvil frente a un

hotel. Tenía sed, y notó al entrar en el vestíbulo que había un poco a un lado, una

fuente de surtidor con un letrero que decía: “Inclínese y tome agua”. Se dirigió hacia

esa fuente y extendió al mano para hacer girar la perilla del grifo, pero no había tal

perilla. Chasqueado y un poco confuso, se sentó cerca de allí para ver qué harían otras

personas.

Pero al sentarse, sus ojos cayeron nuevamente sobre el letrero: “Inclínese y

tome agua”. Se levantó y volvió a la fuente, se agachó sobre ella, e inmediatamente

brotó un chorro de agua fresca. Aplacó su sed y se fue a atender sus quehaceres. La

fuete estaba conectada con una célula fotoeléctrica, del mismo tipo que las que se

emplean para abrir y cerrar puertas en los grandes negocios sin que se necesite

tocarlas. Al inclinarse una persona sobre el surtidor, interceptaba un rayo de luz, y esto

bastaba para establecer contactos eléctrónicos que abrían el grifo, y brotaba el agua.

El caso ilustra muy bien la mayor necesidad espiritual del ser humano. Por

medio de las Sagradas Escrituras, nuestro Señor Jesucristo nos invita a beber del

“agua viva” de sus enseñanzas. Nos ofrece salvación. Pero lo primero que debemos

hacer para que ella sea eficaz en nuestra vida, es humillarnos, arrepentirnos de nuestra

conducta anterior, manchada por tantos errores y faltas, obtener el perdón divino y la

fuerza para vivir de ahí en adelante vencedores sobre todo mal.

“El que no naciere otra vez, dijo Cristo a Nicodemo, no puede ver el reino de

Dios”. Y en otro lugar añadió: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo”.

El bautismo es un rito ordenado por el Evangelio, para conmemorar la muerte,

sepultura y resurreción de Cristo. Cuando recibimos el bautismo, decimos al mundo

que hemos entregado nuestro corazón a Cristo y que hemos decidido abandonar por

completo nuestra antigua manera de ser.

1. ¿Cuánta importancia le atribuyó Jesús al bautismo?

ESTÁ ESCRITO:

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda

palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que

creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”

(Marcos 16:15, 16).

2. ¿Qué preparación enseñó Jesús que es necesaria para el bautismo?

ESTÁ ESCRITO:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y

en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el

nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas

las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta

el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

3. ¿Qué significa el rito del bautismo?

ESTÁ ESCRITO:

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos

sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para

muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la

gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:3, 4).

4. ¿Puede una persona ser bautizada más de una vez?

ESTÁ ESCRITO:

“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de

recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo:

¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos

oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos

dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de

arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él,

esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del

Señor Jesús” (Hechos 19:1-5).

5. Según la enseñanza del Nuevo Testamento, ¿en qué relación con la iglesia

entran de inmediato los que se bautizan?

ESTÁ ESCRITO:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados. . . Y el Señor

añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:41, 47).

6. ¿Qué buscaremos, si verdaderamente hemos sido bautizados y renacidos en

Cristo?

ESTÁ ESCRITO:

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está

Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1).

7. ¿Qué otros servicio religioso, en el cual deben participar todos los cristianos,

instituyó Cristo poco antes de su muerte?

ESTÁ ESCRITO:

“Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y

que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y

tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los

pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces

vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y

le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro

le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás

parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y

la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está

todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a

entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado

los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor

y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los

unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho,

vosotros también hagáis” (Juan 13:3-15).

8. Al terminar el rito del lavamiento de los pies, ¿en qué otro servicio deben

tomar parte los cristianos?

ESTÁ ESCRITO:

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor

Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y

dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en

memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo:

Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la

bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y

bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios

11:23-26).

CONCLUSIÓN

Un niñito que vivía cerca del mar talló un hermoso barquito en un trozo de

madera. Trabajó con paciencia, poniendo todo su corazón en su creación. ¡Cuánto

quería él aquel botecito! Un día las olas se lo llevaron más allá de su alcance. Un

marinero encontró más tarde ese bote y lo vendió. El negociante que se lo compró lo

colocó en un escaparate de su tienda con un rótulo que le fijaba un precio de cinco

dólares. Un día el niño acertó a pasar por allí, vio su bote en el escaparate y al instante

lo reconoció. En seguida se puso a trabajar para reunir el dinero con que comprar el

barco. Por fin pudo estrechar su tesoro contra su pecho y exclamó: “Barquito, eres dos

veces mío. Te hice, y ahora te compré”.

Cada cristiano pertenece dos veces a Dios. Una vez por la creación, y otra por la

redención. El nos compró con su propia sangre preciosa (1S. Pedro 1:18).

Los ritos del bautismo y de la cena del Señor son dos columnas monumentales

que públicamente anuncian al mundo que nosotros deseamos pertenecer a Cristo.

Los votos que asumimos con el bautismo abarcan mucho. En el nombre del

Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, somos sepultados como en la muerte de Cristo, y

levantados a semejanza de su resurrección, y hemos de vivir una vida nueva. Nuestra

vida debe quedar ligada con la vida de Cristo. Desde entonces en adelante el creyente

debe tener presente que está dedicado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo.

Por el bautismo se renuncia muy solemnemente al mundo. Los que son

bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, al comienzo

mismo de su vida cristiana declaran públicamente que han abandonado el servicio de

Satanás y que han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey Celestial… Y

para ellos se cumple la promesa: “Y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mi

hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:18).

MI DECISIÓN PERSONAL

Porque amo a Jesús, deseo ser bautizado para comenzar una nueva vida

siguiendo su ejemplo.

Porque amo a Jesús, quiero participar del rito de la comunión en

conmemoración de su muerte por mis pecados.

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Nueva Vida en Cristo:
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NUEVA VIDA EN CRISTO

Vivimos en tiempos emocionantes. Los años recientes han traído el triunfo de la

democracia en lugares inesperados. La pared de Berlín se derrumbó ante nuestros

ojos. La Unión Soviética y otros países comunistas imitadores de la misma fueron

arrasados en una revolución milagrosa y sin sangre. Pero la mayoría de los

observadores no alcanzan a ver la dimensión espiritual en estas revoluciones contra la

tiranía. Es mucho más que simplemente un cambio en sistemas políticos. Donde la

tiranía antes reinaba suprema, ahora Dios está trayendo libertad religiosa.

Podremos haber olvidado exactamente cuán profundamente cometido está Dios

a la libertad. Él está en el negocio de liberar a personas de toda clase de opresión. El

Todopoderoso, el Guerrero Victorioso que rescata a las víctimas del tirano, se yergue

en oposición al imperio de Satanás en todas sus formas. Satanás busca esclavizar a

los hombres por todos los medios: vicios, privaciones, ignorancia, opresión política. El

camino de Dios y el camino de Satanás están en oposición: el Cordero de Dios vs. el

Dragón Rojo, la mujer pura vs. la ramera de Babilonia, una batalla de amor vs. fuerza.

La victoria de Dios es inevitable, porque Cristo se comprometió totalmente por

nosotros en la cruz. Jesús hizo el compromiso supremo por nosotros y nos invita a

hacer el supremo compromiso con él. Cada uno de nosotros debe contender con la

tiranía en nuestra propia vida. Satanás busca esclavizarnos en su reino opresivo.

Apocalipsis 12:17 describe a la iglesia como una mujer pura y a Satanás como una

dragón que ataca al pueblo de Dios: “El dragón se llenó de ira contra de la mujer; y se

fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los

mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”. 1 Pedro 5:8, 9 describe a

nuestro enemigo en una forma similar: “Nuestro adversario el diablo, como león

rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Satanás es el tirano máximo de esta tierra, y nosotros permaneceremos

atrapados en este imperio tiránico a menos que tomemos una decisión firme. ¿Por

qué? Piénsalo. Nadie está excento de la opresión del pecado. Luchamos con hábitos y

actitudes que sabemos están equivocados. Fracasamos en vivir de acuerdo a nuestros

propios principios. Llevamos cicatrices de pecados de otros, y causamos cicatrices

también. Todos sufrimos de la tiranía del mal desatado sobre este mundo. Entonces,

¿cómo escapamos y encontramos libertad? No es suficiente el desear eliminar la

tiranía. Debemos tomar una decisión y declarar nuestra lealtal. Y esa lealtad debe ser

hacia Aquel que nos puede liberar, Jesucristo.

Apocalipsis 7:14, 15 nos muestra las personas que han declarado tal fidelidad,

un grupo que ha pasado a través de las últimas turbulencias de la historia y ha llegado

hasta el mismo trono de Dios. Este texto describe el secreto de su fortaleza: “Estos son

los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han

emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le

sirven día y noche en su templo”. ¡Han lavado sus ropas y las han enblanquecido en la

sangre del Cordero! ¿Sabías que hay una práctica cristiana en particular que simboliza

este lavamiento, emblanqueciendo todo en la sangre del Cordero, y que hay una

manera que podemos afirmar esto públicamente en nuestras vidas? Hablemos de esta

afirmación, de esta declaración pública, y la diferencia que hace. Es la declaración del

bautismo.

El bautismo es mencionado más de 80 veces en el Nuevo Testamento. Mateo

28:19, 20 registra las instrucciones finales de Jesús a sus discípulos. “Por tanto id, y

haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del

Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he

mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

El significado del Bautismo:

El bautismo bíblico es una declaración pública, un

símbolo de nuestra lealtad con Cristo, declarando de qué lado estamos. El ser “lavados

en la sangre del Cordero” es hacer una declaración pública de fidelidad a él en el

bautismo. No hay duda: Jesús es el único que se yergue en contra del imperio de

Satanás, el único que puede liberarnos de las ataduras de la tiranía. Así que debemos

rendir una absoluta lealtad a Cristo nuestro Salvador. Pero muchos hoy dan solo un

vago asentimiento a Jesús como Salvador y mantienen su lealtad como un asunto

privado. Por supuesto, creen en él, pero por alguna razón esa creencia nunca llega a

ser una declaración pública. Sin embargo necesitamos algo definido en nuestras vidas.

Necesitamos tomar una posición firme. Las alianzas privadas tienen la tendencia a

marchitarse. Las creencias no expresadas tienen la tendencia a doblegarse con las

circunstancias. Entonces, ¿cómo aseveramos nuestra lealtad? Los primeros cristianos

nos lo mostraron muy claro. Luego de uno de los primeros sermones de Pedro, sus

oyentes fueron profundamente convencidos acerca de las declaraciones de Cristo.

Dijeron, “¿que debemos hacer?” Pedro respondió en Hechos 2:38: “Arrepentíos, y

bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo”. Estas personas tenían fe

en Jesús como el Mesías, como Salvador. Tomaron una posición firme e hicieron una

declaración pública al ser bautizados. El bautismo es una forma de identificarnos con

Cristo, unirnos a él públicamente, así como un hombre y una mujer se unen en

matrimonio a través de la ceremonia de casamiento.

El método del Bautismo:

 Miremos cómo fue bautizado Jesús, él es un ejemplo

seguro al que seguir. Marcos 1: 9, 10: “Jesús vino de Nazaret a Galilea, y fue bautizado

por Juan en el río Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al

Espíritu Santo como paloma que descendía sobre el”. Jesús fue completamente

sumergido por Juan en el río Jordán. Juan 3:23 declara: “Juan bautizaba también en

Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían y eran bautizados”. El

verdadero bautismo bíblico requiere agua profunda. No es rociar ni vertir. Sólo la

inmersion demanda “muchas aguas”. Pablo nos dice en Efesios 4:5: “Un Señor, una fe

y un bautismo”. Hay sólo una fe genuina, la fe salvadora de Cristo. Hay sólo un Señor

Jesús, nuestro Señor y Salvador. Y hay sólo un genuino método de bautismo, por

inmersión. En Hechos 8:38 el apóstol Felipe bautizó a un Etíope eunuco: “Y

descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”. Felipe sumergió

completamente en agua al nuevo creyente. Plena inmersión es el único método de

bautismo descripto en la Biblia.

El simbolismo del Bautismo:

El método bíblico del bautismo ricamente

simboliza la muerte de Cristo, su sepultura, y resurrección. Pablo pregunta en

Romanos 6:3-6: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo

Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente

con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos

por la gloria de su Padre, así también nosotros andemos en vida nueva...” Por lo tanto

el bautismo en realidad representa tres cosas: (1) Morir a la vieja pecaminosa manera

de vivir. (2) Sepultar nuestros pecados en una tumba líquida. (3) Resucitar del agua y

caminar en nueva vida.

La importancia del bautismo:

Permíteme dejar en claro una cosa. El bautismo

no nos salva, no es una ceremonia mágica que nos da vida eterna. La fe en Cristo es lo

que nos salva; recibimos vida eterna sólo al creer en él y aceptarlo como Salvador. Y el

bautismo no significa que somos perfectos, significa que estamos decididos. Pero

algunos pasajes de la Escritura hablan de la suprema importancia del bautismo bíblico.

En Marcos 16:16 Jesús mismo dijo: “El que creyere y fuere bautizado; será salvo”. De

acuerdo con Jesús, el bautismo es esencial para la salvación. En Juan 3:5, Jesús

enfáticamente declaró: “el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el

reino de Dios”. Si un creyente sincero, como el ladrón en la cruz, no puede ser

bautizado, entonces el bautismo de Cristo sirve para ese caso. Pero cuando se nos

presenta la maravillosa oportunidad del bautismo, sería un insulto despreciarla y darle

la espalda. El llamado de Dios es urgente en Hechos 22:16: “¿Por qué te detienes?

Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”. Mateo 28: 19, 20 “Id

y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del

Hijo, y del Espíritu Santo”.

Marcos 16:16 - “el que creyere y fuere bautizado será salvo”.

Juan 3:5 - “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Efesios 4:5 - Hay ‘Un Señor, una fe y un bautismo”, no muchas maneras diferentes

correctas.

Mateo 3:13-17 - Jesús fue bautizado por inmersión como un adulto instruído, en el río

Jordán.

Juan 3:23 - El bautismo bíblico de adultos, es decir, por inmersión, necesita “mucha

agua”.

Marcos 1:9, 10 - Jesús fue bautizado por Juan “en” el río Jordán y subió “del agua”. El

fue plenamente sumergido.

Hechos 8:38 - “Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco”. Felipe lo bautizó

por inmersión.

Colosenses 2:12 - El símbolo es “sepultados(en una tumba de agua) con Cristo en el

bautismo”.

Romanos 6:3-6 - El bautismo, un hermoso símbolo de la muerte de Cristo, su sepultura

y resurrección, representa nuestra muerte al pecado, nuestra sepultura a la vieja vida, y

nuestra resurrección a una nueva vida en Jesús. Esto es verdad sólo cuando es

ejecutado por inmersión, no por aspersión o al vertir.

Hechos 2:38 - El arrepentimiento sincero debe preceder el bautismo.

Marcos 16:16 - El que creyere y fuere bautizado será salvo.

Hechos 2:41, 42 - “Los que recibieron su palabra fueron bautizados... y perseveraban

en la doctrina (enseñanza) de los apóstoles”. (Ver también Mateo 28:19, 20).

1 Corintios 12:13, 27 - El bautismo es en el “cuerpo” de Cristo, su iglesia (ver también

Hechos 2:46, 47).

Mateo 28: 19, 20 - Jesús dio autoridad de bautizar sólo a sus discípulos que enseñasen

“todos” sus mandamientos. A medida que el Espíritu Santo te impresione para ser

bautizado, busca una iglesia que guarda el sábado y enseña todo lo que Jesús ha

mandado.

Hechos 22:16 - “Levántate y bautízate, y lava tus pecados”.

 

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Lasa:
0145

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Antiguo pueblo fronterizo de Canaán

Gn. 10:19

Y el territorio de los cananeos fue desde Sidón, en dirección a Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma y Zeboim hasta Lasa

El sitio es desconocido, pero se ubica comúnmente en el sudeste de Palestina. porque se mencionan las ciudades de Sodoma y Gomorra en relación con él.  La identificación de Jerónimo con las fuentes calientes de Callirrhoë difícilmente puede ser correcta, ya que el valle está demasiado al norte.


Polilla:
0146

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Mariposa nocturna, destructora Insecto, repetidamente mencionado en la Biblia, proverbial por su destrucción de la ropa

Job 13:28,

Mateo. 6:19;

Santiago. 5:2;

 la ropa era una posesión valiosa entre los antiguos).  Evidentemente se refiere a la Tinea, que en su etapa de larva se alimenta de lana.  El heb. sâs de

Isaias. 51:8,

 traducido como "gusano" en la RVR, se refiere a esta polilla o tal vez a su larva.  Cristo amonestó a sus oyentes acerca de no hacerse tesoros en la tierra, donde la polilla destruye, sino a depositarlos en el cielo

Mateo. 6:19, 20;

Lucas. 12:33

 existen diversas especies de ella.

 


Potifar:
0147

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Oficial del rey de Egipto y capitán de su guardia personal.  Compró a José como esclavo

Genesis. 37:36; 39:1,4,6

Se lleno de ira ante las palabras de su esposa sobre jose

Genesis 39:19.

Es conocido 940 el relato de cómo la mujer de Potifar trató sin éxito de seducirlo

Genesis39:1-20

.  Si el esposo era eunuco,* eso habría tenido algo que ver con la infidelidad


Susana:
0148

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Mujer que apoyaba con sus medios la obra de Jesús

Lucas. 8:3

Juana, esposa de Cuza, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le servían con sus bienes


Sudor:
0149

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Sudor por Amor

Lucas 22:44

Durante la agonía en Getsemaní, el sudor de Cristo caía a tierra en grandes gotas de sangre

Sudor por el Pecado

Genesis 3:19

"Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás"


Profetisa:
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Mujer llamada por Dios para desempeñar el oficio profético.  El don de profecía de tanto en tanto fue otorgado a mujeres devotas así como lo fue a los hombres.  María fue la 1ª mujer en la Biblia honrada con este título Exodo. 15:20, 21

Numeros. 12:2

Miqueas la nombra junto con Moisés y Aarón como instrumentos de Dios en el éxodo

Miqueas. 6:4

Los israelitas recurrieron a la profetisa Débora como jueza en los días en que Jabín y Sisara oprimían a Israel

Jueces. 4:4-15

Hulda fue una profetisa de confianza durante el reinado de Josías

2 Reyes. 22:12-20

Otras profetisas bíblicas fueron Ana

Lucas. 2:36

 y las 4 hijas de Felipe

 Hechos. 21:8, 9

"Profetisa" en

Isaias. 8:3

puede designar sencillamente a la esposa de un profeta.*


 


 
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